En Hollywood, y en cualquier esfera de la vida real, pocas cosas generan tanta ansiedad como la posibilidad de volverse obsoleto. Por más de un siglo, la industria sobrevivió a la llegada del sonido, el color, la televisión, los efectos digitales, el streaming y muchas otras innovaciones; pero ahora el miedo gira en torno a la inteligencia artificial y su potencial para fabricar estrellas sin cuerpo ni biografía. Chris Pratt parece ser la diferencia, pues recién declaró que no le teme a la IA.
Esa gran preocupación se concentró el año pasado en una figura que no existe, pero que provocó reacciones muy reales. Tilly Norwood, una supuesta actriz creada con IA, fue presentada como la próxima gran celebridad digital, lo que desató críticas feroces de intérpretes y sindicatos. Su aparición augura un futuro donde los estudios podrían prescindir de personas de carne y hueso.
Tilly Norwood y cómo enfureció a Hollywood
Norwood fue revelada en 2025 en el Festival de Cine de Zúrich por su creadora, la comediante y productora neerlandesa Eline Van der Velden. Se trata de un ‘persona’ generada por inteligencia artificial que simula ser una joven atractiva y supuestos créditos artísticos en cine y televisión.

Van der Velden describió a Tilly como “la próxima Scarlett Johansson o Natalie Portman”, una comparación que irritó de inmediato a la comunidad cinematográfica. El escándalo se hizo mayor cuando su creadora afirmó que Tilly pronto firmaría con representantes y que varios estudios estaban interesados en utilizarla en proyectos audiovisuales como una alternativa barata a los actores reales.
SAG-AFTRA reaccionó con negatividad y declaró que este tipo de “intérpretes sintéticos” representan “el problema de usar actuaciones robadas para dejar sin empleo a actores reales, poniendo en riesgo los medios de vida de los intérpretes y devaluando el arte humano”. Otras voces de Hollywood no tardaron en sumarse al rechazo.
Emily Blunt calificó la idea de actores generados por IA como “realmente, realmente aterradora” y pidió a agencias y estudios que no destruyeran la conexión humana que sostiene al cine. Melissa Barrera escribió en redes que esperaba que todos los actores representados por agencias que promovieran estas prácticas abandonaran esas firmas de inmediato. Mara Wilson cuestionó qué pasaba con las mujeres reales cuyos rostros habían sido combinados para crear a Tilly y por qué no se contrataba a ninguna de ellas.
Chris Pratt: su reacción a la IA y a Tilly Norwood
Pratt ofreció una postura que contrastó con la indignación generalizada. Durante la premiere en Nueva York de Mercy, el actor habló con Variety y descartó que la inteligencia artificial represente una amenaza inmediata para su trabajo o para el cine en general.

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“No siento que alguien vaya a reemplazarme con IA. Escuché eso de Tilly Norwood y creo que todo eso son tonterías. Nunca la he visto en una película. No tengo idea de quién es ella. No sé quién es esa perra. Todo es falso hasta que es algo real.”
A diferencia de quienes ven la IA como un reemplazo inminente de artistas, Pratt recalcó que hay algo irreemplazable en el trabajo humano. “No creo que vayas a sustituir el alma humana de un director, un guionista, un actor o un cantante, o de nada de esto que requiere anhelo humano, sufrimiento humano y visión en el arte”, afirmó.
Su postura coincidió en parte con la expresada meses antes por Leonardo DiCaprio, quien el año pasado dijo que la inteligencia artificial carece de humanidad y que por esa razón nunca podría considerarse arte de forma auténtica.
El avance de la IA en Hollywood
Por encima de Tilly Norwood, la inteligencia artificial ya se infiltró en casi todos los rincones del entretenimiento. La utilizan para rejuvenecer actores, recrear voces de intérpretes fallecidos, generar multitudes digitales (o individuos particulares) y acelerar procesos de postproducción.
Van der Velden defendió a su creación diciendo que Tilly “no es un reemplazo de un ser humano, sino una obra creativa, una pieza de arte”. También sostuvo que la IA libera la creatividad de las restricciones presupuestales.
Con información de THR.