‘Monstruo: La historia de Lizzie Borden‘, cuarta temporada de la antología creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, cierra su historia alejándose todavía más de una reconstrucción estrictamente histórica. La producción de Netflix parte del caso real de Lizzie Borden, juzgada y absuelta por los asesinatos de su padre y su madrastra en 1892, pero imagina respuestas para algunos de los misterios que han rodeado el crimen durante más de un siglo. Su final lleva esta propuesta al extremo en un desenlace que nunca ocurrió.
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¿Qué significa el final de ‘Monstruo: La historia de Lizzie Borden’?
La serie presenta primero un desenlace esperanzador para Lizzie, interpretada por Ella Beatty, y Maggie, encarnada por Vicky Krieps. Sin embargo, posteriormente salta a la ejecución de Aileen Wuornos, interpretada por Sarah Paulson, quien después de morir es recibida en el más allá por los fantasmas de ambas mujeres.

El director Max Winkler, responsable de seis de los ocho episodios, explicó a The Hollywood Reporter que este desenlace estuvo planeado desde el comienzo. La temporada utiliza a Wuornos para establecer un paralelismo entre distintas épocas y explorar cómo la sociedad ha respondido a las mujeres que matan.
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Winkler señala que la aparente posibilidad de un final feliz termina enfrentándose a una realidad mucho más sombría:
“[El final trata sobre] pensar que podrías tener un final feliz cuando la pila de fichas patriarcal pesa tanto, tanto en tu contra.”
Lo que Netflix inventó sobre Lizzie y Maggie
Una de las mayores libertades de la temporada está precisamente en la relación entre Lizzie y Maggie, basada en la verdadera empleada doméstica Bridget Sullivan. No existe evidencia sólida de que ambas mantuvieran la relación romántica que muestra la ficción ni de que se reconciliaran después del juicio.
Winkler reconoce directamente esta ausencia de pruebas. Para los realizadores, Maggie terminó funcionando como un elemento simbólico dentro de la historia y no como parte de una reconstrucción forense del caso. El director explica que gran parte de lo que rodea al desenlace carece de evidencia concluyente y que la temporada nunca pretendió funcionar estrictamente como un relato de true crime.
Lo mismo ocurre con la aparición final de Wuornos. La asesina estadounidense vivió casi un siglo después de los crímenes de Fall River, por lo que su encuentro con Lizzie pertenece enteramente al terreno fantástico construido por la serie.
¿Lizzie Borden realmente asesinó a sus padres?
Históricamente, no existe una sentencia que establezca la culpabilidad de Lizzie. Fue acusada por los asesinatos de su padre, Andrew Borden, y su madrastra, Abby Borden, pero un jurado la absolvió en 1893. El crimen permanece oficialmente sin resolver.

‘Monstruo’, en cambio, adopta una postura concreta: su historia presenta a Lizzie como responsable. Cuando The Hollywood Reporter preguntó a Winkler si, después de investigar el caso y realizar la temporada, consideraba que ella había cometido los asesinatos, respondió: “Esa era nuestra intención al hacer el programa. Así es como yo lo había entendido, sí.”
Así, el final no pretende revelar qué ocurrió realmente en 1892. Netflix utiliza los vacíos históricos para construir su propia respuesta: una versión en la que Lizzie es culpable y su relación con Maggie adquiere un desenlace simbólico que los registros disponibles no permiten confirmar.N
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