La llegada de ‘Toy Story 5’ ocurre en un momento incómodo para Hollywood: mientras los estudios, sindicatos y creadores siguen discutiendo los límites de la inteligencia artificial (IA), Pixar estrenará una película que, paradójicamente, habla de tecnología sin entregar su identidad artística a ella. La nueva entrega, dirigida por Andrew Stanton y codirigida por McKenna Harris, enfrenta a Woody, Jessie, Buzz y el resto de los juguetes con un mundo infantil dominado por pantallas, chats y dispositivos.
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¿‘Toy Story 5’ fue hecha con inteligencia artificial?
Durante una presentación para la prensa Andrew Stanton aseguró que el trabajo visto en ‘Toy Story 5’ pertenece a artistas, no a sistemas de inteligencia artificial generativa. El director no negó que Pixar haya usado herramientas tecnológicas avanzadas a lo largo de su historia, pero marcó una diferencia entre mejorar procesos técnicos y reemplazar la labor creativa.

“Hemos utilizado el aprendizaje automático desde los inicios de Pixar para resolver problemas ocasionalmente, pero siempre ha sido para mejorar el funcionamiento de las herramientas. No me interesa hacer otra cosa que trabajar de forma más inteligente y rápida con otro artista”.
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La codirectora McKenna Harris fue en la misma línea. Para ella, Pixar siempre ha tenido una relación estrecha con la tecnología, pero eso no significa que la película haya delegado su imaginación en una máquina:
“Pixar es ante todo una empresa de tecnología, por lo que las cosas están cambiando. Pixar está aprendiendo a adaptarse a esos cambios. Pero en lo que respecta a nuestro proceso en ‘Toy Story 5’, tuvimos que resolverlo por nuestra cuenta, principalmente porque, en definitiva, lo que ven en pantalla es el trabajo de muchos artistas increíbles.”
Una película sobre pantallas, pero no contra la tecnología
‘Toy Story 5’ pone a la tecnología en el centro de su historia, pero no desde una postura de rechazo absoluto. La nueva entrega presenta a Lilypad, una tablet con forma de rana interpretada por Greta Lee, que se integra a la vida de Bonnie, ahora de 8 años. Para Woody, Jessie, Buzz y el resto de los juguetes, su llegada cambia las reglas del juego: la atención de los niños se desplaza hacia pantallas, chats y juegos en línea, y aquello que antes parecía ocupar un lugar seguro en la infancia empieza a volverse incierto.
Sin embargo, Andrew Stanton ha insistido en que Lilypad no funciona como una villana tradicional. Desde la perspectiva de los juguetes puede sentirse como una amenaza, pero dentro de la historia representa una nueva etapa en el crecimiento de Bonnie. El conflicto no surge porque el dispositivo tenga malas intenciones, sino porque posee capacidades distintas a las de los juguetes y llega a un terreno que Jessie, pese a su experiencia, no sabe cómo enfrentar del todo.
McKenna Harris también explicó que en Pixar se habló sobre la posibilidad de llevar a Lilypad hacia un papel más claramente antagónico, aunque esa opción terminó descartada. Para los realizadores, convertir a la tablet en “la mala” simplificaba demasiado el tema. La película busca partir de una realidad más cercana: los dispositivos ya forman parte de la vida diaria, no van a desaparecer, y los juguetes tendrán que lidiar con esa transformación sin reducirla a una pelea fácil entre imaginación y tecnología.
La polémica por la IA ya rebasó Hollywood
La postura de Pixar llega después de años de tensión en la industria. Las huelgas de guionistas y actores de 2023 pusieron sobre la mesa el temor a que estudios usaran inteligencia artificial para escribir, reescribir, clonar voces o reutilizar cuerpos y rostros digitales sin control suficiente. Desde entonces, cada producción que menciona IA, machine learning o herramientas automatizadas queda bajo una lupa distinta.

El debate tampoco se limita al cine. En enero de 2025, el Vaticano publicó ‘Antiqua et nova’, una nota doctrinal sobre la relación entre inteligencia artificial e inteligencia humana, con advertencias sobre educación, economía, salud, trabajo, relaciones humanas y guerra. El documento señaló que la IA podía ampliar los instrumentos bélicos más allá de la supervisión humana y alimentar una carrera armamentista peligrosa.
La discusión subió otro nivel con ‘Magnifica Humanitas’, primera encíclica de León XIV, dedicada a la protección de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial. El texto, publicado por el Vaticano en mayo de 2026, pide que la IA sirva a la humanidad y no concentre poder económico, militar o político.
En ese contexto, ‘Toy Story 5’ funciona casi como una declaración de principios: una película sobre juguetes que enfrentan un mundo tecnológico, hecha por un estudio que insiste en que la animación sigue dependiendo de artistas humanos. No es poca cosa para una saga que, desde 1995, ha estado ligada al avance técnico del cine, pero también a una pregunta más simple: qué queda de nosotros cuando los objetos que amamos empiezan a ser reemplazados.
Con información de Variety.
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