El show de medio tiempo del Super Bowl LX fue un éxito sin precedentes. Ahora Ben Stiller defiende a Bad Bunny tras la solicitud de que el puertorriqueño sea investigado por el gobierno de los Estados Unidos.
El espectáculo de la gran final de la NFL, uno de los más comentados de los últimos años, colocó al artista de 31 años en el centro de algo que ya no se trata solo de la música o la puesta en escena; también de lo que significa ocupar el escenario más visto de la televisión estadounidense con una propuesta culturalmente explícita.
El show de Bad Bunny y su ruido mediático
El medio tiempo protagonizado por Bad Bunny apostó por una historia visual que iba más allá de la coreografía. El escenario abrió con el cantante emergiendo entre enormes tallos de caña de azúcar, una imagen que nos habla sobre la historia colonial de Puerto Rico y de los siglos de explotación ligados a ese cultivo.

A lo largo de su presentación, Bad Bunny interpretó temas como Tití Me Preguntó, Yo Perreo Sola, Baile Inolvidable y El Apagón, hilados por intervenciones de figuras del Puerto Rico cotidiano. La dirección artística privilegió la energía colectiva y fueron los bailarines quienes cargaron con buena parte del peso narrativo mientras sus pasos y movimientos cambiaban de acuerdo con el género musical.
Bad Bunny entregó uno de sus premios Grammy a un niño latino que observaba el espectáculo, un gesto que puede ser un relevo simbólico o un recuerdo del pequeño Benito Antonio soñando con ser como las estrellas que vio en televisión. La aparición de Lady Gaga y Ricky Martin fueron el toque perfecto para un reunión de talentos con distintos orígenes.
Randy Fine pide que Bad Bunny sea investigado
El congresista republicano Randy Fine, publicó una carta dirigida al presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Brendan Carr, en la que solicitó una investigación inmediata sobre el espectáculo de Bad Bunny.
En su escrito, Fine aseguró que “no importa si se dice en español. Promover que niños usen cocaína en una transmisión televisiva en vivo es un crimen” y también señaló que durante el show se escuchó la palabra “fuck”, lo cual, según él, viola las normas de transmisión. Pidió que se impongan las sanciones máximas permitidas por la ley y sostuvo que cualquier otra respuesta enviaría el mensaje de que la indecencia es tolerada siempre que sea rentable.
La reacción no tardó en llegar. Usuarios de distintas corrientes políticas criticaron el planteamiento del congresista y cuestionaron tanto su interpretación del contenido como la idea de criminalizar un espectáculo artístico.
Ben Stiller defiende a Bad Bunny
Stiller fue una de las voces más visibles en rechazar la petición del congresista. Escribió en X que el verdadero foco de investigación debería ser “cómo Bad Bunny logró patear traseros.” Aquí su breve respuesta al congresista:

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“Enfoque de la investigación: ¿cómo logró Bad Bunny patear traseros a un nivel tan alto y ofrecer el show de medio tiempo más visto y mejor producido jamás hecho sobre inclusión y amor? Los investigadores planean explorar el origen del enorme talento de Bunny, su carisma fuera de escala y un corazón todavía más grande.”
Bad Bunny y la resistencia puertorriqueña
Durante décadas, la cultura puertorriqueña ha sido consumida globalmente, pero rara vez presentada en espacios masivos bajo sus propios términos. Bad Bunny utilizó el escenario para hablar de memoria histórica y orgullo cultural sin pronunciar discursos explícitos. Todo estuvo contenido en imágenes y música. Su álbum más reciente, Debí Tirar Más Fotos, ya había marcado ese camino al dialogar con estos temas.
También se critica que la protesta de Bad Bunny ya fue empaquetada por el capitalismo y es en sí misma un producto de consumo cultural. Pero más vale protesta en mano que la libertad en el bolsillo del amo.
Con información de Time y Variety.