Antes de convertirse en una de las comedias más queridas de la televisión, The Office tenía los ingredientes perfectos para el fracaso. La adaptación estadounidense cargaba con la sombra de la versión original creada por Ricky Gervais, misma que ya había definido un estilo y un tono que muchos consideraban imposible de replicar. Ahora Steve Carrell revela algunos detalles mayores sobre sus inicios como Michael Scott.
En un ambiente de desconfianza, incluso dentro de la industria, el proyecto de The Office US avanzó. Porque sí, al inicio nadie quería formar parte de esta versión e incluso Carrell recibió advertencias por parte de un miembro muy conocido de la industria hollywoodense.
Lo que Paul Rudd le dijo a Steve Carrell
Durante su estancia en el pódcast Good Hang de Amy Poehler, Steve recordó el momento en que evaluaba audicionar para el papel de Michael. El actor se encontraba filmando El Periodista cuando comenzaron a circular noticias sobre el remake. Claro que las reacciones a su alrededor no fueron alentadoras.

Fue entonces cuando Paul Rudd se acercó para darle un consejo directo: “No lo hagas, hombre. No hagas la audición”. Carrell explicó que varias personas le sugirieron mantenerse soberanamente lejos del proyecto, convencidas de que no había forma de igualar lo que ya se había logrado en la versión británica.
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El propio Carrell dijo que el entorno no era favorable. Aun así, decidió presentarse al casting y consiguió el papel. La decisión implicó asumir un riesgo enorme, situación que en ese momento parecía inclinarse más hacia el fracaso que hacia el éxito.
Steve reveló que el capítulo piloto tuvo una recepción fatal. “Nuestro piloto fue el piloto con peor evaluación en la historia de NBC”, afirmó, y añadió que la reacción fue más allá de la indiferencia: “La gente realmente lo odiaba. Lo odiaban con ganas.”
Gloria de The Office US
Claro que ese arranque no tuvo nada que ver con el devenir de la serie. Con el paso de las temporadas, The Office encontró su propia identidad, se alejó del molde británico y construyó un estilo que conectó con el público estadounidense. El personaje de Michael Scott, interpretado por Carrell, se transformó en uno de los más queridos de la televisión.
A lo largo de nueve temporadas y más de 200 episodios, la producción pasó de ser la promesa de un fracaso a convertirse en una de las producciones más aclamadas de NBC. Carrell logró varias nominaciones al Emmy por su trabajo y la serie nos dio un tipo de comedia que influyó en proyectos posteriores.

Carrel se negó a ver la versión original. Según explicó, solo vio un minuto antes de detenerse. Consideró que continuar podría condicionarlo y limitar su interpretación, por lo que optó por construir el personaje desde otro lugar.
Las mejores películas de Steve Carrell
El éxito inesperado de The Office coincidió con el crecimiento de Carrell en el cine, donde encontró un espacio para expandir su registro. Uno de sus puntos de inflexión fue Virgen a los 40, aquella película que lo posicionó como gran protagonista dentro de la comedia de principios de los años 2000.
A partir de ahí, su carrera incorporó títulos como Pequeña Miss Sunshine y Loco Y Estúpido Amor. También participó en producciones como Foxcatcher o Beautiful Boy: Siempre Serás Mi Hijo, donde se alejó de la comedia para explorar otro tipo de personajes.
Prestó su voz a Gru en la saga de Mi Villano Favorito y le dio a las masas un nuevo héroe familia. Esa diversidad de proyectos nos hacer observar a un actor completamente desarrollado en la industria, aunque su asociación con Michael Scott seguirá siendo el punto de referencia inevitable.