El esperado 4 de mayo volvió a llenar pantallas con sables de luz y maratones que nos llenan de emoción. La saga de George Lucas sigue todavía tiene un lugar muy privilegiado en el consumo audiovisual, pero no todas sus etapas reciben el mismo cariño del público. A pesar del entusiasmo general por la franquicia, nuevos datos revelaron un fenómeno curioso. Es verdad que algunas películas y series de Star Wars se reproducen una y otra vez, pero otras parecen olvidadas por el público, incluso cuando fueron eventos globales hace pocos años.
¿Qué es lo más visto de Star Wars hoy?
Las cifras de reproducción ofrecen una radiografía clara de las preferencias actuales. En 2025, de acuerdo con los reportes de Nielsen, el universo Star Wars acumuló 33 mil millones de minutos vistos en Estados Unidos, una cantidad muy positiva que reivindica su vigencia a casi cinco décadas de su estreno original en 1977.
Dentro de ese volumen, las películas concentran la mayor parte del consumo, con más del 44 por ciento del total. Las series de acción real, impulsadas por el auge del streaming, reúnen cerca del 39 por ciento, mientras que la animación mantiene un espacio menor, aunque nada despreciable.

Entre los títulos más revisitados, el liderazgo recae en la primera entrega de la saga, aquella que presentó a Luke Skywalker y sentó las bases del mito, Star Wars: Una Nueva Esperanza. Le siguen producciones de distintas épocas que lograron mantenerse en el gusto del público, incluyendo historias derivadas que expanden la narrativa.
En el terreno televisivo, una serie en particular domina toda la tabla, Andor, claramente impulsada por la pluma refinada de Tony Gilroy y el formato de estreno semanal que asegura el buen rendimiento de un producto. Su éxito es sinónimo de que el universo Star Wars ya no solo vive de la nostalgia, también puede ofrecer algo mayor. A continuación te presentamos la table completa de éxitos:

Por qué nadie está viendo la trilogía secuela
Al revisar los listados de lo más visto, un detalle resalta por su ausencia. Las películas más recientes de la saga principal no figuran entre las favoritas del público, al menos no en términos de reproducción. La trilogía secuela, compuesta por Star Wars: El Despertar de la Fuerza, Star Wars: Los Últimos Jedi y Star Wars: El Ascenso de Skaywalker, estrenados entre 2015 y 2019, fue en su momento un fenómeno de taquilla. Sin embargo, su presencia en maratones y plataformas digitales es lo mismo que un abismo.
Una de las razones tiene que ver con la relación del público con esas historias. Sabemos que las trilogías anteriores construyeron un vínculo más estable con sus personajes, pero las entregas recientes generaron divisiones que aún calan en su recepción. También influye mucho la manera en que se desarrolló su narrativa. Los cambios de dirección creativa entre películas y la obvia de falta de cohesión provocaron que parte de la audiencia no encontrara en ellas un relato al cual regresar.
En contraste, las producciones más antiguas o las series recientes parecen ofrecer una identidad bastante clara, lo que hace más fácil regresar a ellas. Los espectadores tenemos la costumbre de volver a lo que reconocemos y a lo que le resulta coherente o satisfactorio.
Lo que salió mal con Rey Skywalker, Ben Solo y Luke Skywalker
Rey, presentada como la nueva heroína de la saga, cargó con el peso de sostener una aventura que cambió de rumbo en distintas ocasiones, lo que dificultó su desarrollo. Ben Solo, heredero de una de las familias más emblemáticas de la historia, también transitó por decisiones narrativas que dividieron al público; su arco, lleno de un conflicto interno con mucho potencial, no logró consolidarse de forma uniforme a lo largo de las tres películas.

El caso de Luke Skywalker resultó particularmente dolorosa. Su representación en esta etapa provocó reacciones encontradas, pues muchos seguidores esperaban una evolución distinta para un personaje que había sido símbolo de esperanza en la trilogía original. Claro que estos elementos no anulan el valor de las películas, pero sí explican por qué su permanencia en el consumo cotidiano es menor.
La oportunidad de redención para Star Wars
A pesar de ese panorama, el futuro puede ser grandioso. El regreso de Daisy Ridley al universo Star Wars, en un proyecto centrado en su personaje, plantea la posibilidad de reconstruir la narrativa desde otro ángulo. La nueva historia se situaría años después de los eventos de la trilogía secuela y apunta hacia la reconstrucción de la Orden Jedi. El nuevo viaje permitiría retomar elementos que quedaron dispersos y ofrecerles una continuidad más clara, y sobre todo justa.
Claro que el desafío será recuperar la confianza de una audiencia que se alejó de esa etapa. Para lograrlo, la película sí o sí debe equilibrar el respeto por lo anterior con una visión mejorada que le otorgue sentido a la evolución de su protagonista. ¿Lo conseguirá?
La siguiente película de Star Wars es The Mandalorian & Grogu, programada para el 21 de mayo.
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