Además de que ‘Proyecto Fin del Mundo’ es un éxito de taquilla, la adaptación cinematográfica de la novela de Andy Weir también ha vuelto a traer a la mesa una vieja discusión sobre la ciencia ficción en el cine: ¿qué tanto debe importar la precisión científica cuando una película busca emocionar, impactar y construir una experiencia visual poderosa? Ahí entra en escena ‘Gravedad‘, de Alfonso Cuarón.
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El tema cobra especial interés porque Weir, autor del libro original de ‘Project Hail Mary’ (publicada en español como ‘El proyecto Hail Mary’), ha defendido varias veces una forma de escribir ciencia ficción basada en la plausibilidad científica. Esa postura lo llevó, años atrás, a señalar una de las películas espaciales más celebradas del siglo XXI, protagonizada por Sandra Bullock y George Clooney.

¿Por qué Andy Weir criticó ‘Gravedad’?
En una vieja entrevista con The Verge, Andy Weir fue cuestionado sobre alguna historia que le hubiera provocado rechazo, y su respuesta apuntó directamente a ‘Gravedad’. El autor no se limitó a decir que la película tenía errores científicos; su molestia principal fue que, desde su perspectiva, la cinta se presentaba como una representación realista de misiones espaciales, la Estación Espacial Internacional y los vuelos en transbordador.
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“‘Gravedad’ se presentó como una representación precisa de la Estación Espacial Internacional, el vuelo del transbordador y todas esas otras cosas”, dijo Weir. “Las imprecisiones en eso destacan porque se presentó como una película realista.”
La crítica no era menor, sobre todo porque ‘Gravedad’ fue recibida en su momento como una de las experiencias cinematográficas más inmersivas sobre el espacio. La película, estrenada en 2013, sigue a dos astronautas que quedan varados en órbita después de que una nube de basura espacial destruye su transbordador. A partir de ahí, el relato se convierte en una carrera de supervivencia marcada por el aislamiento, el silencio y la fragilidad humana fuera de la Tierra.
La ciencia ficción de Weir contra la experiencia visual de Cuarón
La postura de Andy Weir resulta coherente con su propia obra. En libros como ‘El marciano’ y ‘El proyecto Hail Mary’, el autor suele construir la tensión dramática a partir de problemas científicos concretos: cálculos, experimentos, fallas técnicas y soluciones improvisadas con cierto grado de rigor. Para él, la ciencia no es solo decoración, sino parte central del mecanismo narrativo.
Aun así, el propio Weir aclaró que no considera indispensable la precisión científica para contar una buena historia. En la misma entrevista explicó que esa es, más bien, su manera personal de construir relatos plausibles.
“Lo sorprendente es que, en realidad, no creo que sea importante. Simplemente es mi método para crear historias verosímiles. Mi fuerte es el conocimiento científico; es lo que mejor se me da. Así que esa es la vía que utilizo para contar historias verosímiles. Hay un millón de maneras de hacer una buena historia, y esta es solo la que yo he elegido.”
Ese matiz es importante porque la discusión no reduce el asunto a una simple pelea entre “ciencia correcta” y “cine incorrecto”. ‘Gravedad’ no funciona como una novela de Weir. Su fuerza está en la experiencia sensorial, en la tensión sostenida y en la manera en que Alfonso Cuarón y Emmanuel Lubezki construyeron una ilusión de ingravidez, peligro y soledad.
Alfonso Cuarón ya había admitido las libertades de ‘Gravedad’
La defensa más clara de ‘Gravedad’ está en las propias palabras de Alfonso Cuarón. El director reconoció que su película no debía leerse como un documental, aunque sí buscaba respetar ciertos elementos del entorno espacial. En declaraciones citadas por SlashFilm, el cineasta explicó que la cinta necesitaba libertades narrativas para poder funcionar como ficción.

“Esto no es un documental, es una obra de ficción y, dentro del marco de la ficción que tenemos, queríamos ser lo más respetuosos y precisos posible. Pero, obviamente, ya saben, tenemos que dar grandes saltos y tomarnos grandes libertades para contar la historia.”
La película terminó convertida en uno de los mayores triunfos de la temporada de premios de 2013: consiguió 10 nominaciones al Oscar y ganó siete estatuillas, incluidas Mejor Dirección para Alfonso Cuarón y Mejor Fotografía para Emmanuel Lubezki. También fue elogiada por figuras como James Cameron, quien la llamó “La mejor película espacial jamás realizada”.
La crítica de Andy Weir, entonces, permite leer el choque entre dos formas distintas de entender la ciencia ficción. Por un lado, la que exige que la plausibilidad científica sostenga cada giro de la historia. Por el otro, la que usa el espacio como escenario emocional y visual, incluso si para lograrlo debe sacrificar precisión técnica. En medio de esa tensión, ‘Gravedad’ conserva su lugar como una película decisiva del cine espacial moderno, aunque no todos estén dispuestos a perdonarle sus licencias.
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