La atención hacia el Festival Internacional de Cine de Berlín, también conocido como Berlinale, dio un vuelco hacia temas que dividen pensamientos. En el marco de la discusión sobre si los artistas deben o no ofrecer su opinión de temas políticos, Ethan Hawke comparte su perspectiva de las cosas.
El actor de Extraña Forma de Vivir y El Teléfono Negro tocó una fibra sensible. Su comentario surgió durante una conferencia de prensa, cuando fue cuestionado sobre lo que ha estado pasando en Berlinale 2026. ¿El micrófono que acompaña a las figuras públicas y su trabajo implica, por fuerza, una obligación de convertirse en portavoces políticos?
Lo que desató todo
En la conferencia de apertura, celebrada hace algunos días, el presidente del jurado, Wim Wenders, fue cuestionado sobre el genocidio en Gaza y el respaldo del gobierno alemán a Israel. Respondió que el cine debía mantenerse al margen de la política y que el acto de filmar representaba lo opuesto a ella.

Claro que sus palabras provocaron una reacción inmediata dentro y fuera del recinto. El día de ayer, más de ochenta participantes actuales y pasados del festival firmaron una carta criticando lo que consideran un silencio institucional frente a la situación en Palestina y una tendencia a censurar a artistas que se pronuncian. Estrellas como Javier Bardem y Tilda Swinton se unieron a la protesta.
Ethan Hawke opina
Fue durante la presentación de su nuevo drama histórico The Weight cuando Ethan fue interrogado sobre si las estrellas tienen la responsabilidad de hablar de temas como el fascismo o el auge de la extrema derecha:
“Bueno, probablemente el último lugar donde quieras buscar consejo para tu guía espiritual es en un grupo de artistas con jet lag, borrachos, hablando de sus películas. Creo en el poder del cine. Ya saben cómo cada noche todos soñamos y esos sueños de alguna manera nos sanan y nos preparan para el día siguiente. Siento que todo el festival, todos ustedes, todos nosotros aquí, somos responsables de crear una vida onírica internacional. ¿Qué es? ¿Cuáles son nuestros sueños? ¿De qué estamos hablando? ¿En qué estamos pensando?”
Hawke también aprovechó para hablar de su película y cómo se relaciona con los problemas de la actualidad:
“En su esencia, The Weight trata sobre un grupo de personas que no creen tener nada en común y que se unen para combatir la codicia institucional y la malevolencia. Y eso vale la pena defenderlo. Cualquier cosa que luche contra el fascismo, estoy a favor de ello.”

Más tarde, cuando se le preguntó de nuevo por Gaza y por la carta, reconoció que en ocasiones anteriores quedó sorprendido por la hostilidad que recibió al hablar de política. Señaló que se exige a los actores guardar silencio, pero al mismo tiempo se les reprocha cuando no toman postura.
“Ya saben, gente diciendo: “Los actores no deberían hablar de política” y cosas así. Y de verdad siento que la respuesta es exactamente la contraria, que todos deberíamos hacerlo. Todos somos ciudadanos del mundo y todos importamos, todos tenemos una voz y todos son bienvenidos a estar en desacuerdo. Eso es parte del beneficio de vivir en una sociedad libre.”
El largo trayecto del Berlinale
La Berlinale nació en 1951, en una Alemania aún herida por las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. Desde su origen, el festival se pensó como un espacio de reconstrucción cultural y de diálogo internacional. A diferencia de otros certámenes europeos, Berlín abrazó desde temprano una identidad política. Durante décadas, proyectó películas que incomodaban, que cuestionaban regímenes, que hablaban de censura, exilio y represión.
Con el paso del tiempo, la Berlinale creció en tamaño y visibilidad, pero también se volvió más dependiente de financiamiento público y de alianzas institucionales, lo que provocó tensiones sobre sus márgenes de autonomía. El choque actual entre quienes exigen un posicionamiento claro y quienes defienden la neutralidad artística guarda una disputa más profunda, ¿qué significa hoy ser un festival político?
Con información de Variety.
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