La celebración por el oro olímpico del equipo masculino de hockey de E.U. terminó envuelta en controversia tras su visita a la Casa Blanca. Lo que para algunos fue un acto protocolario, para otros se convirtió en un gesto político con implicaciones más amplias. En el centro del debate está Harrison Browne, exjugador profesional y estrella de ‘Heated Rivalry‘ (conocida en Latinoamérica como ‘Más que Rivales‘), quien criticó con dureza la reunión del equipo con Donald Trump después de los Juegos de Invierno de Milano-Cortina.
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¿Qué motivó la crítica de Harrison Browne?
En un video publicado en redes sociales, Browne afirmó que “no había aliados en esa sala”, al referirse a la reunión entre el equipo masculino y el presidente. Según explicó, varios jugadores parecieron reír mientras Trump hacía comentarios burlones sobre el equipo femenino, pese a que ambas selecciones ganaron medalla de oro en el mismo evento.

El actor sostuvo que los jugadores fallaron en respaldar públicamente a sus compañeras y cuestionó la idea de que la polémica fuera exagerada. Algunos integrantes del equipo habían respondido a las críticas señalando que sus detractores estaban “tratando de hacer algo de casi nada”. Browne rechazó esa postura y pidió a los atletas reconocer el impacto que momentos políticos como ese pueden tener en mujeres, personas LGBTQ+ y otras comunidades marginadas.
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“Simplemente no traigas esto al deporte y te preguntes por qué la gente está enojada”, añadió en su mensaje.
La respuesta del equipo masculino
La visita generó reacciones mixtas. El delantero Jack Hughes declaró que él y sus compañeros estaban “súper emocionados” de recibir la invitación a la Casa Blanca, “No importa cuáles sean tus puntos de vista” en lo que respecta a política.
No obstante, cinco de los 25 jugadores no asistieron al encuentro: Brock Nelson, Jake Oettinger, Jake Guentzel, Kyle Connor y Jackson LaCombe. No se han confirmado oficialmente los motivos de sus ausencias, aunque se ha señalado que podrían haber tenido compromisos previamente agendados.
Mientras tanto, miembros del equipo han intentado restar importancia a la controversia, insistiendo en que se trata de una tradición deportiva tras ganar un campeonato o una medalla olímpica.
El contraste con el equipo femenino
Por su parte, el equipo femenino rechazó la invitación a la Casa Blanca al argumentar que ya contaba con compromisos académicos y profesionales previamente agendados. Su decisión contrastó con la del conjunto masculino y fue vista por parte del público como una manera de mantenerse al margen de la controversia.

El episodio se da en un contexto de fuerte polarización en E.U., donde los gestos públicos de figuras deportivas suelen adquirir una dimensión política. En ese escenario, la postura de Browne (quien ha estado vinculado al activismo dentro del hockey profesional) volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el rol de los atletas en actos oficiales y el significado de la palabra “aliado” cuando el deporte se entrelaza con el poder político.
Más allá de tratarse de una visita institucional tras una victoria olímpica, la polémica expone discusiones más amplias sobre representación, apoyo institucional y el lugar que ocupan las comunidades marginadas en espacios históricamente asociados con posturas conservadoras.
Con información de Pink News.
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