La crisis laboral en Hollywood abrió una paradoja incómoda: algunos trabajadores de cine y televisión están aceptando empleos para entrenar modelos de inteligencia artificial, la misma tecnología que muchos temen que pueda desplazar puestos en la industria. De acuerdo con The Hollywood Reporter, escritores, editores, exejecutivos y otros profesionales han entrado al mundo del Reinforcement Learning from Human Feedback o RLHF, un proceso en el que humanos califican respuestas de sistemas de IA para mejorar su comportamiento.
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La decisión no siempre nace del entusiasmo por la tecnología. En varios casos aparece como una salida temporal ante la falta de trabajo, los pagos pendientes y la necesidad de sobrevivir.
¿Por qué trabajadores de Hollywood están entrenando IA?
Después de las huelgas de guionistas y actores de 2023, la inteligencia artificial quedó marcada como una amenaza directa para muchos trabajadores del entretenimiento. Tres años después, el mercado laboral sigue reducido y algunos profesionales han comenzado a aceptar trabajos vinculados con el entrenamiento de IA.

Ruth Fowler, guionista de ‘Little Disasters’ y ‘Rules of the Game’, escribió en Wired que recurrió a estos empleos cuando el trabajo en entretenimiento se secó y necesitaba dinero para pagar renta y comida. Robin Palmer, guionista de películas para Disney Channel y Hallmark, habló con CBS News sobre su experiencia en entrenamiento de IA, aunque admitió que algunas personas de su campo podrían compararlo con cruzar una línea de huelga.
El editor Gabe Sena también tomó ese camino. Según contó a The Hollywood Reporter, no quería quedarse fuera de un cambio tecnológico que muchos en la industria observan con miedo. “Estoy a mitad de mi carrera y no quiero convertirme en un dinosaurio en mi campo”, dijo. Para él, tenía más sentido conocer la tecnología desde dentro que limitarse a rechazarla por ser nueva.
Qué es el RLHF y cómo trabajan quienes entrenan modelos
El RLHF consiste, en términos simples, en poner a humanos a revisar respuestas de una IA. Una persona puede evaluar si un personaje de drama reaccionaría con bromas o con empatía ante una tragedia, comparar instrucciones con resultados, calificar respuestas y corregir errores. Después, esos datos ayudan a entrenar otro modelo que refuerza el comportamiento del sistema original.
El trabajo puede ser repetitivo y mentalmente agotador. The Hollywood Reporter cita a una persona veterana de la escritura que describió la experiencia como una especie de examen estandarizado de secundaria, con reglas estrictas y una sucesión interminable de respuestas en pantalla. Lo que al inicio parecía divertido terminó por sentirse como un experimento psicológico. Su frase resume el desgaste: “¿Cuántas veces puedes decirle a una máquina que se equivoca sin perder la cabeza?”
Las empresas de IA han pasado de depender solo de anotadores de datos a buscar especialistas en distintas áreas. No solo contratan perfiles de Hollywood; también buscan médicos, abogados y otros expertos. Según el artículo, algunos trabajos pueden pagar más de 100 dólares por hora, dependiendo del conocimiento solicitado.
Entre la necesidad económica y el miedo al reemplazo
El exejecutivo Steven Woolworth, quien trabajó en HBO y Studio TF1 America, llegó al entrenamiento de IA después de un año y medio buscando empleo sin resultados en Hollywood. Un amigo miembro del Writers Guild of America le envió una oportunidad de Mercor, plataforma que conecta especialistas con trabajos de IA. Woolworth dijo que podía ignorar el tema o entrar a ese mundo para entender desde dentro qué estaba ocurriendo.
Otros trabajadores y creadores han mostrado más cautela. Tim Friedlander, actor de voz y líder de la National Association of Voice Actors (NAVA), advirtió que este tipo de trabajos puede ofrecer dinero rápido, pero dañar al sector creativo a largo plazo. Según una encuesta de la organización, cerca de 20% de los participantes dijo haber perdido empleos de forma consciente por trabajo realizado con herramientas de IA.
La presión económica explica por qué algunos aceptan estos encargos. Sam Tung, artista de storyboard que trabajó en ‘Citadel’ y ‘Twisters’, lo resumió así: “Las personas que aceptan estos trabajos no lo hacen porque deseen socavar a otros trabajadores humanos; realmente lo están pasando mal en la actual crisis económica y tienen deudas que pagar e hijos a quienes alimentar.”
El artículo también recuerda que el conflicto por el entrenamiento de IA no se limita a empleos individuales. En 2025, Disney y Universal demandaron a Midjourney, acusando a la compañía de plagio por usar material protegido con derechos de autor como datos de entrenamiento. Más tarde, Warner Bros. Discovery presentó una demanda similar.
Los cineastas que han criticado el avance de la IA

El crecimiento de estos empleos aparece en el mismo momento en que varios cineastas han endurecido sus críticas contra la inteligencia artificial. Guillermo del Toro ha sido una de las voces más firmes. Durante una cena de BFI America (la rama estadounidense del British Film Institute, institución británica dedicada a la preservación y promoción del cine), donde fue celebrado por recibir el BFI Fellowship (la máxima distinción que otorga el instituto), el director mexicano advirtió: “Estamos al borde del analfabetismo visual. Estamos al borde del analfabetismo cinematográfico”.
Del Toro también ha defendido que “El pacto entre el hombre y la imagen es sagrado” y ha llamado a la IA una forma de “estupidez natural”. Su postura conecta con el temor de muchos trabajadores: que la imagen, la escritura, la voz y la actuación se vuelvan recursos entrenables, imitables y reemplazables.
Otros creadores han expresado preocupaciones parecidas. Seth Rogen criticó el uso de IA para escribir guiones e historias. Charlie Kaufman ha cuestionado una industria que podría usar la tecnología para producir más contenido sin experiencia humana real. Kane Parsons, director de ‘The Backrooms’, también ha rechazado la IA generativa como herramienta creativa.
El caso de los trabajadores que entrenan modelos no tiene una lectura sencilla. Algunos ayudan a mejorar sistemas que podrían amenazar sus empleos; otros intentan aprender cómo funciona una tecnología que ya entró en la industria. En medio queda una realidad menos abstracta: Hollywood ofrece menos trabajo, la IA ofrece pagos inmediatos y muchas personas tienen cuentas, hipotecas, hijos y deudas que pagar.
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