‘La Casa del Dragón’ no nació únicamente de la imaginación fantástica de George R.R. Martin. Detrás de la guerra civil Targaryen, la disputa por el Trono de Hierro y la estructura de ‘Fuego y sangre’ hay conflictos medievales, crónicas dinásticas, libros de historia popular y obras literarias que ayudaron a moldear Westeros. Martin ha reconocido en varias ocasiones que su método consiste en tomar elementos de la historia real, modificarlos y llevarlos a un terreno más intenso.
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¿Qué guerra real inspiró ‘La Casa del Dragón’?
La inspiración histórica más directa de ‘La Casa del Dragón’ es ‘The Anarchy’ (La Anarquía), una guerra civil inglesa del siglo XII. Durante un panel de la Comic-Con de San Diego en 2022, George R.R. Martin explicó que su manera de trabajar parte de la historia real: “Me inspiro en la historia; tomo elementos de ella y los llevo al límite”. En esa misma conversación, recordó que ‘Game of Thrones’ está basada de manera muy libre en la Guerra de las Rosas, mientras que ‘La Casa del Dragón’ tomaba como punto de partida un periodo anterior:

“’Game of Thrones’ se basa, como muchos han señalado, de manera muy libre en la Guerra de las Dos Rosas. ‘La Casa del Dragón’ se basa en un periodo histórico anterior conocido como The Anarchy.”
The Anarchy fue una guerra de sucesión provocada por la muerte de Enrique I de Inglaterra. El rey había perdido a su único hijo legítimo varón y nombró heredera a su hija, la emperatriz Matilde. Tras su muerte, el trono fue tomado por su primo, Esteban de Blois, lo que desató un conflicto prolongado. El paralelo con la historia Targaryen es claro: Viserys I nombra heredera a Rhaenyra Targaryen, pero su derecho es desafiado después por una rama rival que defiende a Aegon II.
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El conflicto no se reduce a una pelea familiar. En ambos casos, el centro está en una pregunta política incómoda para su época: si una mujer puede ocupar el trono frente a la resistencia de una nobleza acostumbrada al poder masculino. Martin ha sido directo al hablar de ese punto: “No creo que Westeros sea particularmente más hostil hacia las mujeres o más misógino que la vida real y lo que llamamos historia”.
Los Plantagenet y el modelo de ‘Fuego y sangre’
Para escribir ‘Fuego y sangre’, Martin no solo miró hechos medievales, sino también la manera en que esos hechos han sido contados. Una de sus referencias principales fue Thomas B. Costain, autor de una historia en cuatro volúmenes sobre los Plantagenet. En entrevista con Publishers Weekly, Martin dijo: “He citado como fuente de inspiración la historia de los Plantagenet en cuatro volúmenes de Thomas B. Costain”.
La influencia no está solo en el tema dinástico, sino en el tono. Martin ha señalado que Costain no se concentraba tanto en tendencias socioeconómicas o procesos culturales, sino en guerras, asesinatos, conspiraciones, traiciones y disputas de poder. El autor lo explicó así (vía The Guardian):
“Mi modelo para esto fue la historia de los Plantagenet en cuatro volúmenes que Thomas B. Costain escribió en los años cincuenta. Es historia a la antigua usanza: no le interesa tanto analizar tendencias socioeconómicas o cambios culturales como las guerras, los asesinatos, las conspiraciones y las traiciones; todo lo más jugoso.”
Después resumió su intención con los Targaryen: “Costain hizo un trabajo magnífico con los Plantagenet, así que intenté hacer lo mismo con los Targaryen.”

Esa frase ayuda a entender ‘Fuego y sangre’. El libro no busca narrar la historia Targaryen como una novela tradicional, sino como una historia dinástica repleta de matrimonios, herencias, rencores familiares, hijos legítimos e ilegítimos, guerras, rumores y propaganda.
‘Fuego y sangre’ no es una novela
Martin insistió desde el anuncio del libro en que ‘Fuego y sangre’ debía leerse como otra cosa. En su blog escribió: “FIRE & BLOOD no es una novela.” También explicó que prefería llamarlo “historia imaginaria”, no “historia falsa”, porque su intención era construir una historia ficticia con mecanismos parecidos a los de la historia popular.
Ese punto es importante para entender por qué ‘La Casa del Dragón’ debe tomar decisiones que el libro puede dejar abiertas. ‘Fuego y sangre’ existe dentro de Westeros como una crónica escrita por el archimaestre Gyldayn, quien recopila versiones de otros autores. La historia no llega como verdad absoluta, sino como una reconstrucción hecha siglos después.

En un video del youtuber Johnny the Blue aparece una cita de Martin que explica ese interés por la incertidumbre histórica: “Creemos conocer la historia, pero no es así. No tenemos máquinas del tiempo. Dependemos de las personas que nos la transmiten. Y a menudo hay contradicciones.”
Por eso el libro presenta versiones distintas de ciertos hechos. La crónica se apoya en fuentes como el septón Eustace, el Gran Maestre Munkun y Mushroom, un bufón más interesado en los escándalos y excesos. Ese formato permite que Martin juegue con la duda.
Tolkien, ‘El Silmarillion’ y el “GRRMarillion”
Otra referencia inevitable es J.R.R. Tolkien. Martin ha contado que, antes de titularlo ‘Fuego y sangre’, llamaba en broma al proyecto el “GRRMarillion”, en referencia a ‘El Silmarillion’. La comparación funciona porque ambos libros cumplen una función parecida dentro de sus mundos: amplían el pasado, los linajes, las guerras antiguas y la memoria de una civilización ficticia.
Sin embargo, la diferencia entre ambos autores es profunda. Tolkien empezó por la mitología de la Tierra Media, por sus lenguas, edades antiguas y relatos fundacionales. Martin, en cambio, comenzó ‘Canción de hielo y fuego’ desde una escena concreta: unos niños que encuentran lobos huargo en la nieve. La historia interna de Westeros creció después.

Esa diferencia marca el tono de ‘Fuego y sangre’. Tolkien mira hacia el mito; Martin mira hacia la historia como documento imperfecto. En ‘El Silmarillion’, el relato tiene una autoridad casi mítica. En ‘Fuego y sangre’, las fuentes se contradicen, los cronistas tienen intereses y el lector debe sospechar de lo que recibe.
‘Los reyes malditos’ y la intriga dinástica
Entre las influencias literarias de Martin también está ‘Los reyes malditos’, la saga de Maurice Druon sobre la lucha por el trono francés en el siglo XIV. Aunque esta referencia pesa más sobre ‘Game of Thrones’ y ‘Canción de hielo y fuego’ en general, también ayuda a entender la manera en que Martin escribe el poder dinástico.
En una introducción a la edición en inglés de la saga, Martin escribió (vía BBC): “Créanme, los Stark y los Lannister no superan en nada a los Capetos y los Plantagenets. Ese es el verdadero juego de tronos”. La influencia está en la intriga cortesana, las venganzas familiares, la sucesión como campo de batalla y la idea de que el poder se decide tanto en salones privados como en guerras abiertas.

La historia como material vivo para los Targaryen
‘La Casa del Dragón’ y ‘Fuego y sangre’ nacen de una combinación precisa: The Anarchy aporta el conflicto central; los Plantagenet ofrecen el modelo dinástico; Thomas B. Costain da la forma de historia popular; ‘El Silmarillion’ sirve como espejo estructural; ‘Los reyes malditos’ refuerza el gusto por la intriga familiar; y la Guerra de las Rosas permanece como antecedente del método histórico de Martin.
La saga Targaryen no funciona solo porque tenga dragones. Funciona porque toma problemas muy humanos (herencia, legitimidad, misoginia, ambición, memoria y propaganda) y los coloca dentro de una dinastía capaz de destruirse con fuego. Martin no escribe la historia de Westeros como si fuera una verdad cerrada. La escribe como suelen llegar muchas historias reales: incompleta, contradictoria y marcada por quienes tuvieron el poder de contarla.
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