Uno de los CEOs de Netflix, Ted Sarandos, apareció ante la prensa con un mensaje que busca apagar el ruido político alrededor del acuerdo que podría redibujar el mapa del entretenimiento en el próximo siglo. De acuerdo con el ejecutivo, el presidente Donald Trump no se involucrará entre el conflicto protagonizado por Netflix y Paramount, quienes compiten ferozmente por la adquisición de Warner Bros. Discovery.
Cuando una operación de esta escala entra al carril regulatorio, cualquier frase presidencial pasa a ser combustible para especulaciones y presiones. Y, aun así, lo que se escucha en pasillos y salas de juntas no siempre coincide con lo que se dice frente a las cámaras.
Ted Sarandos dice que Donald Trump no se meterá en la compra
En la alfombra roja de los Premios del Sindicato de Directores, Ted Sarandos respondió a la pregunta sobre si le inquieta que el presidente Donald Trump “esté mirando” el acuerdo entre Netflix y Warner Bros. Discovery. En lugar de mostrarse alarmado, Sarandos optó por una respuesta institucional del momento.

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“Mira, creo que él tiene un gran interés en el negocio del entretenimiento. Conoce el negocio del entretenimiento y realmente le importa la salud de la industria, de la industria estadounidense en general, pero creo que en particular la del entretenimiento. No ha dado ninguna señal de que vaya a hacer algo o a involucrarse de alguna manera indebida. Este es un asunto del Departamento de Justicia.”
Esa postura también dialoga con lo que Sarandos sostuvo días antes en el Capitolio, al defender que el acuerdo beneficiaría al consumidor en un mercado que él describe como feroz y fragmentado. En su testimonio, insistió en que el panorama es “un auténtico salvaje oeste en este momento”, y calificó como “ridículo” el argumento de que el trato implique un riesgo de concentración comparable al tamaño real de la industria audiovisual actual.
“Quizá la gente no termina de entender qué tan competitivo es realmente el mercado, en cuanto a dónde colocar tu proyecto o dónde los consumidores van a verlo, y nunca había sido tan competitivo. Ahora mismo es un auténtico salvaje oeste, y esta idea de que exista un riesgo de concentración en nuestro acuerdo es ridícula cuando tienes a un jugador, YouTube, que ya representa el 15% del tiempo de consumo televisivo y sigue creciendo.”
Donald Trump también aseguró que no se involucrará
El propio Donald Trump ofreció una versión que apunta en la misma dirección. No pretende involucrarse de forma personal en la revisión. Esto fue lo que dijo en una entrevista reciente con NBC News:

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“No he estado involucrado… El Departamento de Justicia se encargará de ello. Se están dando con todo y habrá un ganador.”
La decisión no se resolvería en un acto personal de poder, sino a través de un mecanismo regulatorio que, al menos en el discurso oficial, debería operar con autonomía. Que el presidente lo diga no obliga a creerlo sin reservas, pero sí condiciona la forma en que se lee cada movimiento posterior.
La gran puja entre Netflix y Paramount
El conflicto central es una disputa por Warner Bros. Discovery, con Netflix presionando una oferta multimillonaria y Paramount Skydance tratando de entrar por la fuerza con una propuesta competidora. Reuters reportó que Netflix presentó una oferta valuada en 82.7 mil millones de dólares, y que Paramount Skydance ha insistido con una ofensiva que ha enfrentado rechazos repetidos por parte de Warner Bros., en parte por preocupaciones ligadas a la deuda.
Un subcomité antimonopolio del Senado citó a Sarandos recientemente para revisar el impacto competitivo del trato y escuchar promesas concretas sobre precios y el futuro de la exhibición cinematográfica. Ahí Sarandos afirmó que Netflix mantendría un periodo de 45 días en salas para películas de Warner, y defendió que la fusión traería más contenido “por menos”, aunque legisladores plantearon dudas sobre competencia laboral y concentración de poder cultural.
Cabe mencionar que David Ellison, CEO de Paramount, es hijo de Larry Ellison, cofundador de Oracle y aliado de Trump. En la práctica, ese tipo de relaciones no decide por sí solo un caso antimonopolio, pero sí altera el clima en el que se negocia.