La controversia en torno a la guerra en Gaza continúa escalando dentro del Festival Internacional de Cine de Berlín 2026. Tras la publicación de una carta abierta firmada por más de 80 figuras del cine (cifra que posteriormente superó los 100 firmantes) la directora del festival, Tricia Tuttle, respondió públicamente y rechazó la exigencia de que la Berlinale condene oficialmente al Estado de Israel.
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¿Qué exige la carta firmada por más de 80 cineastas?
La carta, publicada el 17 de febrero, fue suscrita por actores y cineastas como Mark Ruffalo, Javier Bardem, Tilda Swinton, Ken Loach y el productor de ‘The Zone of Interest’, James Wilson, entre otros. En el documento, los firmantes acusan al festival de “silencio” frente a Gaza y de “Censurar a los artistas que se oponen al genocidio en curso de Israel contra los palestinos en Gaza”.

El texto también sostiene que el festival colaboró con autoridades federales alemanas en investigaciones relacionadas con cineastas que se pronunciaron a favor de Palestina. Además, rechaza declaraciones del presidente del jurado internacional, Wim Wenders, quien durante la conferencia de prensa inaugural afirmó que el cine es “lo opuesto a la política”.
Los firmantes argumentan que no puede separarse el cine de la política y piden que la Berlinale declare su oposición al “genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra contra los palestinos”. También mencionan que otros festivales internacionales han adoptado posturas de boicot cultural hacia instituciones israelíes.
La respuesta de Tricia Tuttle: reconocimiento y rechazo
En entrevista posterior, Tuttle reconoció la intensidad emocional detrás de la carta y señaló que el festival comprende “La profundidad de la ira y la frustración por el sufrimiento de la gente en Gaza, y la urgencia que siente la gente de hablar y hacer oír su voz”.
Sin embargo, rechazó categóricamente las acusaciones de censura. Afirmó que el festival “está totalmente en desacuerdo con la presentación de información errónea; afirmaciones inexactas sobre la Berlinale que no tienen pruebas o son afirmaciones anónimas” y negó que programadores o directivos hayan intimidado a cineastas.
La directora reiteró que la Berlinale es independiente del gobierno federal alemán en sus decisiones artísticas y defendió que el festival busca ofrecer un espacio plural. Subrayó que no todos los invitados desean convertir su presencia en un posicionamiento político y que el evento debe permitir tanto la expresión pública como la decisión de no pronunciarse.
También explicó que el festival respalda la libertad de expresión dentro de los límites de la legislación alemana y que están contactando a algunos firmantes para dialogar directamente sobre el contenido de la carta.
Un festival dividido entre activismo y pluralidad
La polémica se suma a otras tensiones registradas durante la edición 2026, incluido el discurso de la directora Kaouther Ben Hania, quien denunció “genocidio” en Gaza durante la gala Cinema for Peace y rechazó llevarse su premio.

Mientras un sector de la comunidad cinematográfica exige que el festival adopte una postura explícita contra Israel, la dirección de la Berlinale y parte del jurado defienden que el evento debe preservar un espacio de diálogo donde convivan múltiples perspectivas, incluida la posibilidad de no emitir declaraciones oficiales.
El conflicto deja al descubierto un debate más amplio: si los festivales internacionales deben actuar como actores políticos frente a conflictos globales o si su función principal es garantizar un foro artístico diverso sin convertirse en portavoz institucional de causas específicas. Por ahora, la Berlinale enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia reciente, con una comunidad dividida entre quienes piden una condena formal y quienes defienden la complejidad del debate.
Con información de Screen Daily.
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