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Ranma 1/2, el anime LGBTQ que estuvo adelantado a su tiempo

Mucho antes de que llegaran series de televisión con temas progresistas, el anime basado en la obra de Rumiko Takahashi ya presentaba un sinfín de personajes y situaciones adelantadas a nuestra época

Es notable cómo actualmente muchas personas exigen que los nuevos contenidos representen mayor diversidad sexual y de género en sus historias. La inclusión en Occidente parece estar en pañales si la comparamos con la naturalidad que estas situaciones han sido representadas durante décadas en la animación japonesa. Si creciste viendo televisión en los 90, definitivamente recuerdas un programa en específico que a más de a un padre dejaba atónito: Ranma 1/2. En el siguiente artículo repasaremos algunas de las razones por la cuales este show estuvo adelantado a su tiempo, proporcionando las primeras referencias LGBTQ+ para gran parte del público milennial.

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Ranma 1/2 es una serie televisiva que se transmitió por Fuji TV entre 1989 y 1992. El programa que constó de 161 capítulos en total estaba basado en la obra homónima de Rumiko Takahashi. La mangaka japonesa es una de las más exitosas millonarias del país de Asia del Este, y es un hecho que esta historia en particular fue la que catapultó su carrera y la consagró como una excelente autora. ¿Pero qué tenía la historia de Ranma Saotome que fascinaba a niños y aterrorizaba a algunos conservadores adultos? Probablemente la esencia misma del show se encontraba en los hilarantes personajes y su despreocupada fluidez de género.

Recordemos que el protagonista de esta historia es Ranma Saotome, un joven de 16 años que tiene que lidiar con las consecuencias de un bochornoso accidente provocado por los exigentes e insensibles entrenamientos de su padre, Genma Saotome. Después de que el adolescente cae dentro de “El Estanque de la mujer pelirroja ahogada” en Jusenkyo, la maldición china lo obliga a convertirse en mujer al tener contacto con el agua fría. Como si esto no representara un conflicto en sí mismo, su progenitor decide que es el mejor momento para visitar a su mejor amigo en Japón y cumplir la promesa de casar a Ranma con una de sus hijas.

Akane Tendo es la seleccionada para convertirse en la esposa de Ranma, quien eventualmente también tendrá que cumplir con la responsabilidad de liderar el dojo de artes marciales mixtas de la familia. Esto marca una tensión interesante en el show y que se ve bastante bien representada en la relación de amor-odio de los protagonistas. Por un lado la trama es muy tradicional al partir del hecho de que estos dos jóvenes no tienen libertad de elegir su destino matrimonial y sus quehaceres del futuro. Por otro, vemos cómo Ranma va lidiando con una “maldición”, que si bien siempre está buscando eliminar, también le saca mucho aprovecho cada vez que puede.

En el desarrollo de la serie podemos ver cómo Ranma no teme jugar con su propia feminidad. Más que un joven a la mitad, el protagonista funciona como dos enteros; fluye con su dualidad y se permite ser hombre y mujer en cada uno de los hilarantes escenarios presentados en el anime. Definitivamente el humor es uno de los elementos que hacen esta producción tan adictiva y que dejaron que temas LGBTQ+ fueron captados por los televidentes más pequeños del hogar sin ningún tabú de por medio.

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Ranma es el centro de los principales conflictos de la trama y también el interés amoroso de casi todos los personajes. Ya sea en su versión femenina o masculina, el joven es perseguido mayormente por Shampoo (quien lo besa como mujer y hombre), Ukyo (amiga de la infancia que decide vestirse como hombre para asistir a la escuela) y Kuno (compañero de clase que está obsesionado con la “chica de cabello de fuego”). Dependiendo de la situación, el protagonista no teme seducir a sus fanáticos en cualquiera de sus versiones. Por supuesto, su primordial interés romántico está centrado en Akane, su prometida que ya se ha adaptado a la “condición” del joven y que en algunos episodios presenta una enorme tensión sexual con su transformación femenina.

Tal como mencionamos líneas arriba, no solamente el protagonista de Ranma 1/2 es fluido con su género (algunos podrían calificarlo como queer), también el resto de personajes creados por Rumiko Takahashi se relacionan sin problemas entre ellos, normalizando por completo la homosexualidad. Tenemos por ejemplo a Ryōga Hibiki, un amigo y a veces enemigo de Ranma que quiere cobrar venganza al joven por haberlo empujado accidentalmente al “Estanque del Cerdo Negro ahogado”. Si bien Ryōga está enamorado de Akane, no puede evitar sentirse atraído por la versión femenina de su amigo y en algunos capítulos vemos cómo es seducido por él.

Asimismo, Tatewaki Kuno parece no tener ningún problema en sentir atracción por Ranma mujer incluso sabiendo (en un episodio puede verlo por algunos segundos) que en realidad se trata de su mayor enemigo en las artes marciales y en el amor. Otros personajes bastante interesantes del show y que podrían ser calificados como LGBTQ+ son Ukyo Kuonji y Tsubasa Kurenai.

La primera es una amiga de la infancia de Ranma, (y por una confusión de Genma también prometida) que gusta de vestirse de hombre y por esta razón siempre lleva el uniforme masculino a la escuela. Kurenai está enamorada de Ukyō, y como si representar explícitamente el lesbianismo en un anime no fuera lo suficiente revelador, después descubrimos que la joven es en realidad un hombre que gusta de vestir y actuar como mujer. Éste podría ser el bosquejo de uno de los personajes transgénero más obvios en la historia del anime y que gracias a los paradigmas recientes, podemos interpretar como un miembro de la comunidad LGBTQ+ que había estado allí desde hace mucho tiempo.

Por supuesto que Ranma 1/2 también nos muestra algunos de los conflictos con el que las personas con fluidez de género y miembros de la comunidad LGBTQ+ se tienen que enfrentar. El show no está exento de misoginia, y entre un maestro pervertido que roba las prendas íntimas y toca a su alumno inapropiadamente (sí, él tampoco tiene problemas con que Ranma sea hombre y mujer), el protagonista recibe algunas palabras que cuestionan su “hombría” y que lo llaman desde “fenómeno” hasta “afeminado” (claro, aquí también hay que tomar en cuenta el doblaje latinoamericano permeado por la mentalidad machista de este lado del mundo).

Actualmente, algunos piensan que Ranma 1/2 es una metáfora muy adecuada de cómo se sienten las personas transgénero, tanto hombres como mujeres que deciden transicionar. Probablemente en el pasado estas lecturas al anime hubieron sido impensables, pero es definitivo que el contenido de la obra de Rumiko Takahashi continúa vigente y se presta a nuevas interpretaciones que coinciden con la realidad de esta época. La serie nos transmitió valiosas lecciones sobre el valor de pelear para ser la mejor versión de nosotros mismos; el amor y la madurez, y por supuesto, a olvidar la amargura y jugar con la dualidad que vive en todos nosotros.

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