‘El Testimonio de Ann Lee’: La historia real detrás de la nueva película con Amanda Seyfried

‘El Testimonio de Ann Lee’: La historia real detrás de la nueva película con Amanda Seyfried

La nueva película protagonizada por Amanda Seyfried, explora la historia real de Ann Lee, la líder religiosa británica

Por Arturo Lopez Gambito el 10 marzo, 2026

La película ‘El Testimonio de Ann Lee’, protagonizada por Amanda Seyfried, recupera una figura histórica poco conocida fuera de ciertos círculos académicos o religiosos, pero cuya influencia marcó una parte importante de la historia social y espiritual de Estados Unidos. Dirigida por Mona Fastvold, la cinta reconstruye la vida de Ann Lee, una mujer inglesa del siglo XVIII que terminó fundando uno de los movimientos religiosos más singulares de su época: los Shakers.

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El largometraje, que llega a cines mexicanos el 13 de marzo, propone una mirada estilizada y musical sobre la vida de Lee. La directora ha descrito la película como una reconstrucción parcialmente especulativa de su historia, en parte porque los registros históricos sobre sus primeros años son escasos. Aun así, muchos de los acontecimientos centrales que muestra el filme están basados en hechos documentados sobre la líder religiosa conocida por sus seguidores como “Madre Ann”.

Amanda Seyfried en 'The Testament of Ann Lee' (imagen: IMDb)
Amanda Seyfried en ‘The Testament of Ann Lee’ (imagen: IMDb)

¿Quién fue Ann Lee?

Ann Lee nació el 29 de febrero de 1736 en Manchester, Inglaterra. Era la segunda de ocho hijos en una familia humilde y creció en condiciones difíciles propias del siglo XVIII. Según registros históricos citados por TIME, la familia vivía en un espacio reducido en el que todos dormían en la misma habitación, una situación que marcaría profundamente su infancia.

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Lee desarrolló desde joven una fuerte aversión a la intimidad sexual. Algunos relatos sostienen que haber presenciado repetidamente a sus padres teniendo relaciones sexuales influyó en esa postura, algo que más tarde tendría un papel central en su pensamiento religioso.

Durante su juventud tuvo dificultades para identificarse con la Iglesia de Inglaterra, la institución religiosa dominante en el país. En 1758 conoció a James y Jane Wardley, quienes organizaban reuniones religiosas en su casa como parte de un grupo conocido como los “Shaking Quakers” (se podría traducir como “cuáqueros que se sacudían”, por la forma en que temblaban o se “sacudían” al rezar)

Este movimiento defendía ideas muy radicales para su tiempo. Creían que la purificación espiritual podía alcanzarse mediante cantos, danzas y movimientos intensos durante la oración. También sostenían una idea que generaba gran controversia: que la segunda venida de Cristo sería en forma femenina.

Con el tiempo, algunos seguidores comenzaron a considerar que Lee era la encarnación de esa segunda venida, otorgándole el título de “Madre”.

Las tragedias personales que marcaron su pensamiento

La vida personal de Lee estuvo marcada por una serie de tragedias que influirían profundamente en su doctrina espiritual.

En 1761 se casó con Abraham Standarin, un herrero. La relación fue complicada desde el principio debido a su rechazo a la intimidad física. A pesar de ello, Lee quedó embarazada en cuatro ocasiones. Ninguno de sus hijos sobrevivió más allá de la infancia.

Estas pérdidas reforzaron su convicción de que el sexo era la raíz del sufrimiento humano. Con el tiempo comenzó a predicar que la pureza espiritual solo podía alcanzarse mediante la abstinencia total.

El celibato se convirtió así en uno de los pilares del movimiento Shaker. Lee también promovía la eliminación del matrimonio dentro de la comunidad religiosa, lo que terminó provocando la ruptura de su propia relación con Standarin.

Un movimiento religioso radical para su época

Las ideas que Lee comenzó a predicar eran profundamente disruptivas para el contexto social del siglo XVIII.

Además de promover el celibato, defendía la igualdad espiritual entre hombres y mujeres y cuestionaba las jerarquías tradicionales de género. En las comunidades Shaker, los miembros debían vivir como hermanos y hermanas dentro de una estructura comunitaria.

Grabado que representa a la "Madre" Ann Lee (imagen: Alamy)
Grabado que representa a la “Madre” Ann Lee (imagen: Alamy)

El movimiento también se caracterizaba por su fuerte pacifismo. Los Shakers rechazaban la participación en conflictos armados y buscaban construir una sociedad utópica libre de violencia y pecado.

Estas posturas la enfrentaron con la Iglesia de Inglaterra. En distintos momentos fue arrestada y llegó a ser enviada a un asilo mental. Algunos relatos mencionan que, al defender su caso ante las autoridades religiosas, habló en múltiples idiomas, lo que impresionó a quienes escucharon su testimonio.

Finalmente, Lee y un pequeño grupo de seguidores decidieron abandonar Inglaterra para buscar un nuevo comienzo.

El viaje a América y la fundación de la comunidad Shaker

El 19 de mayo de 1774, Lee y sus seguidores partieron desde Liverpool rumbo a América.

Tras su llegada, el grupo emprendió una búsqueda para encontrar un lugar donde establecer su comunidad. Finalmente se asentaron en el condado de Albany, en Nueva York, donde fundaron una aldea conocida como Niskayuna.

En este lugar comenzaron a desarrollar la comunidad Shaker bajo principios estrictos. Los miembros debían vivir en celibato, trabajar de forma constante y dedicar su vida a la perfección espiritual.

El trabajo manual era una parte fundamental de esta visión. Los Shakers se dedicaban a fabricar distintos objetos, incluyendo muebles que con el tiempo se volverían famosos por su diseño funcional y minimalista.

La comunidad no exigía dinero para unirse al movimiento, pero sí requería que los miembros adoptaran completamente el estilo de vida Shaker.

Ilustración que representa a los "Shaking Quakers" en una de sus danzas extáticas (imagen: Alamy)
Ilustración que representa a los “Shaking Quakers” en una de sus danzas extáticas (imagen: Alamy)

Conflictos durante la Revolución Americana

A pesar de haber escapado de la persecución religiosa en Inglaterra, Lee y sus seguidores enfrentaron nuevos problemas en América.

Durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, la postura pacifista del movimiento generó sospechas entre las autoridades. Lee se negó a permitir que los Shakers participaran en el esfuerzo bélico, lo que llevó a acusaciones e incluso a episodios de violencia contra la comunidad.

En algunos momentos fue encarcelada nuevamente por negarse a jurar lealtad a las autoridades locales, ya que consideraba que hacerlo contradecía sus principios religiosos.

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El legado del movimiento Shaker

Ann Lee murió en 1784 a los 48 años. Aunque no llegó a presenciar el auge de su movimiento, la comunidad Shaker continuó creciendo durante décadas.

Para 1840, el movimiento contaba con más de 6,000 miembros en Estados Unidos. Sus comunidades eran conocidas por su disciplina, su vida colectiva y su fuerte énfasis en el trabajo.

Los Shakers también desarrollaron una tradición cultural distintiva que incluía himnos religiosos y prácticas espirituales caracterizadas por cantos y movimientos intensos durante la oración. Estas prácticas inspiraron el enfoque musical de la película.

Con el paso del tiempo, sin embargo, el movimiento comenzó a disminuir. Debido a que sus miembros practicaban el celibato, la comunidad dependía exclusivamente de nuevos conversos para crecer.

Hoy en día, el movimiento prácticamente ha desaparecido. Actualmente existe una sola comunidad Shaker activa en el mundo, ubicada en Maine, con apenas tres miembros.

Amanda Seyfried en 'The Testament of Ann Lee' (imagen: Collider)
Amanda Seyfried en ‘The Testament of Ann Lee’ (imagen: Collider)

Cómo la película interpreta su historia

La directora Mona Fastvold ha explicado que la película combina hechos históricos con elementos de interpretación artística.

“Necesitaba la historia de esta mujer que tal vez fue la primera feminista de Estados Unidos,” comentó Fastvold en una entrevista con Gold Derby (vía Elle). “Necesitaba recordarme que hubo muchísimas mujeres como ella en la historia. Y muchas de ellas están olvidadas, como Ann Lee.”

El filme utiliza coreografías, himnos inspirados en canciones reales de los Shakers y una narrativa estructurada en distintos capítulos de la vida de Lee para contar su historia.

La directora también señaló en las notas de producción que parte del proceso creativo implicó recurrir al arte religioso barroco para imaginar aspectos de la vida temprana de Lee, ya que la información histórica disponible es limitada.

El resultado es una película que mezcla drama histórico, elementos musicales y reconstrucción biográfica para explorar la vida de una mujer que desafió las normas sociales y religiosas de su época. Más allá de su legado espiritual, la figura de Ann Lee sigue generando interés por sus ideas sobre igualdad, comunidad y disciplina espiritual, conceptos que, según sus seguidores, buscaban construir una sociedad libre de pecado y basada en el trabajo colectivo.

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