Guillermo del Toro recibió el BFI Fellowship (la máxima distinción que otorga el British Film Institute) en un evento celebrada en Hollywood, pero su discurso no se quedó en el agradecimiento. El director mexicano aprovechó la ceremonia para advertir sobre el avance de la inteligencia artificial (IA), la concentración empresarial y el deterioro de la relación entre el público y las imágenes. Según Variety, Del Toro habló ante una audiencia de figuras de la industria y lanzó una de sus frases más duras sobre el momento actual del cine.
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¿Qué dijo Guillermo del Toro sobre la IA?
El ganador del Oscar presentó la IA como una amenaza para un proceso que, hasta ahora, había estado guiado por manos humanas: la creación artística. El director de ‘El laberinto del fauno’, ‘La forma del agua’ y ‘Frankenstein’ no habló de la IA como una simple herramienta técnica, como hacen algunos optimistas, sino como parte de una crisis mayor en la manera en que se producen y se leen las imágenes.

Durante su discurso, el cineasta afirmó: “Estamos al borde del analfabetismo visual. Estamos al borde del analfabetismo cinematográfico”, y añadió “El pacto entre el hombre y la imagen es sagrado”. Para Del Toro, una imagen no existe únicamente para estar ahí. Su función es conectar, provocar belleza y mantener vivo un vínculo con la experiencia humana. En esa línea, volvió a llamar a la inteligencia artificial una forma de “estupidez natural”, expresión con la que había utilizado en el pasado ya.
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La frase sobre el “analfabetismo cinematográfico” apunta a esa preocupación: no basta con generar imágenes convincentes si la industria y el público pierden la capacidad de entender qué las hace significativas. En la mirada de Del Toro, el peligro no está solo en la máquina, sino en una cultura dispuesta a aceptar imágenes sin memoria, sin intención y sin lectura.
Del Toro y el cine como memoria viva
La noche también permitió al director hablar de su vínculo personal con el British Film Institute. Del Toro recordó que, cuando era adolescente en Guadalajara, escribía al BFI para pedir copias en 16mm de películas clásicas, incluidas obras del cineasta británico Carol Reed, con el fin de proyectarlas en su cineclub.
Ese recuerdo conectó con su defensa de los archivos, la preservación y la educación cinematográfica. Del Toro dijo que se encuentra en una etapa de retribución y que quiere trabajar con instituciones como el BFI para enseñar y defender el cine. También adelantó que planea impartir clases sobre las primeras películas de Alfred Hitchcock para el instituto.
Su discurso dejó otra frase importante: “No somos guardianes. Somos facilitadores para que más gente pueda entrar y salir de la iglesia del cine”. La idea no es cerrar el acceso al cine, sino sostener la puerta para que más personas entren a esa tradición, la conozcan y la transformen con conciencia.
Del Toro también habló de la permanencia de las películas. Al referirse a clásicos como ‘Sullivan’s Travels’, explicó que esas obras no pertenecen simplemente al pasado. Cada vez que alguien las ve por primera vez, vuelven a existir en el presente.

Una advertencia en plena expansión de la IA en Hollywood
Las palabras de Guillermo del Toro llegan cuando la inteligencia artificial ya aparece en mercados, festivales y conversaciones de producción. Algunas compañías la presentan como una herramienta para reducir costos, acelerar procesos y crear imágenes que antes exigían presupuestos enormes. Del Toro mira ese avance desde otro lugar: le preocupa qué pasa con los artistas, con la libertad creativa y con la formación visual del público.
El director también vinculó el momento actual con amenazas más amplias contra la creatividad, incluida la polarización política y las fuerzas empresariales que reducen el margen de riesgo artístico. Para él, el cine necesita defensa, enseñanza y memoria, no solo nuevas tecnologías.
Su cierre tuvo el tono de una alarma compartida: “Ahora mismo, el autobús está tan cerca de un precipicio que todos tenemos que inclinarnos hacia la derecha”. Del Toro no pide nostalgia ni aislamiento tecnológico; pide que la industria reaccione antes de que la imagen pierda su vínculo con quienes la crean, la miran y la necesitan.
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