La cultura ‘rave’ cobra vida como espacio de resistencia, búsqueda personal y de ocio en ‘Sirāt’, la cinta dirigida por Óliver Laxe que está entre las finalistas para competir en los Oscar a Mejor Película Internacional. Luego de acercarse al mundo de las fiestas y la música tecno, el realizador concibió una historia fascinante ambientada en el desierto y en los raves de Marruecos.
La cinta, protagonizada por Sergi López, completa su reparto con personas que Laxe conoció durante aquellas noches de fiesta previas a la producción del proyecto. De ese modo, el director se acercó de primera mano a la disidencia y los excesos de este mundo musical, donde la historia de Luis y Esteban cobra vida.
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¿De qué trata ‘Sirāt’?
Óliver Laxe experimentó de primera mano la cultura rave durante su estadía en Tánger, ciudad de Marruecos. Vivió como nómada y, de fiesta en fiesta, conoció a grupos de personas que se entregaban por completo a la música. Esos ‘ravers’ y su forma de vida fue lo que lo motivaron a escribir ‘Sirāt’, que concibe como su obra más política y radical.
La cinta narra la historia de Luis (Sergi López), un hombre que viaja al sur de Marruecos con una importante misión: encontrar a Mar, su hija mayor que está perdida. Su familia le extravió la pista luego de que asistiera a un rave masivo de música tecno. Luis, junto con su hijo pequeño Esteban (Bruno Núñez), se acercan a esta cultura para dar con el paradero de su familiar.
Los protagonistas inician un viaje inesperado cuando el ejército irrumpe en la primera fiesta a la que asisten. En medio de la confusión, conocen a un grupo de raveros que se dirigen a una fiesta clandestina en otra parte de Marruecos. Esto da lugar a una narrativa donde la disidencia, los marginados sociales y la música se convierte en símbolos de la resistencia.

El elenco de la cinta se complementa con Jade Oukid, Tonin Janvier, Stefania Gadda, Richard Bellamy y demás interpretes que Óliver Laxe conoció durante diversas fiestas. Nadia Acimi, diseñadora de vestuario, colaboró en esta búsqueda. El objetivo del realizador era representar el movimiento y la cultura rave de forma realista, por lo que hacer un “casting callejero” fue su mejor opción.
“Con Nadia, buscaba la verdad y representar este movimiento y esta cultura, y ella misma pertenece a ellos, así que quería rendir un buen homenaje y buscaba buenas personas, pero fue fácil encontrar buenas personas en este movimiento porque son buenas personas con buenos valores”.
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La cultura rave y la marginación como motores de la película
Óliver Laxe considera que ‘Sirāt’ es su película más política debido a lo que implica la cultura rave. El origen del movimiento se remonta a la década de los años 1980, cuando los jóvenes organizaban fiestas clandestinas en almacenes abandonados para escuchar y disfrutar la música. Los grandes festivales adoptaron, hasta cierto punto, su propuesta de celebrar con música electrónica y experimentar con sustancias.
A la par, la cultura de las fiestas clandestinas siguió su desarrollo como un espacio de resistencia, de comunidad y de cuestionamiento del sistema. Para el cineasta, estas celebraciones funcionan como una forma alternativa de organización social —con sus propias reglas, valores y modos de habitar el mundo.

De esta forma, ‘Sirāt’ es en parte una reflexión sobre cómo las personas buscan escapar, reunirse y crear vínculos fuera de las estructuras tradicionales. En declaraciones para ‘Out Now’, el cineasta perfiló la importancia de la cultura rave y los marginados como motores de su película.
“Las personas que participan en la fiesta de la película quizás estén demasiado ansiosas por escapar de la vida cotidiana o de un sistema. Creo que esperan una especie de reinicio, y comparto este deseo con ellas. También es un acto muy político alejarse activamente de un sistema, dejar de querer formar parte de él”.
Laxe añadió que ‘Sirāt’ también es una invitación a reflexionar sobre la guerra. Pese a la represión que implica un espacio clandestino, el cineasta rescata a sus personajes, que siempre “tienen esperanzas, desean vivir experiencias hermosas y mantenerse unidos”.
La música como liberación
Para Laxe, la música y el baile en la escena rave funcionan como un ritual contemporáneo de catarsis. En esos espacios, el cuerpo se convierte en el centro de la experiencia: un lugar donde se libera tensión, se celebra la propia fragilidad y se exploran las heridas personales de manera colectiva.
‘Sirāt’ también adopta esa dimensión ritual de la música como liberación. Laxe entiende la película no como una simple historia, sino como una experiencia viva que actúa sobre el espectador del mismo modo que lo hace la música en las fiestas.
“Nuestras sociedades tienen formas y ceremonias para hacer catarsis con nuestros cuerpos, para purgar nuestra energía. En mi caso, cuando voy a una rave, celebro mi herida. Eres muy fuerte y muy frágil a la vez en la pista de baile, y eso es poderoso. Tu cuerpo tiene memoria cuando bailas: tu fragilidad, tu vulnerabilidad, tus heridas. Es saludable. Me gusta bailar, y el cine se trata de ritmo”.
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