Envejecer es un concepto que representa muchas cosas para cada uno de los seres humanos. Para algunos, la idea de llegar a la tercera edad es un orgullo, uno donde cada arruga es una marca de sabiduría y el tono grisáceo del pelo representa persistencia ante los obstáculos de la vida. Para otros, llegar a esta etapa puede llegar a significar la muerte en vida, el umbral donde mueren los sueños, los deseos y las ambiciones. Y es que, contrasta vivir en una sociedad donde desde pequeños se nos enseña a respetar a los adultos mayores pero, al mismo tiempo, ellos son los que menos oportunidades laborales tienen, los que terminan abandonados en asilos sin nadie que los visite y los que menos pueden hacer escuchar su voz en un sistema que todo el tiempo te exige estar consumiendo o produciendo.
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Es así que llegamos a O Último Azul, el trabajo más reciente del cineasta brasileño Gabriel Mascaro, donde a través de los ojos de Tereza, una mujer a la que el gobierno le quiere robar su libertad por el simple hecho de tener 75 años, veremos que nunca es demasiado tarde para atreverse a realizar ese viaje que nunca te atreviste a emprender, a realizar todo aquello que no pudiste por temor a los prejuicios, y a desplegar tus alas y volar en libertad, porque al final del día la edad es solamente un número y sería un error permitir que eso nos defina.
¿De qué trata O Último Azul?
“El futuro es para todos” es una frase de propaganda política que vemos en repetidas ocasiones a lo largo de O Último Azul, pero ¿realmente lo es? En el escenario distópico que Mascara nos propone, vemos como los adultos mayores al llegar a la marca de los 75 años son jubilados a la fuerza por un gobierno autoritario que supuestamente clama preocuparse por ellos, pero la realidad es muy distinta.
Al ya no ser considerados productivos para el crecimiento económico de la sociedad, son relegados a centros especiales, muy parecidos a los asilos, donde se les brinda atención y cuidados. Algunos, resignados, deciden aceptar la imposición y aceptar que sus mejores días han llegado a su fin; pero otros, como Tereza, cuestionan profundamente las ideas del régimen y ven a estos sitios como poco más que “cárceles” donde se les quiere despojar de algo tan esencial para los seres humanos como lo es el soñar y desear cosas.
Decidida a no perder su independencia y vivir la vida bajo sus propios términos, Tereza emprenderá un viaje donde recorrerá los caminos más inesperados y conocerá a gente con una visión de la vida muy particular que le ayudarán a descubrirse a sí misma bajo una nueva luz.
Navegando por las aguas del éxito
O Último Azul llega para demostrar que Gabriel Mascaro no ha perdido su excelente pulso como cineasta, luego de la excelente recepción que tuvo tanto Neon Bull de 2016 como Divino Amor de 2019 por parte de la crítica internacional.
La película ha estado rondando algunos de los festivales de cine más prestigiosos de todo el mundo, como el de Toronto o Vancouver, pero su participación más destacada ha sido en la edición número 75 del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), donde se alzó con el Gran Premio del Jurado y el aplauso de las decenas de asistentes.
También vale la pena destacar que el año pasado, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), se llevó el premio a Mejor Película Iberoamericana de Ficción y Mejor Interpretación para Denise Weinberg.
El corazón de O Último Azul
Aunque O Último Azul es una película íntima de bajo presupuesto, el poder de su mensaje se siente enorme, y la responsabilidad de entregarlo al espectador recae sobre los hombros de su protagonista, la actriz Denise Weinberg, quien ha tenido una larga trayectoria tanto en cine como en la televisión brasileña. Su actuación en esta película ha sido elogiada en medios de prestigio como The Hollywood Reporter y Variety, y no es para menos, pues con tan solo una sola mirada es capaz de transportarnos al mundo interno de Tereza y ponernos en sus zapatos.
En Tomatazos.com tuvimos el honor de conversar con ella sobre diversos temas, entre ellos el trabajo en conjunto con Gabriel Mascaro para dotar de vida a Tereza, la percepción fatalista que tiene la gente acerca de envejecer y la importancia de este tipo de narrativas en el séptimo arte.
Trabajar con Gabriel e interpretar este personaje es un regalo para cualquier actriz de mi edad. Me identifico mucho con Tereza (…) Creo que es un personaje muy importante para la humanidad actual, porque las personas mayores son abandonadas, no se las respeta. Nadie quiere envejecer, pero todos lo haremos algún día. Así que debemos acostumbrarnos a ello y disfrutar de la vejez.

Esas fueron las primeras palabras que Denise Weinberg nos regaló luego de brindarnos un cálido saludo, asegurando que el rol de Tereza le llegó en el momento perfecto a su vida. Al estar atravesando por el mismo momento que su personaje, aunque en circunstancias completamente diferentes, la actriz asegura que hay que vivir la vida al máximo hasta el último de nuestros días, y lamentó que la historia de O Último Azul no esté tan alejada de la realidad.
Intentando explicar por qué las personas mayores son desplazadas en nuestra sociedad, Denise asegura que las causas se remontan al sistema capitalista en el que vivimos.
Cuando llegas a los 70, como yo, se nos cierran las puertas. Tenemos pasiones, tenemos deseos, estamos dispuestos a hacer algo. Pero a la sociedad y al sistema no les interesa. Porque no das dinero. Y el problema del mundo es el dinero y el poder. Y es curioso porque las personas más poderosas del mundo son mayores (…) Así que es una paradoja. Nos gobiernan personas mayores, pero estas personas mayores odian a los ancianos. Porque no dan dinero. Por eso creo que es muy importante hablar de esto.
Indagando más acerca de la sinergia entre Denise y Tereza, la actriz reveló que comparte muchos de los sentimientos de su personaje en cuanto a envejecer, asegurando que está lejos de ver esta etapa como algo negativo. Para Denise, ser una persona mayor conlleva muchas más libertades de las que alguien esperaría, y es un periodo que te permite expandirte de formas nuevas e inesperadas.
Mirando un poco al pasado y haciendo contraste con su presente, así luce el concepto de envejecer a través de los ojos de Denise.
Soy vieja y soy muy feliz. Creo que nunca he sido tan feliz como ahora. No tenemos esa ansiedad de la juventud. No tenemos expectativas. Y lo que viene, se va (…) Tenemos otra relación con el mundo, con las personas, con los hechos. Lo vemos como si fuera una película (…) La gente debe saber que hay una gran oportunidad en envejecer. Es la última oportunidad que tienes para ser feliz. Para sacar provecho tengas familia o no. Nunca he viajado tanto como he viajado con esta película. Y todo eso siendo vieja. Fui a China, fui a Alemania, fui a tantos lugares. Gracias a Dios tengo buena salud y lucidez. Así que aprovechemos.
Al abordar el tema de trabajar en el set con Gabriel Mascaro y el resto del elenco, Denise comentó que todo salió bien gracias al trabajo en equipo y la disposición a colaborar de todo el equipo, y reveló que aunque en la mayoría de cosas concordaba con el director, hubo momentos en el que fue necesario que ambos intercambiaran ideas para poder brindar una mejor comprensión de Tereza y el conflicto por el que camina a lo largo de la historia.
…había estudiado el personaje en mi casa de São Paulo. Y llegué con algo de material para trabajar. Y luego hablamos mucho. Y probamos muchas cosas. Y Gabriel es perfecto en eso. Trabajar con Gabriel es maravilloso (…) En las escenas con Rodrigo Santoro y Miriam tuvimos mucha libertad. Nos dejó aportar cosas y yo tenía tanta libertad para crear. Y a veces él decía: No, esto no. Teníamos esa confianza entre nosotros (…) Me resulta muy fácil. Me gusta trabajar en equipo. Soy actriz de grupos de teatro. Así que siempre he trabajado en grupo. Nunca sola. No tengo una carrera en solitario. Me encanta trabajar con personas y evolucionar junto a ellas. Así que fue una combinación perfecta la que surgió entre todos nosotros.
En este tipo de narrativas, cuyo objetivo va centrado a invitar a la reflexión y el debate, es importante que todo el equipo detrás tenga conciencia del tema que se está presentando para abordarlo desde el mejor frente, uno que evite caer en lo aleccionador o lo manipulador. En el caso de O Último Azul, Denise siempre supo que tenía una gran responsabilidad a la hora de retratar a Tereza, ya que honrar la difícil experiencia por la que atraviesan muchas personas mayores no es tarea fácil, pero la actriz no se dejó llevar por ello y pudo abordarla de una forma que se sintiera universal para que cada miembro de la audiencia pudiera encontrar un poco de ellos en Tereza.
Sobre las responsabilidades que conlleva su profesión y lo conmovida que se ha sentido por la recepción de la película, Denise comentó:
Creo que como actriz debo tener cierta responsabilidad. Debo saber lo que hago. Debo saber lo que cuento. Y mi criterio es de qué se trata la historia. Por eso lo hago. En el teatro. En la televisión. En el cine. Lo que me interesa es una buena historia. Me encanta formar parte de buenas historias. Así que cuando recibí el guion, me emocioné. Y sé que, como actriz, tengo una gran responsabilidad en mi sociedad. Y lo vi en todo el mundo con O Último Azul. Vi la reacción del público. Fue asombroso. La gente, los mayores, los jóvenes, estaban fascinados por la película, por la historia. Por Tereza. Recuerdo que me abrazaron y me dijeron: “Gracias. Le estás mostrando a todo el mundo que todas las mujeres son importantes”. Es importante brindar experiencias e historias para cambiar las perspectivas de la gente.

Para aterrizar una buena historia es importante estar en el lugar y momento correcto, y estar rodando O Último Azul con el equipo en el Amazonas transportó a Denise a la atmósfera que necesitaba para no solamente entrar en personaje, sino dejarse absorber por él.
Al final, la película disecciona muchos temas a través de un viaje esperanzador y emotivo con el que muchos se van a poder sentir identificados. Aunque en primer instancia podría parecer que la película le habla únicamente a las personas mayores, esta es una fábula con la que tu espíritu, independientemente de la edad que tengas, podrá resonar.
La atmósfera es fundamental. Estar en el Amazonas fue fundamental para la película y para mí. Y otra cosa muy importante en esta película son las relaciones que se tienen al envejecer. Porque cuando Tereza conoce a estos tres personajes de la película, ella cambia. Se deja cambiar por estas personas. Conoce cosas que en su vida cotidiana no imaginaba que existieran. Y algo evoluciona en ella. Empieza una cosa y termina otra. Y eso es hermoso porque puede cambiar después de los 70. Sí, es posible.
Y finalmente, antes de despedirse, Denise nos dejó con una bella reflexión sobre cómo uno realmente solo envejece cuando deja de sentir curiosidad por el complejo mundo que habitamos.
Es triste quedarse en el sofá viendo la tele o el celular sin hacer nada. Eso es terrible. Para mí es mejor morir. Soy una persona activaTengo muchas cosas que hacer. Muchas cosas que saborear. Que experimentar (…) Por eso es muy importante el caracol azul que aparece en la película. Abre puertas en la cabeza de los personajes. En la cabeza de cualquiera. Los médicos y los neurocientíficos dicen que uno envejece cuando pierde la curiosidad por las cosas. Y por las personas. Y te quedas contigo. Y te cierras.
O Último Azul llega a salas nacionales este 7 de Mayo.
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