Fue en septiembre del año pasado cuando se confirmó que Sophie Turner intepretará a Lara Croft en la nueva serie de Tomb Raider producida por Prime Video. La británica de 29 años cambia su registro en la pantalla chica y pronto la veremos como la saqueadora de tumbas más famosa de los videojuegos. Pero hay algunas consideraciones importantes antes de arrojarnos de lleno con el proyecto.
A lo largo de los años, Tomb Raider ha demostrado ser una franquicia imposible de soltar para Hollywood, incluso cuando sus incursiones en live-action han generado más dudas que celebraciones, un antecedente que convierte a esta serie en una prueba decisiva.
Lara Croft, la heroína que redefinió la aventura
Croft debutó en 1996 como protagonista de Tomb Raider, un videojuego que fue punto de inflexión al darnos exploración, aventura, acertijos y acción dentro de entornos arqueológicos llenos de misterio.

La protagonista se construyó como una aventurera solitaria que debía observar y asumir riesgos, mecánicas que exigían paciencia y precisión por parte del jugador. La temática de la saga siempre giró en torno a ruinas antiguas y artefactos con un trasfondo histórico deformado por la ficción, un sello que la separó de otros títulos de acción de su época.
Ese fino equilibrio entre intelecto y peligro permitió que Lara Croft trascendiera el videojuego y se convirtiera en un ícono cultural de los años noventa, popular incluso fuera del mundo gamer. Con el paso del tiempo la franquicia se modernizó, pero no perdió del todo esa esencia que la hizo memorable, algo que las adaptaciones cinematográficas han tenido dificultades para replicar.
El error que la nueva serie con Sophie Turner debe evitar
Cada adaptación de Tomb Raider ha optado por reinventar la historia en lugar de dialogar con los relatos que cimentaron la fama de Lara Croft. Sí, es verdad, las películas protagonizadas por Angelina Jolie tomaron la imagen del personaje, pero descartaron las tramas de los videojuegos, sustituyéndolas por conflictos genéricos y personajes creados desde cero.
El reboot de 2018 con Alicia Vikander se acercó más al tono de los videojuegos de Crystal Dynamics, pero aun así evitó comprometerse con las historias clásicas de los años noventa, aquellas que definieron a Lara como heroína.
La nueva serie corre el mismo riesgo si vuelve a ignorar esas aventuras iniciales, que ofrecían villanos establecidos y escenarios diseñados para la exploración narrativa. Después de tanto tiempo, resulta interesante que ninguna adaptación haya tomado como eje central los primeros juegos, especialmente cuando su material ofrece suficientes elementos para una serie prominente.
Lo que no puede faltar en una adaptación de Tomb Raider

Las primeras entregas de Tomb Raider presentaban antagonistas inolvidable, como figuras relacionadas a civilizaciones perdidas, además de una amenaza latente. No estaría mal ver elementos de los primeros videojuegos en la nueva producción,
Dinosaurios, reliquias ancestrales, criaturas nunca antes vistas y paisajes extremos formaban parte del imaginario original. Estos componentes siguen teniendo fuerza visual y necesitan funcionar en la nueva producción. También es crucial recuperar la sensación de vulnerabilidad. Lara, con su instinto y resiliencia, no era invencible y cada error tenía consecuencias, un aspecto que hacía más verosímil su viaje.
Sin estos elementos, cualquier adaptación corre el riesgo de convertirse en una historia de acción genérica. La haría indistinguible de otras producciones que usan la aventura solo como decoración.
Esto sabemos sobre la nueva serie de Tomb Raider
El proyecto está encabezado por Phoebe Waller-Bridge, quien asume la creación y producción ejecutiva. El reparto incluye figuras como Sigourney Weaver, Jason Isaacs y otros nombres que nos hablan de una historia con múltiples frentes alrededor de Lara.
Aunque no se han revelado detalles específicos de la trama, serán indispensables las aventuras de la arqueóloga reconocida a nivel mundial. Esto deja abierta la puerta a distintas épocas de la franquicia.
Todavía no existe una fecha de estreno confirmada, pero todo indica que la serie llegará es 2027.
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