Taylor Swift acaba de terminar con un encontronazo legal que surgió por supuestas similitudes entre sus canciones y la obra de una poeta de Florida. El caso, presentado como una demanda de derechos de autor, involucró letras de varias etapas de su discografía y llegó hasta una jueza federal justo cuando la cantante atravesaba las noticias de su boda con Travis Kelce.
¿En qué consistió la demanda contra Taylor Swift?
Kimberly Marasco sostenía que ideas y expresiones de sus libros de poesía habrían terminado en más de una docena de canciones de Swift, una afirmación que los abogados de la artista combatieron ímpetu. Marasco demandó a Taylor Swift, Aaron Dessner, Republic Records y Universal Music Group por presunto plagio. En su reclamo anotó que las canciones de distintos discos tenían parentescos con sus propios poemas y letras, aunque el expediente no se apoyaba en melodías, armonías o estructuras musicales.
La demanda mencionó ejemplos como “The Man” y “The Great War”. En el primer caso, Marasco comparó una letra de Swift sobre correr tan rápido como se pueda y preguntarse si habría llegado antes siendo hombre, con un verso suyo acerca de ir detrás y escuchar que era la palabra de él contra la suya. En otro punto, la demandante relacionó “The Great War” con un poema llamado The Fire, porque ambos usaban imágenes de deseo y fuego.

La propia Marasco había publicado libros donde explicaba sus sospechas. Uno de ellos, Swift Reflections: Poetry Inspirations, presentaba comparaciones con letras de Swift, y otro, Poetry Revelations: About the Woke Mob, insistía en que la originalidad de sus poemas habría quedado dañada por supuestos préstamos posteriores.
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La resolución de la jueza
La jueza federal Aileen Cannon desestimó la demanda de forma definitiva, lo que impide que Marasco vuelva a presentar esos mismos reclamos. La decisión favoreció a Swift y al resto de los demandados, y cerró un expediente que había pasado por tropiezos procesales antes de llegar al análisis de fondo.
Cannon señaló que los poemas de Marasco “no contienen expresión protegible” y que, aun dejando a un lado ese problema, la demandante no logró plantear de manera plausible que hubiera copia. La corte no vio material original concreto que pudiera considerarse tomado por Swift.
Aileen señaló que el caso descansaba en ideas básicas y metáforas frecuentes trabajadas en las artes. Entre los ejemplos que mencionó estaban “una mujer enfrentando ambientes laborales dominados por hombres, el gaslighting, la adversidad, estar bajo el agua, las lágrimas usadas como armas y el deseo relacionado con el fuego”.
De igual forma Cannon observó que Marasco reconoció que uno de sus libros había vendido cerca de 3 mil copias en todo el mundo. La posibilidad de que Swift o sus colaboradores hubieran conocido esos poemas quedó, al menos para la corte, demasiado débil.
La boda de Taylor y Travis

La victoria legal se anunció pocos días después de la boda de Taylor Swift y Travis Kelce, celebrada en Nueva York. La publicista de la cantante confirmó a medios como Reuters que el matrimonio se celebró el 3 de julio, cuando el Madison Square Garden recibió una celebración llena de invitados y pantallas exteriores con el mensaje “JUST&T MARRIED”.
Adam Sandler ofició la ceremonia, según el comunicado, y los hermanos de la pareja tuvieron papeles centrales. Austin Swift acompañó a Taylor como “hombre de honor”, y Jason Kelce, exjugador de la NFL, fue el padrino de Travis. Invitados consultados hablaron de una ceremonia con reglas estrictas de privacidad y sin teléfonos visibles. Algunos de los invitados fueron Selena Gomez, Paul McCartney, Tom Hanks, Ed Sheeran, Gigi Hadid, Patrick Mahomes y otras figuras cercanas a la pareja, aunque la familia Swift-Kelce evitó convertir el evento en una transmisión pública de su vida privada.
La boda habría costado 20 millones de dólares.
Con información de Variety y The Guardian.