Peter Jackson no ha dado al mundo una obra maestra mejor que ‘El señor de los anillos’, pero para crearla se basó en una película “histórica” en lugar de abrebar de la rica fuente del cine fantástico. En una entrevista reciente con Variety, el director neozelandés explicó que, antes de adaptar la obra de J.R.R. Tolkien, él y su equipo llegaron a considerar una película de fantasía original inspirada en modelos más clásicos. Sin embargo, el proyecto terminó avanzando hacia la Tierra Media por una razón bastante simple: cada idea que intentaban desarrollar parecía chocar con el enorme precedente literario de Tolkien.
¿Cómo nació la idea de adaptar ‘El señor de los anillos’?
De acuerdo con Peter Jackson, el camino hacia ‘El señor de los anillos’ no comenzó como una decisión inmediata de llevar los libros al cine. Primero hubo una búsqueda más abierta: hacer una película fantástica que pudiera dialogar con el cine de aventuras y criaturas que había marcado a varias generaciones.
Ian McKellen y Elijah Wood en ‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo’ (imagen: Warner Bros.)
El director recordó que, en un inicio, pensaron en algo cercano al estilo de Ray Harryhausen, referente fundamental de los efectos especiales en películas como ‘The 7th Voyage of Sinbad’ y ‘Jason and the Argonauts’. La idea era explorar una fantasía de gran escala, con monstruos, aventura y un sentido artesanal del espectáculo.
Pero el intento empezó a volverse extraño. Cada vez que Jackson y su equipo imaginaban una historia original, aparecía el mismo obstáculo: muchas de esas ideas ya parecían pertenecer al territorio de Tolkien. El propio cineasta lo explicó así:
“Pasando a ‘El Señor de los Anillos’. Originalmente pensaron en hacer una película al estilo de Ray Harryhausen, pensando en ‘El séptimo viaje de Simbad’, ‘Jasón y los Argonautas’. Pero cada vez que intentábamos pensar en una historia original seguíamos pensando ‘Oh no, no podemos hacer eso’ porque ‘El Señor de los Anillos’ es algo parecido a eso.”
Ese proceso los llevó a una conclusión práctica. Si toda fantasía épica que imaginaban terminaba rozando ‘El señor de los anillos’, quizá lo lógico era averiguar quién tenía los derechos. En palabras de Jackson:
“Y después de una semana haciendo eso pensamos: ‘Bueno, ¿quién tiene los derechos de ‘El Señor de los Anillos’? Esto se está volviendo un poco tonto. Deberíamos averiguar quién tiene los derechos.’”
Por qué ‘Braveheart’ fue una influencia clave
La revelación más interesante no está solo en ese origen accidental, sino en el tono que Peter Jackson quería alcanzar. Aunque ‘El señor de los anillos’ suele leerse como una obra emparentada con el cine fantástico clásico, el director tenía otra referencia muy presente: ‘Corazón Valiente‘ (‘Braveheart‘), la película dirigida y protagonizada por Mel Gibson.
Jackson explicó que esa cinta le abrió una posibilidad: tratar la fantasía como si tuviera peso histórico, físico y bélico. No quería una aventura ligera ni una versión decorativa de un mundo imaginario, sino una historia con barro, guerra, cansancio, miedo y sentido de escala. Por eso, cuando pensaba en la adaptación, no miraba tanto hacia una fantasía más juguetona, sino hacia un cine de batallas con mayor gravedad dramática.
“Una de las influencias que tuve en ese momento fue, de hecho, Braveheart. Braveheart acababa de estrenarse y pensé: ‘¿No sería interesante una historia de fantasía si fuera profunda e histórica?’. Así que, sin duda, me inspiré mucho más en ‘Corazón Valiente’ que en ‘La princesa prometida’”.
La comparación con ‘La princesa prometida’ ayuda a entender el punto. Jackson no estaba rechazando el encanto del cine fantástico tradicional, pero sí buscaba otro camino: uno donde la Tierra Media se sintiera antigua, peligrosa y marcada por conflictos que no parecieran simples decorados de aventura.
‘Corazón Valiente’ (imagen: 20th Century Fox)
Una fantasía construida como épica histórica
Vista desde esa declaración, la trilogía de ‘El señor de los anillos’ se entiende mejor como una mezcla entre mito, guerra y drama histórico. Sus batallas, sus reinos en decadencia y su tono de pérdida no funcionan solo como elementos de fantasía, sino como parte de una estrategia para hacer que el mundo de Tolkien pareciera habitado desde mucho antes de que comenzara la historia de Frodo.
Esa influencia también ayuda a explicar por qué las películas se sintieron distintas dentro del cine comercial de principios de los dos mil. En lugar de presentar la fantasía como un género menor o puramente escapista, Jackson la filmó con una seriedad que la acercaba al cine épico. La aventura seguía ahí, pero rodeada de una sensación de historia acumulada, de pueblos al borde del colapso y de guerras que parecían venir de siglos atrás.
La confesión llega en un momento en el que Jackson ha vuelto a hablar ampliamente sobre su relación con la Tierra Media, desde el peso irrepetible de la trilogía original hasta las conversaciones para ampliar el futuro cinematográfico de la obra de Tolkien. Y aunque ‘El señor de los anillos’ terminó convirtiéndose en el gran referente moderno del cine fantástico, su origen, según el propio director, también estuvo marcado por el cine histórico.