RESEÑA ‘¡La Novia!’: Resucitando el romance

RESEÑA ‘¡La Novia!’: Resucitando el romance

¡La Novia! es una película de la que la mismísima Mary Shelley se sentiría orgullosa.

Por Jorgemendoza el 4 marzo, 2026

Con ¡La Novia!, la actriz y directora Maggie Gyllenhaal firma una pieza de horror y romance gótico que, desde ya, apunta a convertirse en un clásico de culto. Pero es precisamente por eso que las audiencias deberán adentrarse en su oscuridad con el mindset correcto, ya que la película no es del todo esta ópera frenética con ecos de Bonnie y Clyde que el marketing prometía, y en su lugar tenemos un estudio de personaje con sello de autor que no teme tomar riesgos creativos para comprometerse de lleno con su excentricidad.

Te invitamos a leer: ‘¡La Novia!’: Directora revela que Warner Bros. criticó duramente la película por su violencia y su visión de la criatura de Frankenstein

¿De qué trata ¡La Novia!?

En ¡La Novia!, un solitario Frankenstein viaja a Chicago para pedirle a la renombrada Dra. Euphronious que le confeccione una compañera. Juntos logran resucitar a una joven asesinada y nace La Novia. Lo que desencadena asesinato, posesión, un romance salvaje, el interés de la policía y un movimiento cultural radical y desenfrenado. La película está nspirada en La Novia de Frankenstein de 1935 dirigida por James Whale. En el elenco podemos encontrar a Jessie Buckley, Christian Bale, Jake Gyllenhaal, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz, Annette Bening, entre otros.

Christian Bale y Jessie Buckley en ¡La Novia! (Foto: Warner Bros.)
Christian Bale y Jessie Buckley en ¡La Novia! (Foto: Warner Bros.)

El laboratorio de Maggie Gyllenhaal

En comparación con La Hija Oscura, la discreta pero contundente ópera primera de Gyllenhaal basada en la novela de Elena Ferrante, aquí vemos a la cineasta operando en una escala mayor, con un presupuesto de talla Hollywood que se ve reflejado en los escenarios, el vestuario, los efectos especiales, los numerosos actores de renombre que aparecen y la ambientación de época.

Pese a abandonar su zona de confort, la directora sigue manejando una seguridad y destreza únicas detrás de la cámara, desplegando un imaginario visual delicioso que en ocasiones recuerda al Rocky Horror Picture Show sin descuidar nunca el rumbo de la narrativa y el mensaje de fondo. Dicha creatividad alcanza su punto máximo en las secuencias oníricas que involucran un comentario “meta” de la autora de Frankenstein, Mary Shelley, y aquellas en las que las extravagantes coreografías de baile toman el protagonismo.

Por otra parte, su manejo del ritmo es tal que las dos horas de duración nunca se resienten, y en todo caso deja con ganas de más en el buen sentido. Aunque no todo es perfecto; dada la naturaleza de algunos de los diálogos, estos llegan a sentirse en muchas ocasiones demasiado teatrales y pueden desconectar por momentos al espectador de la experiencia. Otro de los aspectos que siento que podrían haberse desarrollado mejor es la evolución del romance entre Frankenstein y La Novia: el acercamiento entre ambos se da demasiado rápido y muchos momentos importantes de su relación los vemos a través de una secuencia musical que culmina en un abrir y cerrar de ojos. Este último punto hubiera sido crítico de no ser porque la relación entre ambos resulta no ser el eje central de la película, a pesar de lo que sugieren los avances.

Detrás del velo de ¡La Novia!

Aunque este romance retorcido tiene sus momentos para brillar, el verdadero propósito del filme es la emancipación del personaje de La Novia de la narrativa de Frankenstein. En el que es, sin lugar a dudas el mejor momento del filme, el personaje interpretado por Jessie Buckley declara que “ella no quiere ser la novia de nadie” y es ahí donde la obra de Gyllenhaal cobra un nuevo significado y adquiere todo su poder: en darle la libertad al personaje de decidir ser la líder de su propia historia, mandando un mensaje urgente a todas las mujeres del mundo.

De igual forma, ¡La Novia! toca con crudeza y sin maquillajes la impunidad que existe en el sistema cuando se trata de hacer justicia a todas aquellas mujeres que sufren de violencia, criticando la ineptitud de las autoridades para brindar protección a los más vulnerables y señalando como muchas veces las desapariciones de mujeres son directamente producto de la corrupción que corroe desde dentro a esos sistemas que juran estar a nuestro servicio. La película está ambientada en el Chicago de los años 30, pero sus verdades no podrían ser más relevantes en los tiempos que estamos viviendo.

Hay un momento en particular en el que el personaje de La Novia despierta un movimiento social en el que las mujeres comienzan a salir a las calles caracterizada como ella y comienzan a cometer actos de protesta y a exigir justicia. Es un instante muy breve pero me pareció importante destacarlo porque es otra evidencia de que la película de Gyllenhaal está al día con lo que está pasando en la actualidad y celebro que haya plasmado como dichos movimientos comienzan como una respuesta a tiempos oscuros donde se ven en las calles cosas más aterradoras que en las películas de terror. Y al final, esta no deja de ser una pieza de horror gótico, y la cultura gótica, más allá de la música y la literatura, surgió al igual que muchos movimientos como una respuesta al conformismo social.

En la misma vena de los puntos anteriores, me parece maravilloso como la subtrama que involucra al personaje interpretado por Penélope Cruz esté dirigida a darle visibilidad al machismo que, hasta el día de hoy, sigue estando presente en las instituciones que supuestamente están para dar el ejemplo a la ciudadanía. En este caso, el personaje de Cruz es una detective muy talentosa y bastante intuitiva a la que durante toda la investigación se le hace menos por el simple hecho de ser una mujer, y al final, contra todo pronóstico es ella quien termina dándole resolución al caso. ¿Les suena familiar esta situación?

Jessie Buckley en ¡La Novia! (Foto: Warner Bros.)
Jessie Buckley en ¡La Novia! (Foto: Warner Bros.)

El verdadero amor de Frankenstein es el séptimo arte

Tampoco pasa desapercibida la forma en que Gyllenhaal dirige al elenco; a pesar de haber interpretado a personajes atormentados en el pasado, el reto que tenía Christian Bale era encarnar una versión de Frankenstein que resultara tan intimidante como profundamente humana, y el actor británico demuestra estar a la altura despertando nuestra empatía en los momentos en que su criatura se muestra vulnerable y admite sentirse abrumado por su soledad, para al siguiente mantenernos al filo del asiento mientras comete ciertas acciones que colocan al espectador en un dilema moral al apoyarlo.

Uno de los aspectos más interesantes de la cinta es el amor que tiene el Frankenstein de Bale por el cine, en particular las películas del actor ficticio Ronnie Reed (interpretado por Jake Gyllenhaal), el cual no solamente nos ayuda a entender muchas de las motivaciones del personaje y de donde viene la idealización que tiene por el romance, sino que también funciona como una oda a como el séptimo arte tiene el poder de llenarnos de vida y de darnos esperanza incluso si somos un cadáver andante de dos metros. Aquellas secuencias en las que Frankenstein fantasea en la sala de cine con reemplezar a Ronnie Reed en dichas películas son, sin lugar a dudas, de los instantes más conmovedores que tiene para ofrecer ¡La Novia!.

También lee: ‘The Bride!’: Cómo Sid Vicious y el punk rock inspiraron las actuaciones de Christian Bale y Jessie Buckley

El corazón de ¡La Novia!

Pero sin lugar a dudas la carta fuerte de ¡La Novia! es la salvaje interpretación de Jessie Buckley, operando en un registro completamente diferente al que le valió una nominación al Óscar por Hamnet de Chloé Zhao. Aquí, Buckley es la encarnación viva del female rage, siendo una agente del caos en todas las escenas que aparece y llenando de vida la pantalla con los diferentes monólogos que le toca recitar. A diferencia de Bale, el trabajo de maquillaje para el personaje de La Novia es mucho más discreto, porque es la crudeza con la que Buckley pronuncia sus diálogos lo que provoca escalofríos.

Y la química que Buckley comparte con Bale es ciertamente un factor decisivo para vender las extravagancias de la trama. Las escenas románticas entre ambos no son algo que consideraríamos convencionalmente tierno, involucrando en ocasiones sangre, vómito negro y algo de body horror, pero ellos las llenan de pasión y se encargan de venderlas como si estuviéramos viendo Titanic por primera vez.

Veredicto final

Al final, me gusta creer que ¡La Novia! es una película de la que la mismísima Mary Shelley se sentiría orgullosa. Evitando recorrer los caminos más transitados en el género y ofreciendo un comentario social inesperado, este es un romance original, refrescante y necesario para estos tiempos que nos enseña, como diría el título de aquella canción de Pxndx, a encontrar lo “Atractivo en lo más repugnante”.

¡La Novia! estrena el 5 de Marzo en todos los cines del país.

No te pierdas: Maggie Gyllenhaal explica el curioso evento que la inspiró a reinventar a la Novia de Frankenstein en ‘The Bride!’

Imperdibles de la semana

Contenido recomendado