La respuesta a las amenazas contra los directores de NAZA también llegó del propio cine israelí. Profesionales del sector expresaron su respaldo a Yuval Abraham y Rachel Szor mediante una petición de solidaridad, después de que su documental sobre las operaciones militares en Gaza provocara ataques de autoridades israelíes. El pronunciamiento tiene como objetivo defender su derecho a investigar y presentar públicamente su trabajo sobre lo que pasa en Israel y con la población palestina.
NAZA y su triunfo en Venecia
Abraham y Szor construyeron su película alrededor de testimonios procedentes del aparato militar israelí y examinan cómo se toman decisiones que afectan a la población palestina, además de llevar al terreno documental información sobre procedimientos alejados del escrutinio público. Su presentación internacional abrió una disputa que abarca tanto el contenido de la obra como la seguridad de sus realizadores.
La metodología de NAZA es reunir los testimonios de 24 integrantes o personas elacionadas a las estructuras militares y de inteligencia de Israel, cuyas identidades no se desvelaron por motivos de seguridad. Sus relatos abordan mecanismos de vigilancia y selección de objetivos en Gaza, incluidos ataques que, de acuerdo con los entrevistados, fueron autorizados aun cuando se sabía que había familias dentro de los inmuebles señalados.

De acuerdo con Anadolu Ajansı, el título procede de una abreviatura militar en hebreo que se relacionad con los daños colaterales, es decir, la estimación de civiles que podrían morir en un ataque. Los directores explicaron que su investigación analiza políticas institucionales y órdenes operativas, por lo que el relato rebasa la conducta individual de un soldado.
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La filmación se realizó de manera clandestina durante la noche en azoteas de Tel Aviv, además de que The Guardian y JW Films participaron en la producción. Abraham y Szor ya habían codirigido No Other Land con los palestinos Basel Adra y Hamdan Ballal, un trabajo reconocido con el Óscar al mejor largometraje documental que retrata el desplazamiento de comunidades palestinas en Cisjordania.
En la edición 83 del Festival de Venecia, NAZA obtuvo el Premio Especial del Jurado y su exhibición también recibió una de 24 minutos y medio. El reconocimiento del jurado y la recepción del público dieron visibilidad internacional a la película, cuyo contenido acabó repudiado por representantes del Gobierno y del ejército israelí.
Ministro de cultura israelí amenaza a los directores
Miki Zohar, ministro de Cultura y Deportes de Israel, acusó a Abraham y Szor de traicionar al Estado y anunció que buscaría retirarles la ciudadanía. Zohar no puede ejecutar esa medida por decisión propia pues, de acuerdo con Anadolu Ajansı, retirar la ciudadanía requeriría un procedimiento legal con intervención del ministro del Interior y de los tribunales.

Este lunes 14 de septiembre, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, pidió examinar posibles acciones legales contra la película, a la que atribuyó una difamación del ejército. El ejército israelí rechazó las acusaciones del documental y cuestionó la fiabilidad de los testimonios anónimos; también negó que la inteligencia artificial determine qué objetivos son atacados, al sostener que las decisiones corresponden a personal humano sujeto a directivas militares.
Cineastas israelíes defienden a los directores de NAZA
La petición difundida el lunes reunió el respaldo de más de 200 cineastas israelíes. Entre ellos se encuentran Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad. Su intervención trasladó la defensa de Abraham y Szor a una iniciativa colectiva de colegas preocupados por las consecuencias de los ataques públicos. Puedes leer todo el texto a continuación:
“Somos creadores y creadoras de cine, y hacemos un llamado a todas las personas que todavía luchan por la libertad de expresión y de creación para sumarse a una declaración de apoyo y solidaridad con Rachel Shor y Yuval Abraham, creadores de la película ‘NAZA’.
En los últimos días hemos sido testigos de una campaña de incitación y odio contra los creadores de la película, sin precedentes, y la distancia entre esta y la incitación y las amenazas contra sus vidas es cada vez menor.
El papel central del arte y el periodismo es colocar un espejo frente a la sociedad en la que existen, generar discurso y debate sin concesiones, incluso cuando la realidad es difícil.
En relación directa con la campaña de incitación en la que han sido atacados Rachel Shor y Yuval Abraham, consideramos apropiado expresar nuestro apoyo de manera pública y enérgica, y hacer un llamado a los creadores, académicos y periodistas para que ataquen la película ‘NAZA’ sin atacar a quienes la hicieron.
Hasta el día de hoy hemos estado acostumbrados a una realidad en la que los sospechosos habituales de la derecha han llevado a cabo campañas de persecución y populismo contra colectivos y personas con las que no están de acuerdo. Sin embargo, la campaña de odio contra la película amenaza con borrar la ciudadanía de Shor y Abraham.
Nosotros también vimos una versión preliminar de la película. Las críticas a las películas y a las obras de arte en general son una herramienta legítima en una sociedad que busca mantenerse sana y funcional, pero el discurso incendiario y amenazante contra los creadores de la película que se atrevieron a expresar su opinión debe preocuparnos a todos y cada uno de nosotros, independientemente de nuestras opiniones.
Esperamos que la película se distribuya pronto en Israel y que todos puedan verla, formarse una opinión y generar un debate real y de primera mano sobre la guerra en Gaza y sus consecuencias, un debate que hasta hoy casi no existe en los medios de comunicación ni en la sociedad israelí.”
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