Saw nació como una experiencia sin precedente y con el con el paso de los años se hizo ruidosa, muchos más explícita y mucho más mecánica, al punto de ya no sorprender. Pero ahora la franquicia se encuentra frente a una posible reconfiguración creativa impulsada por el deseo de regresar a sus raíces más perturbadoras, todo gracias a la visión de James Wan.
Durante años, la saga fue ritual anual que nos daba trampas y giros cada vez más elaboradas y retorcidos, lo cual se apartó poco a poco de la inquietud moral que definió su origen allá por 2004.
Saw, locura de las masas
Cuando la primera película llegó a los cines, lo hizo con un concepto que parecía demasiado simple para sostener un largometraje completo. Dos hombres atrapados en un baño, un cadáver en el centro, demasiada incertidumbre y una voz que proponía un juego espantoso.

Ese planteamiento capturó la atención del público. El verdadero terror de Saw estaba en la desesperación y en el tiempo que corría. Las posibilidades de luchar por tu vida eran cada vez menores.
Con el éxito comercial, la franquicia creció. Cada nueva película amplió el lore de este universo torturado, explicó el pasado de John Kramer y presentó discípulos y conspiraciones.
Pero ese crecimiento también trajo cambio. El suspenso psicológico terminó desplazado por gore y la sorpresa visual. Para mal, el debate moral sobre la vida que proponía Jigsaw quedó revuelto entre sangre y trampas diseñadas para el shock del público. Aun así, la saga mantuvo una base leal de seguidores.
James Wan quiere devolver Saw a su esencia
En entrevista con Letterboxd, James Wan habló sobre su interés en involucrarse de nuevo en el futuro de la saga Saw que ayudó a crear junto a Leigh Whannell.
“Quiero hacer un Saw que dé miedo de verdad. No solo sangriento, sino psicológicamente perturbador, como lo que Leigh y yo hicimos en la primera película. Tanto Leigh como yo queremos recuperar el espíritu de ese primer filme y volver a la filosofía de Jigsaw, que consiste en ir tras personas que no valoran sus vidas.”
Por qué la primera película de Saw sigue siendo irrepetible
El estátus como clásico de culto de la primera Saw se explica por la forma en que construyó una atmósfera asfixiante con recursos mínimos. La película hizo bien al confiar en el silencio y en la claustrofobia.

Nosotros como espectadores no vemos todas las piezas del juego, pero sentimos el peligro de cada segundo que pasaba. Esa sensación de impotencia convirtió la experiencia en algo personal y casi invasivo.
No podemos olvidar que la figura de Jigsaw no se presentó como un villano tradicional. Su discurso, torcido pero coherente dentro de su lógica, obligó al público a enfrentarse a preguntas sobre culpa y valor de la vida.
La adición de Cary Elwes, el británico eternamente asociado al galán de ensueño en La Princesa Prometida, le dio esa otra vuelta de tuerca a un relato lleno de humanos con propósitos cuestionables.
Aunque ya pasaron más de 20 años desde el estreno de la película de Saw, podemos estar de acuerdo en que se encuentra en el top 1 de toda la saga. Esto porque tan Wan como Whannell buscaron y plasmaron un propósito más allá de la violencia explícita . ¿Volveremos a verlo en pantalla?
Por el momento no hay fecha de estreno para una nueva película de Saw.
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