Euphoria regresó a HBO hace unas semanas y no estamos felices. Con una estética más adulta y una recepción mucho más dividida que en sus años de mayor furor, la serie dejó atrás la preparatoria para seguir a Rue, Nate, Jules, Cassie, Maddy y Lexi en una etapa inesperadamente peligrosa que dejó a dos de sus personajes atrapados en un par de tramas débiles.
Euphoria 3, tan lejos de la high school y tan cerca de la pornotortura
La tercera temporada, estrenada el pasado 12 de abril, se mueve cinco años después de los eventos anteriores. Rue se olvidó de la escuela y al inicio trabaja como mula de fentanilo para Laurie. Los gajes de su deuda la llevan hasta Alamo Brown, dueño de un club nocturno que mueve dinero gracias al trabajo sexual.
Ese cambio de edad, anunciado desde los primeros tráilers, causó escepticismo pero le concedimos el beneficio de la duda. El problema vino con el desarrollo del arguemento, cuando la temporada saltó hacia el crimen, el sexo pagado, las deudas y la violencia, temáticas que desplazaron cualquier intimidad que le daba sentido a sus personajes.
Maddy intenta sobrevivir como representante de talento e influencers. Cassie se convierte en creadora de contenido erótico para pagar su boda con Nate. Lexi trabaja en una producción televisiva. Jules vive una etapa oscura, dependiente de hombres mayores con dinero. Pero ninguna de esta tramas fue tan baja como lo que hicieron con Nate y Jules.

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Lo que pasó con Nate
Nate Jacobs siempre fue uno de los personajes más representativos de Euphoria. Controlador y lleno de rabia, concentraba buena parte del veneno de la serie. En las dos primeras temporadas, sus actos contra Maddy, Jules, Tyler y Cassie mostraban a un villano terrible, aunque bien trabajado a nivel psicológico.
La tercera temporada echó por la borda todo aquello y vemos a un Nate aparece comprometido con Cassie que intenta recuperar la empresa de construcción de su padre al enfrentar deudas que lo ponen en manos de prestamistas violentos. La serie lo convierte en un hombre golpeado, mutilado, humillado y perseguido, demasiado extraño y demasiado lejano del antagonista calculador que conocíamos.
Su final llegó en el penúltimo episodio, cuando muere enterrado bajo tierra y víctima de la mordida de una serpiente. La escena buscaba horror y castigo, lo dio, pero en realidad fue una despedida absurda para un personaje que había cargado demasiadas historias importantes. Sus conflictos con Jules, su sexualidad ambigua, su relación con Cal y su historial de abuso quedaron sin una verdadera conclusión.
Con poquísimo tiempo tiempo en pantalla, la temporada 3 decidió usar a Nate para una cadena de torturas físicas, cuando el personaje siempre encajó mejor con la verbalización y el intimismo.
Lo que pasó con Jules
Jules también nos decepcionó, aunque por otro motivo. En lugar de recibir una trama central, quedó relegada a escenas dispersas y una relación ambigua con Rue que jamás recuperó la fuerza de antes. La serie revela que vive como sugar baby y se prostituye con hombres mayores que pagan su estilo de vida.

El problema con Jules es que en realidad aporta de poco a nada en la temporada 3 y se siente más como un conjunto de cameos de Hunter Schafer para no perder fans. La serie la muestra siempre esplendida y glamourosa, nunca vulnerable y sin disposición a hacer cambios en su actual vida. Más allá de Rue, tiene casi nula relación con los otros personajes.
La dolorosa falta de Labrinth
Otro golpe para la identidad de Euphoria fue la salida musical de Labrinth. Las dos primeras temporadas tenían una firma sonora increíble, pero el cambio fue notorio en los nuevos episodios y generó rechazo entre gran parte de la audiencia, que extrañó la textura pop y espiritual de los años anteriores.
Sin menospreciar a Hans Zimmer, el vacío sonoro y la falta de Labrinth nos da la sensación de que la serie cambió de piel sin terminar de hallar otra. El corazón musical que acompañó los excesos y dolores iniciales simplemente ya no está ahí.
El capítulo final de la temporada 3, titulado In God We Trust, se estrena el 31 de mayo.