J.K. Rowling es criticada por contradecir su defensa de la libertad de expresión

J.K. Rowling es criticada por contradecir su defensa de la libertad de expresión

La crítica fue planteada por Jacob Mchangama, abogado, escritor y especialista en libertad de expresión

Por Arturo Lopez Gambito el 31 julio, 2026

J.K. Rowling enfrenta nuevos cuestionamientos después de ofrecerse a financiar posibles demandas por difamación contra Amnistía Internacional Reino Unido, organismo que incluyó a Beira’s Place, el centro para víctimas de violencia sexual fundado por la escritora, en una lista de organizaciones vinculadas con el movimiento “antiderechos”.

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La crítica fue planteada por Jacob Mchangama, abogado, escritor y especialista en libertad de expresión, en una columna publicada por Persuasion, donde sostiene que la autora estaría intentando castigar legalmente una opinión mientras defiende su propio derecho a expresar posturas controvertidas.

¿Por qué acusan a J.K. Rowling de contradecirse?

La controversia comenzó con el informe ‘A growing threat: the anti-rights movement in the UK’ (Una amenaza creciente: el movimiento contra los derechos en el Reino Unido), publicado por Amnistía Internacional el 8 de julio. El documento incluyó a 117 organizaciones que, de acuerdo con el organismo, buscaban restringir derechos humanos o debilitar protecciones legales relacionadas con mujeres y personas LGBT+.

La junta directiva de Beira's Place (de izquierda a derecha): Susan Smith, J. K. Rowling, Johann Lamont, Margaret McCartney y Rhona Hotchkiss (Fotografía: Nicole Jones/PA)
La junta directiva de Beira’s Place (de izquierda a derecha): Susan Smith, J. K. Rowling, Johann Lamont, Margaret McCartney y Rhona Hotchkiss (Fotografía: Nicole Jones/PA)

Entre los grupos señalados apareció Beira’s Place, institución creada y financiada por Rowling en Edimburgo para ofrecer apoyo a mujeres víctimas de violencia sexual. El centro funciona como un espacio exclusivo para mujeres y excluye a las mujeres trans, una política que lo colocó dentro de la categoría “crítico con la ideología de género”.

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El informe recibió fuertes críticas y fue retirado temporalmente mientras Amnistía realizaba una revisión interna. La organización también reconoció que el documento había sido publicado sin los controles adecuados y notificó el caso a la Charity Commission como un incidente grave.

Para Mchangama, las organizaciones afectadas ya habían conseguido una victoria mediante la presión pública. Sin embargo, Rowling ofreció financiar acciones legales por difamación, una decisión que el autor considera incompatible con su defensa de la libertad de expresión.

La amenaza de demandas contra Amnistía Internacional

Mchangama no defiende la metodología del informe. En su columna, lo describe como un documento con lógica cuestionable, conclusiones exageradas y recomendaciones problemáticas, entre ellas la revisión del estatus benéfico de organizaciones que sostienen posiciones legales sobre aborto, sexo biológico, deportes, prisiones y atención médica.

Pese a ello, considera que calificar a una organización como “anti-derechos” forma parte de una valoración política protegida por la libertad de expresión. También advierte que las leyes británicas sobre difamación son especialmente costosas y favorables para quienes presentan las demandas, lo que podría utilizarse para desgastar económicamente a los acusados.

El autor cuestiona que algunos simpatizantes de Rowling hayan celebrado la posibilidad de que el costo de los litigios obligue a Amnistía a cerrar. Desde su perspectiva, recurrir a tribunales para castigar una opinión convertiría una victoria en el debate público en una derrota para los principios que permitieron cuestionar el informe.

Las declaraciones de Rowling sobre libertad de expresión

La crítica toma como punto de partida una publicación realizada por Rowling el 26 de julio, en la que defendió el derecho de las personas a expresar posiciones opuestas:

“Las mujeres trans no son mujeres, y si eso hiere tus sentimientos, agradece vivir en una sociedad donde eres tan libre de defender la ideología de género como yo lo soy de decir la verdad.”

Daniel Radcliffe, J.K. Rowling, Emma Watson y Rupert Grint (Imagen: Getty)
Daniel Radcliffe, J.K. Rowling, Emma Watson y Rupert Grint (Imagen: Getty)

Mchangama sostiene que esa defensa de la libertad recíproca debería aplicarse también a Amnistía Internacional. Según su argumento, si Rowling busca que los tribunales consideren difamatoria la clasificación “antiderechos”, podría reducir el mismo espacio legal que protege sus propias afirmaciones sobre sexo e identidad de género.

El columnista también recuerda otra declaración de la autora, publicada en 2024:

“No existen niños trans. Ningún niño «nace en el cuerpo equivocado». Solo hay adultos como tú, dispuestos a sacrificar la salud de los menores para reforzar su creencia en una ideología que acabará causando más daño que las lobotomías y el síndrome de los falsos recuerdos juntos.”

Para Mchangama, una sociedad libre debe permitir que Rowling cuestione las posiciones de Amnistía, pero también que el organismo critique a las organizaciones relacionadas con ella.

Pueden leer la columna de Jacob Mchangama en este enlace.

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