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Entrevista: El Paraíso Perdido (o la sombra del desierto) | Descubrimiento y transformación

El nuevo largometraje de Juan Manuel Sepúlveda formó parte de la Competencia Internacional del FICUNAM 2020

El cine ha sido utilizado como instrumento de denuncia social o como un medio para retratar el fenómeno de la migración en cintas como Desierto - 60% de Jonás Cuarón o Luciérnagas - 100% de Bani Khoshnoudi, sin embargo, resulta muy interesante cuando los directores se aproximan a la vida de quienes intentan cruzar las fronteras en busca del sueño americano, desde un tono documental que se mezcla con la ficción, tal como lo hacen películas como La Jaula de Oro - 88% de Diego Quemada-Diez y ahora el documental El Paraíso Perdido (o la sombra del desierto) del director mexicano, Juan Manuel Sepulveda (The Ballad of Oppenheimer Park).

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Sepúlveda llegó en 2017 al pueblo de Quitovac (una comunidad binacional que se asienta entre el desierto de Sonora y Arizona), consternado por el anuncio de la construcción del muro que iba a dividir el desierto en dos. Entonces se dio cuenta de que quienes primero se opusieron a la construcción de dicho muro fue el pueblo Tohono O'odham. Sepúlveda, decidió acercarse a una población que históricamente ha sido sitio de resistencia (Quitovac) y en el proceso descubrió que la resistencia de este pueblo se extendía más allá de un simple muro.

Sepúlveda, se convirtió en habitante regular de Quitovac durante la realización de este documental, el cual retrata la vida de una comunidad de migrantes centroamericanos en busca de mejores oportunidades y un grupo étnico que ha quedado divido por la frontera. Ambos grupos enfrentan las adversidades de sobrevivir en el desierto y situaciones de violencia. Con una gran calidad técnica y una excelente capacidad narrativa por parte de su director, El Paraíso Perdido (o la sombra del desierto) es un trabajo tan cinematográfico y tan necesario para dar voz a distintas realidades y comunidades. El documental, está acompañado por música de Bach y textos de John Milton que buscan entrelazar a la comunidad Tohono O'odham con las experiencias de los migrantes.

El equipo de Tomatazos tuvo la oportunidad de entrevistar al director de esta película. El director nos habló un poco del significado que tiene para él un lugar como el desierto:

El desierto…sigo sin saber qué cosa es. Esa majestuosidad tan hermosa y terrible al mismo tiempo que excede nuestra capacidad de entenderlo. Sigo descubriéndolo. De hecho esta película de alguna manera es una tentativa. Descubrí algo ‘indescubrible’ y conocí algo ‘inconocible’. Algo de lo que no se puede hablar porque excede nuestra capacidad.

El director nos contó cómo fue que nació la inquietud por contar esta historia y argumentó que, el tema de la migración es algo que lo ha marcado profundamente desde la realización de su ópera prima:

Uno siempre habla de las cosas más profundas que alguna vez te han marcado. Yo estoy marcado por experiencias de exilios, de migraciones, por lo tanto eso no te deja nunca, no te suelta nunca. Yo estuve en el desierto en el 2006, filmando mi primera película La Frontera Infinita y desde ahí quede profundamente vinculado con ese desierto, al que estaba además esperando el tiempo para regresar. Entonces, cuando el estúpido gobernante en turno de los Estado Unidos se le ocurre decir ‘’vamos a construir un muro que divida la frontera’’, sobre todo ese desierto, me voy para allá, porque quienes primero se oponen es la población Tohono O'odham, quienes dicen ‘’sobre nuestro cadáver, aquí no va a pasar en ningún muro’’. Entonces yo empiezo a desarrollar una película a partir de ese pretexto, pero me doy cuenta que la resistencia que ha hecho esta gente, excede a la resistencia actual.

El director nos contó que su acercamiento hacía la comunidad Tohono O'odham partió desde sus intenciones de descubrir a un pueblo que ha sido históricamente resistente:

Cuando empiezo a acercarme al desierto me acerco a poblaciones Tohono O'odham, para que me cuenten qué está pasando con esa resistencia, de qué trata de qué va y a la primera comunidad que llego es Quitovac. Quitovac es una de las comunidades Tohono O'odham más fuertes actualmente en el desierto. Además tiene una historia de resistencia de múltiples de maneras. Ahí está el albergue para niños indígenas fundado por Lázaro Cárdenas, específicamente para la tribu Tohono O'odham.

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Sepúlveda, declaró que Quitovac es un pueblo con muchas historias por contar:

Cuando me empiezo a acercar al desierto, llego a la comunidad Quitovac y me reciben con los brazos abiertos y me dicen, ''maestro aquí no hay una película, aquí hay varias películas, nada más platique con los niños y las va a descubrir''. Fue así como empecé a descubrir una película que encontró su centro en Quitovac, pero que también encontró su centro en esta periferia que, está esperando cruzar el desierto para alcanzar el sueño americano.

El director narra desde un punto de vista a partir desde los niños que aparecen en esta película, cuestionamos cuál fue la intención de contar la historia desde ese punto y el director nos respondió lo siguiente:

Se volvieron mis grandes amigas y mis grandes amigos. Ellos eran los que me llevaban a conocer el desierto y que me iban descubriendo cosas nuevas cada vez que iba para allá. Entonces esto no es un homenaje a ellos, es una realidad. Cada que yo llegaba, Sergio me estaba esperando, Aylin me estaba esperando, para irnos a recorrer el desierto y así lo empezamos a descubrir. Lo empecé yo a descubrir con ellos y decidí que eso era la película.

Sin embargo, lo anterior no fue lo único que el director descubrió durante la realización de esta película, pues a nivel personal fue una experiencia que también afectó al realizador:

Hace rato me preguntaban qué cambió en la comunidad después de hacer esta película. Yo no sé qué cambió en la comunidad, pero en mí cambió demasiado. O sea, las experiencias filmas trastocan profundamente pero sobre todo al que las está haciendo; en ese sentido somos un poco egoístas, pero en ese egoísmo uno tiene que ser sumamente honesto y decir que una película no cambia la vida, si la cambia, la cambia para mal, honestamente, pero sí genera una relación nueva que produce algo que no exista en el mundo. Descubre nuevas sensibilidades, nuevas experiencias. Entones esta película me descube muchísimo. Como sé que a estos niños también les descubre muchísimo.

En ese sentido, Sepúlveda considera al desierto como un sitio de transformación:

Es un sitio hipertransformador. No es gratuito que las grandes teologías o los grandes movimientos espirituales hayan surgido desde el desierto, las grandes revoluciones.

Finalmente, nos platicó acerca de cuál es el impacto que espera tener con su película:

Me gustaría tener mucha esperanza, pero honestamente en un país con una política cultural y entregada totalmente a los intereses de los grandes monopolios, a los intereses de las grandes cadenas de exhibición cinematográfica, la realidad es que el impacto es chico, pero en ese impacto me basta. Me basta haber incidido en la vida de esta gente que me transformó mi vida.

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