La Casa del Dragón tomó la enorme responsabilidad, hace unos años, de continuar con el universo televisivo de Westeros sin quedar aplastada por la sombra de Game of Thrones. La serie lo consiguió, pero también heredó una parte áspera del fandom que tiende a convertir cada decisión creativa en una guerra personal contra intérpretes jóvenes.
Ryan Condal, cocreador de la serie junto a George R. R. Martin, habló sobre el trato que recibieron Milly Alcock, Emily Carey, Emma D’Arcy y Olivia Cooke cuando la primera temporada presentó versiones juveniles y adultas de Rhaenyra Targaryen y Alicent Hightower. Para el productor, aquello debió ser un logro actoral, no una competencia inventada por internet.
Condal lamenta el comportamiento tóxico contra las estrellas jóvenes
Condal recordó para Variety que Alcock tenía apenas 20 años cuando obtuvo el papel de la joven Rhaenyra Targaryen. El equipo vio en ella virtudes como la gracia y el carisma, pero sobre todo, la fuerza de una heredera que no podía enseñarse en una escuela de actuación. Según el showrunner, bastó una primera reunión para entender que habían encontrado a la actriz ideal.

La cosas se enturbiaron cuando la serie comenzó a emitirse y una parte del público enfrentó a las actrices jóvenes con sus versiones adultas. Alcock y Carey se convirtieron en las favoritas, pero esa recepción trajo ataques contra D’Arcy y Cooke, como si cambiar a las actrices fuera traición.
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Condal calificó esa conducta como un efecto triste de la maquinaria de furia en internet. “Este tipo de fandom solía ser el lugar feliz al que ir”, dijo, al recordar que antes esos espacios servían para compartir entusiasmo. El productor fue más tajante al hablar de las intérpretes:
“¡Y pensé que fue horrible! Y es horrible para todos esos jóvenes actores que hicieron algo grandioso y, en cierto modo, imposible. Todo el mundo debería haber estado celebrando el éxito y la recepción de esa serie. Y, francamente, la gente debería encontrar otra cosa que hacer con su tiempo.”
Cómo Milly Alcock aprendió a ignorar a los haters
Milly Alcock también habló para Variety sobre el precio emocional de ver cómo una comunidad de fans puede pasar del cariño al odio injustificado. La actriz explicó que le dolió observar comentarios agresivos contra Emma D’Arcy, porque la tragedia de La Casa del Dragón habla precisamente de mujeres separadas por los intereses de otros.
La intérprete volvió a vivir esa experiencia al promocionar Supergirl. En una entrevista previa, comentó que existir como mujer dentro de ciertos espacios públicos provoca una vigilancia extraña sobre el cuerpo y la imagen. La reacción resultante fueron usuarios molestos que confirmaron el punto que ella había planteado.

Alcock dijo que muchas de esas críticas llegan de perfiles anónimos o cuentas que se esconden detrás de una fachada moral. La actriz entiende que mirar el teléfono puede ser difícil, pero ya desarrolló un método para aliviar el peso:
“A veces, la gente refuerza creencias que ya tienes sobre ti mismo, y piensas: ‘¡Ahora alguien más lo dijo! ¡Entonces es verdad!’ Y tienes que recordarte que no lo es. Sentarme en un café a observar a la gente y leer sola, simplemente participar en la vida real me ha ayudado. Es algo en lo que estoy intentando mejorar. ¡Soy Gen Z! Sí, crecí en internet, así que estoy intentando activamente no involucrarme… aunque, ¿cómo no hacerlo?”
Tras su paso por Westeros, Alcock saltó al nuevo universo cinematográfico de DC. La actriz interpreta a Kara Zor-El en Supergirl, una versión mucho más áspera y punk del personaje, inspirada en los cómics Supergirl: Woman of Tomorrow de Tom King. La película mostrará a Kara como una superviviente de Krypton atravesada por la pérdida. A diferencia de Superman, criado en la Tierra por una familia amorosa, ella creció viendo morir su mundo.
Supergirl se estrena en salas de cine el próximo 26 de junio.