En muy pocos años la IA demostró lo rápido que puede implementarse en cada aspecto de la vida humana, por muy polémico que sea. Dentro de tal marco surge Hell Grind como una de las innumerables iniciativas bajo la falda de la inteligencia artificial generativa. La película se dio su vuelta por Cannes, y aunque en realidad no pasó por la competencia oficial del festival, sí aprovechó el barullo mediático de la ciudad francesa para estrenarse ante inversionistas y curiosos del audiovisual.
Con Hell Grind no estamos ante un corto experimental, de esos que abundan en YouTube y no logran demasiado alcance entre las masas. Fue un largometraje de 95 minutos, hecho en apenas dos semanas por un equipo bastante reducido, con personajes, escenarios, objetos, canciones y secuencias de acción generados totalmente con inteligencia artificial.
¿De qué trata Hell Grind?
Cuatro jóvenes ladrones callejeros que intentan ejecutar un robo terminan involucrados en una aventura llena de demonios y otros elementos sobrenaturales. El viaje comienza después de que una misión sale mal para el grupo, y una de sus integrantes, Lulu, acaba enviada a una especie de inframundo habitado por criaturas oscuras.

El líder del grupo, Roco, debe reunir fuerzas con sus compañeros para encontrar la manera de abrir la puerta hacia esa dimensión infernal y enfrentarse al demonio que capturó a Lulu. Cabe mencionar que los aventureros tienen el tiempo medido, pues deben traer a su amiga de vuelta antes de que sea demasiado tarde.
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Es inevitable no pensar que Hell Grind es tomar algunas de las premisas más famosas de los videojuegos o de los cómics y pasarlos por una licuadora. Medios como Variety reportaron que el largometraje tiene un punto muy a su favor en cuanto a ambición iconográfica, con imágenes muy poderosas, sin embargo, su argumento trastabilla una y otra vez.
Producción y el equipo detrás
Hell Grind fue impulsada por Higgsfield AI, startup con sede en San Francisco. La dirección estuvo a cargo de Aitore Zholdaskali, con guion escrito junto a Adilkhan Yerzhanov, cineasta kazajo que ya había visitado Cannes con otros trabajos. La producción reunió a 15 personas y cerca de 30 agentes de IA dentro de la plataforma. El costo fue de alrededor de 500 mil dólares. El proceso consistió en generar y regenerar clips breves hasta obtener fragmentos para armar un largometraje completo.
Algunos prompts llegaban a unas 3 mil palabras, con instrucciones muy específica sobre cada detalles que los agentes y realizadores querían ver plasmado en pantalla. De acuerdo con Screen Daily, “los primeros 25 minutos requirieron 16,181 generaciones de video para producir 253 tomas finales”. El mismo medio rescató el testimonio de Chuck Russell, cineasta en Hollywood y uno de los asistentes a la proyección de Hell Grind en Cannes:

“El santo grial es utilizar a nuestros actores y a nuestros artistas, pero aprovechando todas las ventajas de la IA para expandir la imaginación. La IA es un caballo salvaje. Se llevará tu historia por delante si no tienes disciplina y no aprendes a usarla correctamente. Necesitas una lógica interna para la narración. Y, por encima de todo, necesitas el toque humano”.
El paso de Hell Grind por Cannes
Hell Grind fue presentada en mayo dentro del entorno del Marché du Film, el espacio industrial que ocurre alrededor del Festival de Cannes. La propia organización del evento aclaró que la película no formó parte de la selección oficial ni de las competencias del festival. Como era de esperarse, estrenar una película generada con IA en la misma ciudad donde se reúne la élite del cine mundial garantiza debate.
Medios como Variety y Bussiness Insider argumentan en sus reseñas que los rostros pueden lucir inquietantemente vivos, y que el movimiento resulta bastante más fluido de lo que se podría esperar de algo hecho con IA, tan cuadrado y falso hace un par de años. Si una startup pudo crear un largometraje de 95 minutos en 14 días solo con inteligencia artificial generativa en pleno 2026, ¿qué tipo de cine producirá en 2035?