Hollywood guarda silencio ante la represión en Irán: Por qué la industria del cine está fallando

Hollywood guarda silencio ante la represión en Irán: Por qué la industria del cine está fallando

La situación en el país de Medio Oriente es cada vez más delicada

Por Sofía Torres el 26 enero, 2026

Irán vive un episodio de alta represión ahora mismo y no parece que el mundo del cine, al menos la industria de Hollywood, sienta alguna afinidad por la lucha que se está llevando a cabo, al menos no de manera explícita. En este sentido, Maryam Lieberman, periodista de The Hollywood Reporter y nacida en Irán, escribe sobre lo que está pasando en el país que la vio nacer y condena la brutal opresión contra las protestas en Teherán.

¿Qué está pasando en Irán?

Medios como Associated Press, Time Magazine y BBC han reportado en los últimos días detalles escalofriantes sobre lo que pasa en Irán. Se habla de personas torturada y baleadas, decenas de miles de muertos, mujeres violadas e incluso órganos extraídos de cadáveres de forma ilegal en hospital. En su texto, Lieberman escribe: “Estas no son violaciones abstractas de los derechos humanos. Son crímenes contra la humanidad, sistemáticos, deliberados y en aumento. Guardar silencio ante tal horror es ser cómplice.”

La autora reflexiona sobre estos delitos y recuerda que no se trata de acciones nuevas por parte del régimen iraní. La represión se ha mantenido durante décadas y el sector creativo no es la excepción. Innumerables artistas, incluidos los directores de cine y los actores, sufren de persecución o exilio por parte de la república islámica al tratar el arte como una forma de expresión y crítica contra los mandatarios.

El caso de Jafar Panahi y un llamamiento a no guardar silencio

hollywood irán
Jafar Panahi (Foto: THR)

Lieberman, quien dejó Irán cuando tenía 4 años, pero que antes de marcharse recuerda una tierra natal llena de color y libertad, habla sobre el caso de Jafar Panahi, el ejemplo más obvio de cómo su país oprime a los artistas. Vivió arrestos, encarcelamiento e incluso se le prohibió continuar con su trabajo en el cine. Pero fue gracias a su naturaleza rebelde que Panahi ha podido seguir adelante con su oficio de director en secreto y el año pasado estrenó Fue Solo un Accidente, ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2025.

Con esta contextualización, Lieberman condena el silencio de Hollywood frente a la crisis de Irán y critica con dureza cómo es que la industria ha reaccionado a tragedias en Palestina y Ucrania, pero no levanta la voz frente a lo que pasa en el territorio ahora doblegado por el régimen clerical de Alí Jamenei.

“Cuando directores iraníes como Jafar Panahi son condenados a prisión, cuando los actores son silenciados y el mundo sigue haciendo scroll como si nada, somos cómplices. La defensa de estos valores es nuestra responsabilidad; la neutralidad no es una opción. Estamos viviendo un momento decisivo en la historia. Los ciudadanos de Irán están asfixiados bajo un puño de hierro y el mundo debe alzar la voz de manera colectiva. Esta atrocidad no puede continuar. Permanecer en silencio es avalar la eliminación de la dignidad humana”

Irán en la segunda mitad del siglo XX

Fue Solo un Accidente de Jafar Panahi (Foto: IMDb)
Fue Solo un Accidente de Jafar Panahi (Foto: IMDb)

Irán tomó la forma de una teocracia autoritaria nacida tras la Revolución Islámica de 1979, donde el poder real lo concentra el llamado Líder Supremo. Cualquier protesta, por pequeña que parezca, se mira como una amenaza existencial al sistema, ya que pone en duda su legitimidad “divina”. Para el gobierno, permitir el disenso significa abrir la puerta a un nuevo colapso histórico como el que ellos mismos provocaron contra el Sha. La represión, cárcel, tortura, balas y miedo son sus mecanismos básicos de supervivencia.

El Estado iraní observa al cine, la música, la literatura y el cuerpo de las mujeres como campos de batalla para la mente. Es por eso encarcela a artistas como Panahi, persigue actrices y músicos, y castiga a mujeres que desafían el velo obligatorio. El arte crea comunidad y memoria política; eso lo vuelve rotundamente peligroso para una teocracia que hace tiempo que no cuenta con apoyo social real. Cuando un régimen pierde la fe de su propia población, solo le queda la fuerza bruta, como lo expone Lieberman. Las autoridades cometen crímenes contra su población porque ya no pueden gobernar sin miedo, ni existir sin silenciar a quienes todavía se atreven a contar otra historia.

¿Hollywood quedará indiferente ante ellos? Estados Unidos, ávido de “llevar libertad a todos los pueblos”, ¿reaccionará mediante su industria de cine ante la injusticia?

Entérate: ‘Fue solo un accidente’: Cómo la película de Jafar Panahi aborda la opresión del régimen iraní

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