Cada año, cientos de mariposas monarca recorren miles de kilómetros para llegar a los bosques de México, un viaje que de cierta manera también comparten muchas personas que abandonan sus países buscando mejores oportunidades de vida, aunque las circunstancias que las llevan a hacerlo sean muy diferentes.
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¿De qué trata El Jardín Que Soñamos?
Esta relación es explorada en El Jardín Que Soñamos, tercer largometraje del director mexicano Joaquín del Paso, quien entrelaza la migración de las mariposas monarca con la historia de una familia haitiana que atraviesa nuestro país intentando encontrar un lugar donde comenzar de nuevo.
La película sigue a Esther (Nehemie Bastien), quien viaja acompañada de sus hijas Flor y Aisha, y durante el camino conoce a Junior (Faustin Pierre), con quien comienza una relación. La búsqueda de trabajo los lleva hasta una comunidad en medio del bosque, donde terminan involucrados en un entorno marcado por la tala ilegal.
La artesanía detrás del proyecto
Filmada en zonas boscosas del Estado de México y Michoacán, El Jardín Que Soñamos cuenta con la fotografía de Gökhan Tiryaki, reconocido por su trabajo en Winter Sleep, mientras que su música reúne a Rogelio Sosa con Kyle Dixon y Michael Stein, compositores de la icónica banda sonora de Stranger Things.
La cinta tuvo su estreno mundial en la Berlinale de 2026 y desde entonces ha pasado por distintos festivales internacionales, obteniendo reconocimientos como la Biznaga de Oro a Mejor Película Iberoamericana en Málaga, además de premios a Mejor Dirección y Fotografía. Y hoy finalmento llegó al 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), donde se encargó de inaugurar la Competencia Oficial de Largometraje Mexicano.
Y tras asistir por la mañana a la función de prensa, Tomatazos tuvo la oportunidad de platicar con Joaquín sobre la manera en la que conectó estas dos historias de migración y lo que significa presentar la película ante el público mexicano en un Festival tan importante como el FICM.
El espejo de dos historias
Sobre en qué momento de su proceso creativo encontró que el viaje de las mariposas y el de los migrantes podían dialogar en una misma historia sin que una funcionara solamente como metáfora de la otra, Joaquín nos comentó
Eran dos líneas que yo fui investigando en el proceso de la escritura. Una era las mariposas monarca y todas las complicaciones que tienen año con año a partir de la tala ilegal, a partir de la deforestación, y de diferentes problemas. Y la otra es justo todo el flujo migratorio y los problemas muy complejos que tuvieron después de la pandemia y la llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos. Y justo me di cuenta que una parte muy importante de la migración haitiana tiene que ver también con el cambio climático, con los fenómenos climáticos, y también la migración de la monarca también se ve afectada por el cambio climático. Entonces, en el fondo del asunto, sabía que estas historias estaban conectadas de muchas formas, no solo a nivel metafórico, sino también a nivel actual y sabía que era una historia que era necesitaba ser contada.
Conociendo nuevas perspectivas
Pasando a los protagonistas de esta historia, le preguntamos a Joaquín sobre qué sentía que el cine o los medios no estaban mostrando sobre esta comunidad de migrantes haitianos y que para él era importante poner en el centro, y el director nos respondió:
Pues todo, realmente. No sabemos nada sobre ellos, no conocemos su idioma y no estamos familiarizados con la comunidad haitiana. Dentro del panorama latinoamericano, son realmente uno de los países más diferentes a nosotros en idioma, en cultura. Y pues justo la película los muestra desde una mirada muy íntima, hablado en su idioma, con sus problemáticas personales y la idea era eso, hacer una película que no lo retratara desde fuera, sino desde dentro de su conflicto, con un idioma que no fuera el español y que mostrara otro universo.

Madurez cinematográfica
En el comunicado de prensa de la película Joaquín describe este como su proyecto más logrado y el más profundo emocionalmente hablando. Sobre qué cosas pudo hacer como cineasta que anteriormente no había podido realizar, y los aprendizajes que pudo aplicar de sus dos largometrajes anteriores, el director comentó:
Pues creo que la edad y la experiencia te van dando también una capacidad de análisis y de empatía diferente con tus personajes. Creo que el cine va madurando justo porque esta posición del cineasta, de poder hablar de otras personas, pues es un privilegio enorme. Y si uno se lo toma en serio, puede realmente adentrarse dentro de los personajes y encontrar lo que es universal, y lo que se puede compartir con el público. Entonces, en ese sentido, pues es básicamente el crecimiento y la madurez que uno va tomando.
El afecto en el centro de todo
El Jardín Que Soñamos habla de mucho temas, por una parte habla de migración, por otra de la crisis ambiental y también retrata la violencia que se vive en el país. Sin embargo, Joaquín ha descrito la película como una historia sobre el amor de una familia frente a un mundo que parece romperse. Sobre por qué era importante que el centro de la narrativa siguiera siendo el afecto, esto fue los que nos dijo:
Yo creo que vivimos en una realidad donde hay mucho dolor y mucha violencia, también mucha injusticia. E igual vivimos en un país donde hay mucha impunidad, y donde desde hace muchos años estamos en una situación muy delicada que yo creo que las siguientes generaciones lo van a tener que cargar como un trauma. Y pues justo el cine tiene una capacidad de generar empatía por otros personajes, por otras situaciones. Entonces, para mí era muy importante que esta película fuera muy empática con estos personajes, sin dejar de mostrar la crudeza y la dificultad que tenían en este camino, pero que siempre fuera desde un lugar cariñoso y desde un lugar de mucha cercanía. Y lo mismo con la naturaleza y con el bosque, la idea era generar una empatía con el bosque y con el entorno que nos rodea.

Regresando a casa
Tras llevar la película por Berlín, Málaga, Seattle, Shanghai y otros festivales de talla mundial, teníamos que cerrar la entrevista preguntándole qué significa finalmente mostrar la película en Michoacán, uno de los territorios que forman parte de la propia película, a lo que Joaquín comentó:
Michoacán es un lugar muy hermoso que tiene muchísimos bosques de alta montaña que son realmente muy especiales. Hay mucha gente que se dedica al aprovechamiento forestal, mucha gente de bosque. Y siento que retratar la belleza de México es importante para mí, que la película haga justicia a la belleza que realmente nos rodea. Y justo volviendo al mismo punto, al mostrarla tal vez podemos generar una empatía por los lugares que tenemos que cuidar.
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