Ahora mismo Berlinale 2026 atraviesa uno de los momentos más tensos de su historia. Un importante número de artistas acusa al festiva de presuntas prácticas de censura, fomentando el silencio frente al genocidio en Gaza. Este conflicto ha dividido gobiernos y a la comunidad internacional. La discusión se acaba de transformar en una carta abierta por más de ochenta cineastas, intérpretes y creadores.
El texto, difundido en pleno desarrollo de Berlinale 2026, sostiene que el festival ha fallado en su deber moral al no pronunciarse con claridad y al permitir un clima de persecución contra quienes expresan solidaridad con la población palestina. La polémica coloca al certamen en una posición incómoda, considerando su larga tradición como espacio para el cine político y social.
Aunque el festival intentó matizar la situación mediante comunicados oficiales, la magnitud de las voces involucradas y el momento elegido para hacer pública la carta convirtieron el tema en uno de los ejes inevitables de esta edición.
Wim Wenders y su opinión sobre la política

El detonante del conflicto fue una declaración realizada por Wim Wenders, presidente del jurado internacional de Berlinale 2026, durante una conferencia de prensa inaugural. Al ser cuestionado sobre Gaza y sobre el respaldo del gobierno alemán a Israel, el cineasta afirmó lo siguiente:
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“Tenemos que mantenernos al margen de la política porque, si hacemos películas que son abiertamente políticas, entramos en el terreno de la política. Pero somos el contrapeso de la política, somos lo opuesto a la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el trabajo de los políticos”
Las palabras circularon de inmediato en medios y redes, donde provocaron reacciones encontradas. Para una parte del público se trató de un intento por preservar al festival como espacio estrictamente artístico. Para otros, esas frases resultaron imposibles de conciliar con la historia misma del cine, tan llena de obras que dialogan con contextos sociales y luchas de poder.
Ante la oleada de críticas, la directora del festival, Tricia Tuttle, emitió un comunicado en el que señaló que no se puede exigir a cada artista que se pronuncie sobre todos los debates relacionados con ediciones pasadas o decisiones institucionales del certamen. Sin embargo, la aclaración no logró desactivar el malestar, pues la carta afirma que el problema es el rol de una institución cultural financiada en gran parte con fondos públicos.
Decenas de celebridades protestan en Berlinale 2026

La carta reúne a intérpretes y realizadores de distintas generaciones y geografías. Entre los nombres más reconocidos se encuentran Tilda Swinton, Javier Bardem, Adam McKay, Mike Leigh, Tatiana Maslany, entre muchos otros.
Acusan al festival de haber participado en la censura de artistas que se pronunciaron contra la ofensiva israelí en Gaza y de colaborar, según lo señalado, con autoridades policiales en investigaciones relacionadas con discursos de cineastas. También recuerda que en ediciones anteriores el festival sí emitió comunicados firmes ante violaciones a derechos humanos en otros países.
“Así como el festival ha hecho declaraciones claras en el pasado sobre las atrocidades cometidas contra personas en Irán y Ucrania, pedimos a la Berlinale que cumpla con su deber moral y declare claramente su oposición al genocidio hecho por Israel, a los crímenes de lesa humanidad y a los crímenes de guerra contra los palestinos, y que ponga fin por completo a su participación en proteger a Israel de las críticas y de los llamados a rendir cuentas.”
También citan el caso de miles de trabajadores del cine que han declarado su negativa a colaborar con instituciones consideradas cómplices, así como la postura de festivales que han respaldado boicots culturales. En este sentido, la exigencia al Berlinale se plantea como parte de una presión más amplia.
Berlinale 2026, más allá de su programación cinematográfica, ya quedó convertido en un campo de disputa. Lo que está en juego ahora es el papel que deben desempeñar los festivales en tiempos de crisis.