La ciencia ficción contemporánea se sostiene en la ilusión de hacer ver comprensible lo que en realidad resulta inaccesible para la mayoría. Proyecto Fin del Mundo apuesta por esa ilusión con mucha seriedad y se apoya en conceptos científicos que no fueron nada fáciles para su estrella principal, Ryan Gosling.
Una nueva confesión de Gosling para Discussing Film introduce una grieta interesante entre lo que ocurre en pantalla y lo que sucede detrás de ella. El actor, encargado de encarnar a un personaje que lidia con cálculos complejos, reconoce una distancia clara entre el papel y su propia comprensión de ese universo.
La trama de Proyecto Fin del Mundo
La película tiene como foco a Ryland Grace, un profesor de ciencias convertido en astronauta que despierta en una nave espacial sin memoria clara de su pasado inmediato. Mientras reconstruye su identidad, también descubre que su presencia en ese lugar responde a una misión que implica la supervivencia total del planeta.

La historia adapta la novela homónima de Andy Weir, autor consagrado que ha construido su reputación a partir de relatos donde la ciencia tiene un papel central. Aquí, el protagonista se enfrenta a un problema de escala cósmica que requiere soluciones técnicas, pero también decisiones humanas repletas de incertidumbre.
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Dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, la película es un delicioso espectáculo visual con una historia que trata de mantener la coherencia científica. Esa ambición la coloca en una línea cercana a otras obras recientes del género, aunque con un tono que privilegia la experiencia individual del personaje.
Ryan no comprendió las matemáticas de la película
En entrevista, Ryan comentó que no se aprendió ninguno de los problemas matemáticos de los que habla en la película porque le resultaron muy difíciles: “El realismo era tan importante que [la ciencia] no era algo que pudiera entender del todo. Tuve a Andy Weir, el autor de la novela, en el set tanto como fue posible”, dijo a la prensa.
El actor de 45 años admitió haber recibido ayuda especializada:
“Hubo secuencias en las que estaba escribiendo en un pizarrón y se supone que debía estar resolviendo problemas complejos de matemáticas espaciales. Andy quería que fuera real y funcional, pero memorizar esas ecuaciones fue demasiado difícil para mí, así que me puse un audífono y Andy me las dictó. Estaba literalmente en mi cabeza y en mi oído, ayudándome todo el camino. Fue el viente debajo de mis alas”.
Proyecto Fin del Mundo rompe récord

La película ha encontrado un respaldo contundente en taquilla. Debutó con 80.5 millones de dólares en su primer fin de semana en Norteamérica, cifra que la coloca entre los estrenos más destacados del año.
El resultado supera las proyecciones iniciales y también establece un récord para Amazon MGM, cuyo mejor arranque previo había sido el de Creed III con 58 millones. En términos cristianos, se ubica como uno de los lanzamientos más fuertes para una película que no pertenece a una franquicia consolidada.
A nivel global, el inicio alcanzó 140.9 millones de dólares, sumando ingresos de múltiples mercados internacionales. La respuesta del público, acompañada por calificaciones rotundamente positivas, nos habla de una película podría sostener su presencia en cartelera durante varias semanas y llegar todavía más lejos en su carrera hacia la excelencia comercial.
Proyecto Fin del Mundo logró convocar audiencias a partir de una historia original, apoyada en un equilibrio entre espectáculo y rigor técnico, con un Ryan Gosling que ahora se decanta por el blockbuster y que hace tiempo dejó atrás los proyectos de menor escala.
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