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La Maldición de La Llorona | Un llanto hueco y de poco eco

La nueva entrega del universo de El Conjuro llegó y les contamos si sus sustos dan gusto

Si hay una franquicia prometedora en el horror contemporáneo esa debe ser la que comenzó El Conjuro - 86% de James Wan. Tal fue el impacto de esa cinta que franquicias de spin-offs iniciadas con filmes como Annabelle - 29% o La Monja - 47% no tardaron en seguirle. Ahora es el turno de La Maldición de la Llorona - 39% que busca presentar al clásico fantasma latino como un amenazante espíritu, pero ¿realmente lo logra?

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Dirigida por Michael Chaves, el filme sigue la historia de Anna (Linda Cardellini), una trabajadora social viuda que se ve en aprietos cuando, luego de trabajar en un caso siniestro, el espíritu de la Llorona comienza a cazar a sus dos hijos. Es entonces que extraños sucesos la obligan a buscar a un experto en santería para ayudarla a salvar a su familia de la amenaza sobrenatural.

Con unos cuantos momentos aterradores, La Maldición de la Llorona se inscribe entre las peores entrega de la saga. Difícilmente está al mismo nivel que los filmes producidos por James Wan. Es la pobre transición entre las escenas de exposición, en las que se explica la leyenda, y las secuencias de terror, lo que hace sentir a la película torpe para presentar un tono coherente que logre llevar de la mano al espectador a través de la historia de esta familia.

Otros dos peores enemigos de este filme son el guión y las actuaciones. El elenco entrega interpretaciones tan exageradas que rompen con la atmósfera de tensión y suspenso que Chaves sí consigue construir a partir de la iluminación y movimiento de cámara. Pero es el guión, que jamás desarrolla los temas que plantea, como el escepticismo de la protagonista o las consecuencias familiares de la muerte del padre, el responsable de la poca emoción y empatía con la historia.

Caber mencionar el poco interés que la película parece tener por la leyenda que representa la Llorona. Las audiencias latinas seguramente tendrán problemas para no encontrar forzado o risible el spanglish de la cinta y la superficialidad con la que se plantea el origen del espíritu, el cual no entrega una entidad amenazante ni un villano con el que el público sienta empatía, sino uno más bien genérico. Todo esto resulta en lo que parece una descarada explotación del folclor latino antes que una exploración aterradora y digna del icónico fantasma.

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Otra inconsistencia del diseño de producción de la saga en general, y de la que no se salva la nueva entrega, es en exagerar los rasgos faciales de sus protagonistas. Si bien Bathsheba, la bruja de El Conjuro, también padece de esto, es vista en pocas ocasiones y en esa discreción reside cierto grado de temor. Diferente es el caso de la muñeca Annabelle, la monja poseída por Valak o la Llorona, cuya sobreexposición a cuadro resulta contraproducente al eliminar el horror de su apariencia que el espectador podría imaginar por sí mismo y la tensión de cuando hace acto de presencia conforme avanza la trama.

La Maldición de la Llorona - 39% satisfará a quienes busquen la emoción de sustos rápidos y el suspenso momentáneo de saberse perseguido por un fantasma, pero dejará deseando más a quienes quieran verdaderamente perturbarse ante imágenes e ideas sobre una madre que asesina a sus hijos. El poco interés del guión por profundizar en el mito, termina por hacer del filme un llanto que por momentos es aterrador, pero hueco y de un eco chirriante que el público fácilmente olvidará al salir del cine.

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