Una vez más, el Festival de Cannes se torna en un espacio atravesado por discusiones políticas y sociales. Esta vez fue Cate Blanchett quien aprovechó una conferencia dentro del certamen para cuestionar el estado actual de Hollywood y recordar cómo el movimiento #MeToo perdió fuerza apenas unos años después de transformar la industria cinematográfica.
La actriz australiana, una de las voces más sonoras del cine internacional durante la última década, habló sobre la desigualdad de género en los rodajes y la manera en que ciertos problemas estructurales continúan intactos pese al impacto mediático que tuvo #MeToo entre los años 2017 y 2018.
Nacimiento del movimiento #MeToo
Aunque muchas personas relacionan el nacimiento de #MeToo con las denuncias contra Harvey Weinstein en Hollywood, el movimiento existe desde mucho antes. La activista Tarana Burke comenzó a utilizar la frase “Me Too” en 2006 para apoyar a mujeres víctimas de violencia sexual, especialmente mujeres racializadas en Estados Unidos.

Todo explotó a nivel mediático once años después, cuando decenas de actrices y trabajadoras de la industria acusaron a Weinstein de abuso y agresión sexual. A partir de ahí, miles de mujeres alrededor del mundo comenzaron a compartir experiencias similares, tanto en redes como ante la prensa, bajo el hashtag #MeToo.
Hollywood vivió entonces uno de sus momentos más reveladores y problemáticos. Productores, directores, actores, ejecutivos y muchos más, enfrentaron despidos y procesos judiciales. La industria también comenzó a discutir abuso de poder, y la enorme diferencia numérica entre hombres y mujeres dentro de equipos técnicos y creativos.
En 2018, Cannes se convirtió en uno de los escenarios estrella de ese movimiento. Cate Blanchett lideró una marcha histórica junto a Kristen Stewart, Agnès Varda, Ava DuVernay y Léa Seydoux, entre muchas otras figuras del cine. La protesta reunió a 82 mujeres sobre las escaleras del Palais des Festivals, cifra que representaba el número de directoras que habían competido en Cannes hasta ese momento, frente a más de mil 800 hombres seleccionados a lo largo de la historia del festival.
Cate Blanchett habla del #MeToo en Cannes 2026
Ocho años después de aquella imagen que pasó a la historia, y que prometió un verdadero cambio, Blanchett volvió a Cannes y habló con frustración sobre lo que ocurrió después del auge del movimiento. La actriz afirmó que #MeToo perdió fuerza demasiado rápido pese a la magnitud de lo que había revelado.
“Hay muchas personas con plataformas que pueden alzar la voz con relativa seguridad y decir: ‘Esto me pasó’, y la llamada mujer promedio en la calle está diciendo #MeToo. ¿Por qué eso se silencia? Lo que [el movimiento] reveló fue una capa sistémica de abuso, no solo en esta industria, sino en todas las industrias, y si no identificas un problema, no puedes resolverlo.”

Blanchett habló sobre la realidad cotidiana que todavía observa dentro de los sets de filmación:
“Todavía estoy en sets de filmación y hago el conteo todos los días, y sigue siendo, ya saben… hay 10 mujeres y 75 hombres cada mañana. Amo a los hombres, pero lo que pasa es que los chistes terminan siendo siempre los mismos. Simplemente tienes que prepararte un poco para eso, y ya estoy acostumbrada, pero se vuelve aburrido para todos cuando entras a un entorno de trabajo homogéneo. Creo que eso afecta al trabajo.”
En años recientes, el crecimiento de discursos ultraconservadores debilitó parte de las discusiones impulsadas por #MeToo. La polarización política estadounidense acabó por transformar muchos debates sociales en meras carnicerías ideológicas. Temas relacionados con género, representación, diversidad, feminismo, derechos civiles o concentración de riqueza y poder comenzaron a recibir ataques cada vez más agresivos desde sectores conservadores y figuras mediáticas alineadas con la extrema derecha.
Al mismo tiempo, las figuras públicas comenzaron a hablar menos sobre ciertos temas por temor a represalias laborales. Aunque #MeToo modificó parte de las dinámicas internas de la industria, muchas actrices, como Blanchett, opinan que todavía existe una resistencia importante al cambio estructural.