‘El Mochaorejas’: ¿Cuáles son los hechos reales del caso que inspiraron la serie de ViX?

‘El Mochaorejas’: ¿Cuáles son los hechos reales del caso que inspiraron la serie de ViX?

La serie está inspirada en el caso real de Daniel Arizmendi López, el secuestrador que aterrorizó a México

Por Arturo Lopez Gambito el 3 febrero, 2026

La serie ‘El Mochaorejas‘, poco después de su estreno, se colocó como la producción más vista de ViX, con 2.3 millones de horas de consumo acumuladas en Estados Unidos y Latinoamérica. El éxito llevó a que la ficción, protagonizada por Damián Alcázar, ampliara su alcance internacional y comenzara a exhibirse también en España, a través de Atresmedia.

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La serie, de ocho episodios, se presenta como una obra de ficción inspirada en una investigación periodística y no como una recreación documental. Aun así, su punto de partida es uno de los casos criminales más perturbadores y documentados del México de los años noventa: el de Daniel Arizmendi López, conocido como “El Mochaorejas”. A continuación, un recorrido por los hechos reales del expediente que sirvieron de base para la historia que hoy vuelve al centro de la conversación pública.

Daniel Arizmendi, "El Mochaorejas" (imagen: X @SinEmbargoMX)
Daniel Arizmendi, “El Mochaorejas” (imagen: X @SinEmbargoMX)

¿Quién fue Daniel Arizmendi López?

Daniel Arizmendi López nació el 22 de diciembre de 1958 en Miacatlán, Morelos. Diversas investigaciones periodísticas y judiciales coinciden en que su infancia estuvo marcada por la violencia doméstica, el abandono y un entorno familiar inestable. Durante su adolescencia se trasladó con su familia al Estado de México, donde comenzó a trabajar desde joven en talleres y fábricas, sin lograr estabilidad laboral.

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Antes de convertirse en uno de los secuestradores más temidos del país, Arizmendi tuvo un breve paso por empleos formales, incluidos trabajos como chofer y, posteriormente, una estancia de apenas dos meses en la Policía Judicial de Morelos. Fue en ese periodo donde, según testimonios posteriores, conoció a otros delincuentes y aprendió técnicas de robo de vehículos, actividad que marcó su transición definitiva al crimen organizado.

Tras abandonar cualquier ocupación legal, Arizmendi comenzó a operar junto con su hermano Aurelio y otros colaboradores en delitos como el robo de autos. Con el tiempo, y ante el aumento de la vigilancia policial, el grupo decidió “cambiar de rubro” y adentrarse en el secuestro, una actividad que les permitía obtener mayores sumas de dinero en menos tiempo.

De acuerdo con testimonios recogidos años después, la banda operó principalmente entre 1995 y 1998 en la Ciudad de México y entidades como el Estado de México, Puebla, Morelos, Guerrero y Querétaro. En ese periodo, a Arizmendi se le atribuyeron cerca de 200 secuestros, aunque él mismo declaró en entrevistas televisivas haber participado en un número menor.

El método que dio origen al apodo

El sobrenombre de “El Mochaorejas” no fue una exageración mediática, sino la descripción literal de su método de extorsión. Para presionar a las familias de las víctimas, Arizmendi y su banda mutilaban a los secuestrados y enviaban fragmentos de oreja (y en algunos casos dedos) como “prueba de vida”.

Jesús Luna Cesma, uno de sus colaboradores más cercanos, explicó años después que las mutilaciones se realizaban con “tijeras de pollero” o “chorlas de zapatero”, sin ningún tipo de atención médica. Las heridas eran cauterizadas con betún caliente y ungüentos improvisados. “Se decía que era la oreja, pero en realidad lo que mandábamos eran tres o cuatro centímetros de pedazo del cartílago”, relató.

Entre los casos más conocidos se encuentra el secuestro del empresario Leonardo Pineda, ocurrido en el Estado de México. Según declaraciones judiciales y testimonios de exintegrantes de la banda, la negociación del rescate se prolongó durante semanas y terminó con el asesinato de la víctima, cuyo cuerpo fue abandonado en Chalco.

Otro episodio documentado ocurrió en agosto de 1998, cuando la banda secuestró en Querétaro al empresario Raúl Nieto Del Río. Durante el operativo, la víctima fue asesinada y posteriormente enterrada en una de las casas de seguridad del grupo. Antes de sepultarlo, Arizmendi le cortó las orejas y las envió a su familia. Cuando los padres exigieron pruebas de vida, el cuerpo fue exhumado, lavado y fotografiado para simular que seguía con vida.

Daniel Arizmendi López, "El Mochaorejas" (Foto: Especial)
Daniel Arizmendi López, “El Mochaorejas” (Foto: Especial)

La detención de 1998 y la reacción pública

La madrugada del 17 de agosto de 1998, Daniel Arizmendi fue detenido junto con varios integrantes de su banda. Las imágenes de su captura y sus posteriores entrevistas televisivas generaron una conmoción nacional. En una de ellas, al ser cuestionado sobre sus crímenes, se limitó a decir: “El día de ayer fue de mala suerte para mí. Me detuvieron. Eso es todo”.

En otra entrevista, reconoció su falta de empatía hacia las víctimas y explicó que el secuestro representaba para él un reto personal, más que un medio para obtener dinero. Estas declaraciones consolidaron su imagen pública como símbolo de la crueldad criminal y de la corrupción institucional que permitió su operación durante años.

Tras su detención, Arizmendi fue sentenciado a largas penas de prisión por diversos delitos, incluidos secuestro y delincuencia organizada. Sin embargo, en diciembre de 2025 su nombre volvió a los titulares cuando una jueza federal dictó sentencia absolutoria en uno de los procesos por privación ilegal de la libertad, al considerar insuficientes las pruebas presentadas en su momento por la entonces Procuraduría General de la República.

Pese a esa resolución, Arizmendi no recuperó su libertad, ya que continúa en prisión cumpliendo condenas por otros delitos relacionados con delincuencia organizada.

(Imagen: Instagram, @leyendaspodcast)
(Imagen: Instagram, @leyendaspodcast)

La investigación periodística que dio pie a la serie

La serie de ViX está basada en la investigación de la periodista y escritora Olga Wornat, quien tuvo acceso directo a Arizmendi y a expedientes del caso. Su trabajo permitió reconstruir no solo la trayectoria criminal del secuestrador, sino también el contexto social y político que hizo posible su ascenso: corrupción policial, redes de protección institucional y una ola de secuestros que marcó a la sociedad mexicana en los años noventa.

El éxito de ‘El Mochaorejas‘ ha reabierto la herida de los episodios más oscuros de la historia criminal de México. Los hechos documentados del caso (los secuestros, las mutilaciones, la impunidad y la captura) son, por sí mismos, el material que inspira una ficción que ha encontrado eco en nuevas audiencias, décadas después de que el país conociera el nombre de Daniel Arizmendi López.

Con información de El País e Infobae.

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