La gran estrella de la saga Avatar, Sam Worthington, quien es rostro de Jake Sully desde 2009, aseguró que la franquicia de James Cameron trabaja con una libertad creativa poco común en el cine de gran escala. Al pronunciar estas palabras, dejó inevitablemente a Marvel Studios como punto de comparación.
Avatar: Fuego y Cenizas ya cerró su recorrido comercial con una recaudación mundial que superó los 1.4 mil millones de dólares, una cifra enorme para casi cualquier producción, aunque más baja que la de las dos entregas previas. De igual forma, la continuidad de Avatar 4 aún depende del visto bueno definitivo de Disney y del balance general que deje esta tercera película.
Sam Worthington opina que la saga Avatar es mejor que Marvel Studios
En entrevista con The Independent, el actor de 49 años dijo que Avatar se siente, en el rodaje, más cerca de una cinta independiente que de una superproducción vigilada por la maquinaria industrial de Hollywood. De acuerdo con sus palabras, el equipo no trabaja bajo la misma presión que pesa sobre otras franquicias:

“A diferencia de las películas de Marvel… cuando las hacemos, se sienten como cine independiente. No tenemos presiones externas ni expectativas de la prensa, del estudio o de la comunidad. Eso no influye en lo que hacemos. Y por eso podemos asumir más riesgos.”
Worthington explicó que, a diferencia de esas películas, en Avatar no existe esa ansiedad por terminar escenas en un día. Su idea fue una defensa del método de James Cameron, quien ensaya, juega, explora y usa el tiempo a su favor. También buscó desmontar la imagen del director como un tirano rígido:
“No es como que tengamos que terminar escenas hoy o el estudio se vaya a molestar. Simplemente jugamos y creamos. La gente no entiende eso. Piensan que es una gran máquina rígida donde James es un director didáctico. Y no lo es. Es un pintor.”
Marvel representa el modelo de franquicia más grande de las últimas dos décadas con sus calendarios apretados y una comunidad que discute cada pieza de contenido como si se tratara de las votaciones para presidente. Avatar, en cambio, anda con otro ritmo. Tarda más años entre una película y otra, no vive de cameos y todavía está a cargo de una sola mente creativa. Worthington cree que ahí está la diferencia que mucha gente pasa por alto.
¿Habrá Avatar 4?

Todo apunta a sí, aunque todavía no se ha formalizado del todo. James Cameron ha dicho en meses recientes que Avatar 4 es “muy probable”, pero también insiste en que cada nueva entrega debe justificar su existencia con resultados tangibles. El propio director dijo para Variety a principios de febrero que la saga sigue cargando lo que alguna vez llamó un caso de negocio muy difícil, por sus tiempos, sus costos y la transformación del mercado.
Cameron ya filmó parte del material de la cuarta película y Disney conserva en su calendario fechas para Avatar 4 y Avatar 5 en diciembre de 2029 y diciembre de 2031, respectivamente. Aun así, el director sabe que la existencia de esas fechas no equivale a una garantía absoluta. Antes debe cerrarse la ecuación económica.
La saga Avatar y su poder en taquilla
En cifras puras, pocas sagas pueden mirar de frente a Avatar. La primera película, estrenada en 2009, sumó 2.9 millones de dólares en la taquilla mundial y sigue ocupando el primer lugar histórico. Avatar: El Camino del Agua añadió 2.3 mil millones. Fugo y Cenizas, con su corrida aún fresca, tiene poco más de 1.4 mil millones. Juntas, las tres cintas elevan la franquicia a aproximadamente 6.7 mil millones de dólares globales.
Vista desde esta perspectiva, la tercera parte sí es una baja frente a sus antecesoras. La película original fue un terremoto cultural y financiero; la segunda probó que la marca seguía intacta trece años después; la tercera volvió a triunfar, aunque con menor alcance. Esa caída relativa nos hace preguntarnos si la fórmula puede sostener dos episodios más; pero solo James Cameron (y los ejecutivos de The Walt Disney Company) tiene la respuesta.