El actor Matthew Lillard habló sobre las dificultades profesionales y económicas que atravesó después de Scooby-Doo 2: Monstruos sueltos. Recordado como Shaggy por quienes crecieron con aquellas películas a principios de los años 2000, explicó que el futuro que imaginaba en Hollywood en realidad nunca llegó.
La relación amor-odio de Matthew Lillard con Scooby-Doo
Durante su participación en Know Their Lines, de Variety, Lillard revisó el significado que tuvo incorporarse a la adaptación con actores de carne y hueso. Interpretar a Shaggy representaba una oportunidad profesional enorme, pero también implicaba rendir cuentas ante un público familiarizado con el personaje.
“Sentía muchísima presión por no hacerlo mal”, explicó Lillard, quien compartió pantalla con Freddie Prinze Jr. como Fred, Sarah Michelle Gellar como Daphne y Linda Cardellini como Velma. La primera Scooby-Doo, estrenada en 2002, recaudó aproximadamente 275 millones de dólares en todo el mundo. Su continuación, lanzada en 2004, terminó con alrededor de 181 millones. Aunque reunió una cantidad considerable, quedó por debajo de su antecesora y no produjo el impulso profesional que Lillard soñó.

El actor explicó que, después de la segunda entrega, su carrera sufrió una caída prolongada. Llegó a pensar que podía convertirse en uno de aquellos rostros de los años noventa que desaparecen de los grandes proyectos. En aquel tiempo relacionó la falta de oportunidades con las películas del perro detective y su inseparable compañero. “Le guardé resentimiento a Scooby-Doo durante mucho tiempo, pero nunca me arrepentí de hacerla porque, en realidad, si no hubiera tenido el dinero que gané en la segunda película, no habría podido salir adelante”. El salario de aquella secuela ayudó a sostenerlo cuando las ofertas disminuyeron.
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La venta de su casa y el cambio de vida familiar
El ajuste económico terminó por alcanzar a toda su familia, así lo reveló el actor: “Vendimos nuestros autos, vendimos nuestra casa. Básicamente redujimos nuestro nivel de vida para poder vivir de una manera muy económica”. Su esposa también regresó a trabajar, una decisión que él recuerda como parte de un momento decisivo en su vida.“Siempre fui un actor de carácter, y pensé que era más que eso”, reconoció.
Ya en una entrevista de 2024 con Business Insider había contado que esperaba protagonizar repartos durante la siguiente década gracias a Scooby-Doo 2, pero ocurrió todo lo contrario. La decepción lo llevó a reorganizar sus prioridades y a concentrarse en mejorar como intérprete, después de una etapa frenética en la que había perseguido la fama.

Cuando atribuyó su regreso a la nostalgia
En abril, Lillard habló en el pódcast Phase Hero sobre el estado actual de su carrera y opinó que el cariño por las películas del pasado influía en las oportunidades que estaba recibiendo. También afirmó que las dos entregas de Scooby-Doo disfrutaban de mayor popularidad que al momento de estrenarse. “Creo que por eso estoy trabajando. No creo que realmente le agrade a nadie. Simplemente extrañan los viejos tiempos”.
Su trabajo reciente incluye a William Afton en Five Nights at Freddy’s, además de participaciones en La Vida de Chuck y Daredevil: Born Again. Ese recorrido reúne franquicias populares con proyectos ajenos a Shaggy. En octubre de 2026, durante una entrevista con Tommy DiDario, explicó que todavía debe competir por los empleos y que no se siente comprendido por Hollywood.
“Siempre he sido un poco peculiar, algo desgarbado y con muchísima energía. Soy divertido, hago tonterías y, al mismo tiempo, puedo interpretar papeles dramáticos, así que realmente no saben en qué categoría encasillarme. Pero creyeron que podían reemplazarme; incluso ahora tengo que pelear por trabajos.”
Con información de Entertainment Weekly y Variety.