En el norte del país, la carretera es un lugar salvaje donde el calor sofoca y la hostilidad se respira en el aire. Tras la polémica El Baile de los 41, el director mexicano David Pablos regresa con En El Camino para hablar de la soledad, el deseo y la violencia en este escenario donde el asfalto es testigo del lado más oscuro del ser humano, pero también del más vulnerable y tierno.
La película sigue a Veneno, un joven que frecuenta restaurantes perdidos de carretera, en donde se acuesta con traileros. Ahí conoce a Muñeco, un solitario conductor con problemas de alcoholismo y drogadicción. Al viajar juntos e intimar en el camino, empiezan a vender drogas y así inicia un improbable romance. Todo cambia cuando unas personas del pasado de Veneno reaparecen y esto los pone en peligro.
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Desde el año pasado, En El Camino ha estado recorriendo algunos de los festivales más prestigiosos de cine alrededor del mundo. En Festival Internacional de Cine de Venecia, Pablos se alzó con el Queer Lion Award y el Venice Horizons Award, despertando el interés internacional por la cinta. En el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) la película obtuvo los reconocimientos a Mejor Actor de Largometraje Mexicano (para Víctor Miguel Prieto y Osvaldo Sánchez) y Mejor Fotografía de Largometraje de Ficción para Ximena Amann. Y también formó parte de la programación de Festivales como el de Sydney, Miami y Bangkok.
La recepción de la crítica ha sido efusiva, y tanto Pablos como su elenco y resto del equipo han sido elogiados por este proyecto que tiene un poco de road movie, algo de thriller erótico y también romance queer. Pero más allá de esta mezcla de géneros, la película destaca por su mirada humana a temáticas sociales de las que pocas veces se ha hablado en el cine nacional, como la soledad extrema de quienes viven en la carretera, la búsqueda de afecto en espacios donde sigue arraigado el machismo y las diferentes expresiones de masculinidad que se salen de lo hegemónico.
Visualmente, En El Camino bebe mucho de la estética del gótico andino, donde el desierto, los clubes nocturnos y las gasolineras son un personaje más de este violento universo donde aparentemente no hay espacio para el amor. Y con su narrativa fragmentada, la película logra mantenernos en tensión todo el tiempo hasta que llegamos al momento final de catarsis para los personajes. Pero son las actuaciones cargadas de intensidad del debutante Víctor Miguel Prieto y Osvaldo Sánchez las que hacen de esto algo especial.
Con motivo de la llegada de En El Camino a salas nacionales, Tomatazos pudo platicar con Osvaldo Sánchez sobre la construcción de un personaje tan complejo como Muñeco, el trabajar con Pablos para que las escenas íntimas se sintieran auténticas y la sensibilidad única con la que opera esta historia.
El mundo interno de Muñeco
El personaje interpretado por Sánchez pertenece a un entorno donde demostrar vulnerabilidad se siente peligroso, sobre lograr aterrizar este equilibrio entre dureza y fragilidad, el actor nos compartió:
… uno trabaja en el proceso para estar dispuesto a todas las sensaciones del universo en que sabemos que va a aparecer (…) siento que más allá de habitar al personaje desde la racionalidad y decidir las cosas desde antes, es solamente entender el universo en el que está y poner toda la entrega en el habitar. El habitar es el aquí y el ahora, en el momento. Y reconocer la situación en la que están y permitir que las emociones afloren por sí mismas
Y complementando la idea, Sánchez menciona que lo que buscaba con su actuación era que esta se sintiera lo más natural posible, y para ello solo debía tener muy presente en la mente y en el cuerpo el contexto del que viene el personaje.
…para que la cosa desde mi punto de vista tenga mucho mayor verosimilitud, no hay que perseguir la emoción en sí, sino estar bien claro en qué situación estamos para permitir que afloren las emociones (…) desde que leí el guión sentí que tenía ese equilibrio justo entre lo violento y la ternura. Y justamente este personaje está de este lado donde no se puede permitir vulnerarse por la idea que hay de ser hombre, y lamentablemente tenemos una idea muy errónea de lo que es un hombre en sí.
Detrás del volante
Sobre las conversaciones y el proceso de trabajar con David Pablos para construir escenas íntimas que se sintieran emocionales y no solamente provocadoras, Sánchez comentó:
…hubo mucha confianza con Pablos, tanto para lo actoral como para las escenas de intimidad. Y tenemos a una coach y coordinadora de intimidad que se llama Patricia Ortiz. El proceso fue de dos meses donde lo importante era la comprensión del guión y trabajar sobre las atmósferas tanto físicas, psicológicas, y llevar al cuerpo a que transite por estos lugares. Más allá de ensayar las escenas como tal y después irlas a replicar, la idea es que el cuerpo viviera estas cosas.
Pero el proceso para dar vida a este personaje no terminó ahí, y Sánchez comprometido al 100% por el papel quiso vivir durante algunos días en los zapatos de Muñeco para poder llegar a comprenderlo profundamente.
…aprendí a manejar tráiler y durante tres semanas fui trailero, llevando carga de un lado para otro, para que la piel y el cuerpo, que para mí tiene una gran información y una gran sabiduría, tuviera información y no se quedara solo en el intelecto. Quería poder habitarlo no racionalmente, sino con todo lo que es el cuerpo y permitir que este hablara por sí mismo (…) Y siento que ahí es donde aflora todo. Al habitar, al reconocer la situación y al poner en juego estos choques, pues, lo que emana de ello es tan natural como la vida misma.

Un dúo para la historia
Al hablar sobre cómo fue construyendo esa confianza con Víctor Miguel para que la relación entre ambos personajes pudiera atravesar la pantalla, Sánchez menciona:
…más allá de ayudar a Víctor, que no tenía experiencia en actuación, siento que nos apoyamos mutuamente. Tanto yo bajar a un nivel de verosimilitud que no se sienta actuado y ayudarle a Víctor a reconocer los procesos necesarios para abordar un personaje, pues desde la lectura del texto hasta el trabajo con el cuerpo, todo está al servicio de la escena (…) Fueron dos meses en los cuales, gracias al cuidado, gracias al trabajo, gracias al amor también, se creó fraternidad.
Y sobre darle vida a estas escenas que involucran cercanía física entre los personajes, Sánchez asegura que todo fue dándose con mucho cuidado y respeto entre ambos.
…estas escenas merecen un gran cuidado y un gran respeto, y justamente ya después de todos estos dos meses de preparación tuvimos que coreografiar las escenas aún con ropa, para que los cuerpos se enfrentaran en ese momento, no por primera vez, porque esas escenas casi que son tomas únicas (…) todos están de acuerdo con lo que se va a mostrar y con lo que no, y nadie puede obligar a nadie a mostrar lo que lo que no quiere. Y siento que todas esas escenas, gracias a David y a Patricia, se hicieron de una manera muy armónica, muy profesional y muy natural.
Cine queer con el que todos pueden resonar
Muchas historias queer se centran en salir del clóset, pero En El Camino parece enfocarse más en sobrevivir a la soledad, confrontar la idea que tenemos de la masculinidad e incluso los problemas paternales. Sobre el mensaje universal de la historia de Pablos, Sánchez dijo:
…David hizo un guión en donde se mezcla tanto el estudio, su persona, lo que él es y lo que él quiere mostrar a nivel personal (…) detrás hay un gran estudio antropológico, y en ese sentido la película va hacia otros lados sin caer en clichés. Con cosas muy reales que tanto pueden trascender para la comunidad LGBT como para cualquier persona. Y se vuelve muy universal.
Y sobre la humanidad que permea en esta historia y en sus personajes, Sánchez espera que la gente pueda entender a través de ellos que la ternura es parte inherente de cada uno de nostros.
La película habla del amor, de un lenguaje tan universal en el que no importa la carrocería que tengamos (…) y por eso es que podemos ver como este desdoblamiento de personas que pudieran estar en ambientes súper rígidos, súper duros, en cuestiones de machismo, de violencia, y que puedes no imaginarte que pudieran tener esa vulnerabilidad o esa ternura, pero creo que esas cosas están en todos porque es parte de nuestra naturaleza humana. Desde que nacimos ya somos tiernos, y justamente nos vamos endureciendo con los conceptos e ideologías que el mundo nos va imponiendo casi para desmembrarnos y estar desconectados.

La noche oscura del alma
Para concluir, al preguntarle a Sánchez sobre qué conversación le gustaría que la sociedad mexicana tuviera al salir de ver En El Camino, esto nos contestó:
…simplemente quisiera que platicaran y que exploraran qué es lo que les pasó a los personajes. A mí me causa gran emoción cuando comparten que cada pensó cosas diferentes con la película (…) al final, es bien bello que pueda ser para todo mundo, y siento que la misma película nos lleva a la noche oscura del alma, pero la noche oscura del alma está para ahí, para mostrarnos luz. Entonces, una semillita necesita estar bajo tierra en la oscuridad para poder empezar a germinar, y siento que vale la pena ir al cine para entrar en esa noche oscura, que es una metáfora de lo que estamos viviendo en el mundo también, y ver que el amor es una de las cosas que le dan el verdadero sentido a la existencia.
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