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Harry Potter y la influencia del cristianismo en la obra de J.K. Rowling

La serie escrita por J.K. Rowling contiene paralelos bíblicos evidentes, lo que ocasionó que grupos religiosos e incluso instituciones educativas denuncien o prohíban sus libros al ser considerados una mala influencia.

Harry Potter se volvió un fenómeno cultural que ganó adeptos desde que la primera novela escrita por J.K. Rowling llegó a las estanterías de librerías en todo el mundo. Tal fue el éxito de su historia que llegó a un total de 7 libros que se han ganado un espacio perenne en las tiendas y que cada cierto tiempo llegan con versiones que tienen nuevas portadas, además de otras adiciones que no forman parte del canon exactamente pero complementan o expanden el universo mágico creado por la autora. Así mismo, la saga literaria, como no podía ser de otra manera, se convirtió en una muy exitosa saga de películas con 8 en total y varias precuelas bajo lo que ahora Warner Bros. reconoce como el Wizarding World (Mundo Mágico) de Rowling.

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Dada su extrema popularidad, era obvio que la historia protagonizada por el niño mago iba a ser analizada desde sus primeros días. Como suele ocurrir con cualquier libro, serie o película que sea popular en estos tiempos, no puede faltar que algún grupo religioso encuentre a este tipo de creaciones como algo peligroso. Ningún libro en los últimos tiempos ha sido tan difamado por uno de estos grupos como los libros de Harry Potter. Los gritos de satanismo, como recordarán, asistieron al lanzamiento de cada nuevo libro, de padres cristianos preocupados de que sus hijos fueran atraídos hacia lo oculto. Pero también es cierto que ningún libro ha sido defendido tan enérgicamente por un grupo religioso como lo han hecho los libros de Harry Potter, y eso incluye a personas de ese mismo grupo religioso.

Un gran número de cristianos conservadores han denunciado los libros por su supuesta promoción de la brujería y las prácticas ocultas, que están prohibidas por la Biblia. El alcance de este argumento es lo suficientemente fuerte como para que algunas escuelas, en su momento, hayan retirado la serie de los estantes de sus bibliotecas, y otras llegaron a extremos como requerir un formulario de permiso firmado para que los estudiantes pudieran sacar los libros, y ciertamente no les causó gracia cuando algunos llegaron a argumentar que Harry es una representación moderna de Jesucristo.



Que la magia sea asociada con el demonio es algo que viene ocurriendo desde hace varios siglos, lo que explica por qué muchos cristianos vieron a Harry Potter como una amenaza para el cristianismo. De hecho, muchos temas en las obras sí tienen que ver con esta religión, pero la forma en que J.K. Rowling lo hizo no es exagerada, sino que encontró un gran balance en paralelismos que pueden encontrarse dentro de la historia. Temas como el sacrificio y la redención, encontrados en la Biblia, tienen mucho en juego dentro del relato de los libros y, principalmente, la idea de tener a un salvador, o El Elegido, es exactamente el papel que cumple el protagonista de esta aventura.

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Los libros de J.K. Rowling contienen elementos paralelos bíblicos que fueron encontrados por los más perspicaces, pero conforme avanza la historia sus temas y preguntas religiosas son más explícitos, pero hasta Harry Potter y las reliquias de la muerte, no se mencionó alguna religión en particular. Eso fue parte del plan según lo que dijo la autora en una de las giras que hizo para promocionar su último libro (vía MTV), donde en una conferencia dijo a la prensa que no quiso especificar una religión, no porque tuviera miedo de insertar una en un cuento para niños, sino porque temía que introducir una, específicamente el cristianismo, podría revelar gran parte de la historia a sus fans.

Esto fue lo que dijo:

Para mí [los paralelos religiosos] siempre han sido obvios, nunca quise hablar demasiado abiertamente sobre eso porque pensé que podría mostrar a las personas que solo querían la historia hacia dónde íbamos.

El hecho de que la historia de Harry parece sacado de la Biblia es algo que no puede ignorarse: Harry es un niño huérfano que poco a poco aprende varios detalles de su pasado, vive con personas que tienen como misión cuidarlo, y se da cuenta que es un mago. Más adelante en su vida descubre que es parte de una profecía que se refiere a un ser maligno (Voldemort) que marca como un igual a un bebé recién nacido, quien se cree que en el futuro será la única persona capaz de poder detener al villano y llevar paz al mundo. Las similitudes entre Harry Potter y Jesús son muy claras, así como también las batallas del bien contra el mal y los sacrificios que se hacen para conseguir el objetivo.



Además, de la profecía y que Harry Potter es una especie de Mesías en el Mundo Mágico creado por Rowling, hay otras partes de la trama que siguen en la línea de la fe cristiana, específicamente. Tanto en el libro Harry Potter y las reliquias de la muerte, publicado en 2007, así como en la adaptación cinematográfica que fue dividida en dos partes, Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte Parte I - 78%, estrenada en 2010, y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte II - 96%, de 2011, la forma en que la historia va llegando a su conclusión presenta al protagonista como el salvador de muggles y del mundo mágico, mientras que pone a Voldemort como Lucifer.

La narrativa en cuanto al personaje de Voldemort es muy similar al de esta figura bíblica: él tuvo la oportunidad de ser un buen mago, tomar clases en Hogwarts para mejorar en cuanto a su uso de la magia, pero prefirió ponerse en contra de Albus Dumbledore al decidir que quería ser el soberano del Mundo Mágico. El tema que quizás generó una mayor conversación fue el del sacrificio y resurrección que fue lo que hizo Harry para derrotar al villano de la saga. Cerca del final de la historia se revela que el protagonista es un horrocrux de Voldemort. Según las obras de Rowling, un horrocrux es un objeto poderoso en el que un mago oculta una parte de su alma con el fin de alcanzar la inmortalidad. Al crear un único horrocrux, el mago o bruja tiene la capacidad de resucitar si su cuerpo es destruido, pero crear varios horrocruxes lo vuelve inmortal.

Ese fue el plan del antagonista, del que se descubre cerca del final de la historia que convirtió a Harry Potter en un horrocrux. De esta forma, el protagonista se da cuenta que, al igual que con los otros horrocruxes, debe destruirse para eliminar esa parte del alma de Voldemort. Aunque en realidad Harry no muere, y él tiene la opción de escoger si continúa viviendo o no, ese momento en la película (en el libro está mucho mejor explicado) suele ser visto como el sacrificio, muerte y resurrección del joven mago para salvar el mundo. Pero sí significa que Harry estaba dispuesto a morir por los demás y entiende que es necesaria para salvar a todos, no solo a las personas que él ama, siendo esto algo que puede ser comparado con lo que hizo Jesucristo según la Biblia.



Resulta inevitable encontrar algunos detalles similares en sus personajes. Un artículo de la Universidad de Victoria, en Canadá, pone a Albus Dumbledore, Harry y Fawkes, el fénix que aparece en la historia, como los miembros de la Santísima Trinidad; es decir, Dumbledore es el Padre, Harry Potter es el Hijo y el ave representa al Espíritu Santo. La publicación encuentra esto como factible al asegurar que Dumbledore cumple el papel de Dios en la saga literaria al ser una figura paterna para Harry, además de un gran defensor de los muggles. Harry es quien está destinado a vencer a Voldemort y sacrificarse para librar al mundo del mal, mientras que Fawkes es visto como el Espíritu Santo porque consuela a Harry cuando Dumbledore ya no está y cuando es necesario lo sana y protege.

Es irónico saber que Harry Potter trata temas religiosos y fue denunciado por varios líderes de grupos religiosos, que en su momento aseguraron que lo único que el trabajo de Rowling hizo fue glamorizar la brujería. De hecho, en 2003, es decir dos años antes de convertirse en el Papa Benedicto XVI, el cardenal Joseph Ratzinger escribió en una carta diciendo que los libros “envían seducciones sutiles que distorsionan profundamente el cristianismo en el alma antes de que pueda crecer adecuadamente.”

Como dijo J.K. Rowling, los paralelos religiosos están ahí aunque ella nunca lo planeó realmente como una historia que se apoya en la fe cristiana, pero es inevitable encontrar que juega un papel importante en la trama de la saga. El impacto cultural de Harry Potter es enorme y quizás es por eso que aún se habla de la saga y, especialmente, de su tono religioso y los mensajes que llegan a una gran cantidad de personas. Ella también dijo que los “lunáticos” de su propia religión no la representan, tratando de distanciarse de las opiniones más radicales. A fin de cuentas, hizo un buen trabajo al crear este universo mágico del que aún se continúa hablando.

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