Se reporta que el expríncipe Andrew Mountbatten-Windsor fue arrestado esta mañana por el cargo de mala conducta en un cargo público. El nombre, que durante décadas estuvo asociado a ceremonias oficiales de la Familia Real británica, reaparece en un contexto muy distinto. Ahora mismo es el centro de una historia en la que confluyen el poder y una red de relaciones que lleva años bajo sospecha.
Los detalles del arresto
Durante la mañana de este jueves, agentes detuvieron a un hombre de unos sesenta años en una propiedad ubicada dentro del Sandringham Estate, en Norfolk. Poco después se confirmó que se trataba de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey Carlos III.
La policía de Thames Valley informó que el arresto se realizó bajo sospecha de conducta inapropiada en un cargo público, un delito que en Reino Unido puede merecer hasta cadena perpetua. Las autoridades realizan registros en Norfolk y otra en Berkshire, residencia donde el expríncipe vivió hasta hace poco.

El presunto delito del expríncipe Andrew
Aunque los detalles específicos del caso no han sido revelados, la investigación estaría vinculada a su etapa como enviado especial de Comercio Internacional del Reino Unido, cargo que desempeñó durante una década. De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, los agentes analizan si Andrew compartió información confidencial con terceros, entre ellos el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Uno de los correos electrónicos que forman parte de los llamados “Archivos Epstein” mostraría al expríncipe reenviando a Epstein datos sensibles sobre relaciones diplomáticas del Reino Unido con regiones como Hong Kong y Singapur, así como informes derivados de visitas comerciales. La policía mencionó que la apertura formal de la investigación ocurrió tras una evaluación exhaustiva de una denuncia concreta.
Andrew Mountbatten-Windsor permanece bajo custodia, aunque no se ha informado en qué centro se encuentra retenido.
El peso de los Archivos Epstein
La detención ocurre semanas después de que se hiciera pública una nueva liberación masiva de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, material que volvió a colocar bajo escrutinio a numerosas figuras públicas. Andrew Mountbatten-Windsor ya había sido vinculado anteriormente al financista, con quien sostuvo una relación social documentada durante años.
El expríncipe negó en repetidas ocasiones cualquier participación en actividades ilegales y aseguró que nunca fue testigo de los abusos atribuidos a Epstein. Sin embargo, la aparición de correos electrónicos y reportes oficiales en los archivos ha reavivado las dudas. Entre las acusaciones históricas también se encuentra el señalamiento de Virginia Giuffre, quien afirmó que fue traficada por Epstein para tener encuentros sexuales con hombres poderosos, incluido el propio Andrew.
En 2022, Andrew Mountbatten-Windsor alcanzó un acuerdo extrajudicial con Giuffre por una suma no revelada, lo que contribuyó a su caída definitiva del núcleo activo de la familia real. Ese mismo año fue despojado de sus títulos honoríficos y privilegios, quedando reducido al uso de su nombre civil. Ahora, el foco se desplaza hacia el uso indebido de información estatal. Giuffre se suicidó en 2025.

El ex primer ministro Gordon Brown declaró haber entregado a varias fuerzas policiales una carta de cinco páginas con información proveniente de los archivos, con el objetivo de impulsar que se garantice justicia para las víctimas de redes de trata. Aunque no se ha confirmado si ese material influyó directamente en el arresto, el contexto sugiere una acumulación de elementos que terminó por detonar la acción policial.
La respuesta del rey Carlos III
Horas después de conocerse la detención, el rey Carlos III emitió un comunicado firmado personalmente.
“He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrew Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público. Lo que sigue ahora es un proceso completo, justo y adecuado para que este asunto se investigue de la manera apropiada y por las autoridades competentes. Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso. No sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto.”
Fuentes de la BBC indican que el rey no fue informado con anticipación del arresto. El príncipe William y Catherine, según se ha reportado, respaldan la postura expresada por Carlos III.
Para la familia real, el golpe es severo, pues es extremadamente raro que una figura de este nivel enfrente una detención formal. La última vez que un miembro de alto perfil fue condenado por un delito ocurrió en 2002, cuando la princesa Ana fue multada tras un ataque de su perro, aunque no fue arrestada. De confirmarse las sospechas contra Andrew, el proceso judicial podría extenderse durante meses, incluso años.
Con información de BBC y CNN.
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