En Tabasco, el petróleo ha formado parte de la vida de muchas familias durante generaciones, especialmente de aquellas que dependen del trabajo en las plataformas petroleras, donde pasar largas temporadas lejos de casa es parte de la rutina.
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¿De qué trata Mi Sangre Es Petróleo?
Esta realidad es recuperada en Mi Sangre Es Petróleo, documental dirigido por la cineasta tabasqueña Vania Quevedo, quien parte de sus propios recuerdos de infancia para contar la historia de su padre, un trabajador petrolero que debía ausentarse constantemente para trabajar en altamar.
A través de este recorrido, la directora regresa a lugares como Macuspana y Paraíso, en Tabasco, para conocer las experiencias de otras familias relacionadas con la industria petrolera, mientras intenta reconstruir algunos recuerdos de su niñez y entender mejor la relación con su padre.
Para contar esta historia, Quevedo combina imágenes grabadas en distintos formatos, desde Super 8 y 16 mm hasta material digital y videos que su propio padre filmó durante sus jornadas de trabajo, mezclando también elementos del documental y la ficción.
Un trabajo que no te puedes perder en el FICM 2026
Mi Sangre Es Petróleo marca su debut como directora de largometraje, después de haber realizado varios cortometrajes que han pasado por festivales como FICUNAM y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Quevedo también estudió cine documental en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba.
Aprovechando que la película forma parte de la Selección Oficial de Documental Mexicano del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia, Tomatazos tuvo la oportunidad de platicar con Vania Quevedo y el productor Omar Lara sobre el proceso de convertir una historia tan personal en un largometraje.
Una nueva perspectiva
La industria petrolera es algo que suele discutirse en el cine muchas veces desde ángulos más políticos o ambientales, sobre por qué para este equipo era importante trasladar esa conversación hacia lo íntimo y familiar, Vania nos contestó:
Cuando yo tenía 15-16 años, mi familia fue seleccionada para ser protagonista de un video institucional para Pemex, que fue como la primera semilla que yo tuve para querer estudiar cine después, porque ahí conocí las cámaras, conocí la iluminación, los micrófonos, y pues retrataban justamente este escenario del padre que se va para trabajar en la plataforma. Entonces yo crecí con eso y en mi memoria siempre estaba justamente eso de que el petróleo es lo que saca adelante al país, entonces para mí era muy importante deconstruir esa imagen, no sólo para mí misma, sino para el resto de los que crecimos con esa proyección, como ir deconstruyendo mi propia visión familiar, entonces ahí fue que yo comencé a desarrollar este proyecto.
Vania también nos confesó que al inicio el enfoque que ella buscaba para Mi Sangre Es Petróleo era completamente distinto, pero fue su propia historia familiar la que terminó llevando la narrativa por otro camino:
Yo quería hacer otro tipo de documental, yo quería hacer algo más de retrato a la gente que trabaja en las plataformas petroleras, pero en ese transcurso de desarrollo creo que a los asesores que tuve se les hacía muy interesante también mi propia historia y fue muy difícil para mí poderme integrar también como protagonista de la película, no sólo como directora, y por eso era muy importante también para mí, para que también el imaginario colectivo que tienen justamente esa visión política vean cómo también nos afecta a los hijos de las personas que se van a trabajar a la plataforma, y pues no solamente la gente que trabaja directamente en temas petroleros, sino también ahí es cuando yo me doy esa tarea de buscar otros tipos de afectados, y voy a ciertas comunidades.
Y para complementar las palabras de Vania, el productor Omar Lara nos compartió qué cosas fueron las que lo atrajeron al proyecto en un inicio y aquello que le interesaba de Vania como autora:
Yo creo que hay pocas películas, en especial documentales, que aborden de algún modo las distintas líneas narrativas que persigue Mi Sangre Es Petróleo, pero la más importante en mi opinión, y es la que más me enganchó, fue que la voz de la autora, en este caso de Vania, estaba presente justo como una iteración, que en mi opinión es hacia donde va el cine documental contemporáneo, es decir, el cine ensayo (…) de algún modo siempre estos temas del petróleo han sido acompañados con cierto componente político, y acá está volcado todo eso. Es decir, que de algún modo son los temas que seguimos viendo pero en manos de una realidad propiamente de la no ficción, en esta construcción de cine multiformato, y con las metáforas propias de la fábula.

Lejos de casa
Entrando en la narrativa del documental, una parte importante de él pone foco en una profesión donde pasar largos periodos lejos de casa termina, lamentablemente, normalizándose. Sobre las cosas que descubrieron sobre las distintas formas que puede haber de ejercer la paternidad, siendo a la distancia una de ellas, Vania nos dijo:
Yo creo que eso lo entendí más en edición que en el mismo rodaje, entre ver el material y escuchar las entrevistas de mi padre una y otra vez, y yo en ese proceso de hacer la película me convertí en madre, entonces eso me ayudó a entender más a mi padre, porque yo recuerdo que él me decía ciertas cosas que en ese momento yo no las entendía y no las sabía contemplar. Y luego, en el proceso de montaje me di la tarea de leer muchos correos que él me mandaba desde la plataforma en esa época de cuando yo tenía 20 años, y ahora me doy cuenta que mi padre siempre tuvo razón en ciertas cosas, solo que yo no lo quería ver (…) la película me abrió esa ventana de entender a mi padre de otra manera, de contemplarlo de otra forma, y de saber por qué razón él es de cierta manera…
Y reforzando esta idea, Omar celebra que Mi Sangre Es Petróleo haya servido para que Vania desde la dirección pudiera tener cierto proceso terapéutico donde pudiera dialogar con su padre:
Creo que este tipo de películas, particularmente Mi Sangre Es Petróleo, al tener este componente ensayístico en donde está la voz de Vania como autora de dar tejido en estas distintas, digamos, metáforas, y de la mano, por supuesto, de todo un blindaje, en términos de la producción, la postproducción con el resto de las colegas, en todas estas fases es donde realmente ahí se escribe la película. Es decir, Vania con un guión o con una escaleta inicialmente, pero es el proceso, digamos, y el camino, que es característica propia del ensayo, el que le va dando la forma para aterrizar a ese fondo, a ese contenido y a esa motivación. Entonces, creo que eso es maravilloso, porque ahí surgen ciertas cuestiones, y surgen desde procesos terapéuticos propios que interpelan a la autora y cosas nuevas que de repente se pueden tornar inesperadas.
Los mitos detrás del petróleo
Uno de los aspectos más interesantes del documental es como pone en contraste los mitos sobre riqueza que giran en torno al petróleo con las realidades cotidianas de las comunidades que conviven con él. Sobre esto último, Vania nos compartió:
Justo esa es una de las contradicciones que a mí me ha interesado trabajar en esta película; esta visión y este mito que se construye en torno al petróleo, como por ejemplo ese mito de que si eres hijo de petroleros, eres automáticamente rico (…) También me interesaba construir esa imagen de que las personas que trabajan para Pemex tienen vidas precarias, y tienen que sacrificar muchas cosas para tener un poco más de estabilidad económica, porque justamente en la película se habla de esto, de que mi papá fue un niño pobre a pesar de que mi abuelo trabajaba en plataformas petroleras.
Y al igual que Vania, Omar compartía esta visión por retratar una realidad que muchas veces no corresponde a lo que muestran los medios de comunicación:
Sí, desgraciadamente es algo muy presente en una industria como la petrolera, es decir, por un lado hay una abundancia que, por supuesto, las grandes reservas contribuyen a los desarrollos de las naciones. Pero por otra parte, desgraciadamente, hay pobreza, corrupción y conflicto en torno a lo que lo estamos viendo desgraciadamente en el mundo.

Un negocio familiar
Para finalizar, le pedimos a Vania su reflexión sobre qué cosas aprendió como autora/narradora al estarlo desarrollando, y si el corte que vimos de Mi Sangre Es Petróleo es el mismo que ella imaginaba cuando comenzó a trabajar en él en 2016:
Yo diría que ha ido mutando muchísimo, porque al principio solo quería hacer un retrato de esta precariedad laboral, entrar a temas políticos, incluso no era una película personal. Pero a raíz de ir a estudiar en Cuba y ver mucho cine ensayo, vi otras maneras de hacer documental. Ahí comencé a tener este deseo de ir por otra línea y, en el proceso, tuve mi embarazo, entonces yo no sabía cómo iba a afectar eso en la película (…) Al final, lo pensé mucho y decidí que tenía que hacer esta película porque es algo que sé que a mí me va a ayudar, y tal vez pueda representar algún tipo de cambio positivo para quienes lo vean. Ahí fue que entendí muy bien esto del título, Mi Sangre Es Petróleo, porque es algo generacional, algo que se va heredando, esto viene desde mis bisabuelos que ya trabajaban en esto de petróleo, mi abuelo, mi papá, mis tíos, todos mis primos. Era importante dejarle también esto a mi hijo y que en el futuro lo vea y vea cómo también es el territorio en el que yo crecí y su historia familiar, porque mi historia familiar también va a ser de él.
Mi Sangre Es Petróleo forma parte de la selección oficial de Documental Mexicano del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). El Festival se celebrará del 16 al 25 de octubre en distintas sedes como ya es tradición.
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