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Loco Fin de Semana | El abismo del humorismo mexicano

La comedia romántica de Kristoff Raczynski es una cátedra de cómo no se debe de hacer una película de comedia, o del género que sea

La ópera prima Loco fin de semana - 25%, es una comedia romántica que ha llegado a la cartelera para enseñarle a todos como NO se debe de hacer una película en términos generales. La palabra película apenas si se puede aplicar para lo aquí presentado. El nivel de torpeza en su ejecución es espeluznante por donde se le vea: actuaciones rancias, dirección prácticamente nula y un guión aún más invisible que no cuenta nada y que no produce carcajadas, solo pena ajena.

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La historia gira en torno a tres amigos: Fede (Christian Vazquez), Memo y Carlos, un trío de pobres diablos tan carismáticos como un tumor en estado avanzado. El primero quiere encontrar el verdadero amor con la primera chica que se le cruce, el segundo es un calenturiento con cabello de Bob Patiño y diálogos insulsos que no produce más que ganas de acomodarle una patada. El tercero es un tipo sin personalidad y homosexual de closet (más de esto en un momento). Si juntamos a los tres no se hace uno, de algún modo la cinta pretende que estos adefesios se conviertan en nuestros héroes de un relato que nunca termina de tomar forma.

Será difícil reseñar la película y es que al decir “relato” nos topamos con el primer problema: no hay trama. Los ya mencionados van de bar en bar, transitan entre borracheras y anécdotas de lo más escuetas y en ningún momento se vislumbra algo que pueda asemejarse a un arco narrativo. Los elementos más básicos de una historia jamás aparecen, lo que sí aparecen son eternos y tediosos diálogos que parecieran sacados de un texto de La Guía del Varón o de alguna revista soft-core para caballeros: que si los mejores consejos para ligar, para armar una fiesta, etc. El personaje de Memo tiene el habito de querer crear su frase o palabra insignia, su propio “Ay caramba”. Esto da paso a una serie de diálogos sin el mínimo de gracia. El guión esta convencido de que esto es de JAJAKNOMAKEGRACIOSOWEI y repite una y otra vez las sandeces de este personaje. Pero si las interacciones de estos adefesios son un suplicio las cosas empeoran conforme entran más personajes a escena.

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La “trama” alcanza su meollo hasta muy entrada la hora de metraje: esto cuando un Mirrey conocido como el “Príncipe” aparece para reclamar que Fede se acostó con su hermana de 17 años. Nuestro anti-protagonista jura y perjura que no y el Príncipe le pone una condición: que Fede y sus amigos armen una fiesta “épica” y todo será olvidado. Si eso que acaban de leer no tiene sentido es porque en efecto, no lo tiene. Estamos al nivel de No Manches Frida 2 - 0%, donde una competencia escolar de alguna manera haría que el colegio poblado por los energúmenos insoportables de alumnos de Omar Chaparro sean rescatados de que su escuela sea cerrada.

Además del principito aparece otro mirrey, el infame Papirrín y aquí entra el factor homoerótico de la cinta: la fiesta de este último, donde ocurrió el percance que metió en apuros a Fede, es literal una fiesta de “tornillos” como bien dicen otros personajes. En otra escena vemos al Papirrín de sadomasoquista y con las nalgas al aire. Antes de esto vimos a Carlos siendo sodomizado por un doctor, el mismo Carlos también consigue citas en Grinder (el Tinder para caballeros gays). Memo incluso se sorprende, con cierta bicuriosidad, al ver las nalgas del mirrey masoquista (las cuales hacen ver a las de Capitana Marvel (Brie Larson) como globos aerostáticos). Más adelante Carlos solo logra curar sus problemas de erección al estar con una mujer…pero está disfrazada de pies a cabeza. Ojo, no digo que esto sea bueno o malo, sin embargo, de a rato pareciera que la cinta nos quiere decir algo, con o sin la intención. No se sorprendan si al rato John Waters se declara fan de la película.

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¿Dónde íbamos? Ah si, la fiesta que los hoyos negros de carisma que tenemos por héroes organizan y que involucra la aparición de agrupaciones de rock en español (La Castañeda, Coda) que nadie con menos de 35 años va a reconocer. Es ahí donde surge el único chiste gracioso de la cinta, proclamado por Charlie Monttana. Antes de llegar a todo esto pasamos por unas enormes coincidencias (sí, les voy a spoilear casi todo como servicio a la comunidad), Fede se encuentra en todos lados a una chica (la que será su verdadero amor aún cuando apenas intercambian algunos diálogos trillados). Otro elemento a mencionar es una foto que hace a Fede “viral” y causa que lo reconozcan en la calle. Al parecer todos los personajes están en el mismo grupo de Whats. La cinta, una vez más, esta convencida de que todo esto es hilarante a más no poder… No lo es. Un chiste sobre invitar “viejas” a la fiesta (que un personaje interpreta como invitar a mujeres de la tercera edad) es tan lamentable que hasta haría que una rutina de stand up de Sofía Niño de Rivera se vea ingeniosa.

El exceso de coincidencias, la ausencia total de un ritmo de comicidad, la ausencia de humor o de personajes remotamente entrañables hacen que Loco fin de semana - 25% sea un triunfo de la incompetencia total. La misma hechura de la película evidencia una actitud de total desgano al producto final: una escena donde un personaje golpea a otro carece del efecto de sonido apropiado (eso de “todo lo arreglamos en posproducción” no siempre funciona). La cinta, para resumir, es una comedia romántica más del montón pero con aún menos humor. El supuesto “filo” de irreverencia que pretende vender al principio se vuelve tan tibio como ir a tomar té y a jugar canasta con tu tía. Hay películas que pudieron tener una buena idea o buenas intenciones y ser mal ejecutadas, hay películas como esta, donde todas y cada una de las decisiones tomadas parecen estar diseñadas para ser lo más contraproducentes posibles. Donde todo esta hecho a destajo y hasta con un dejo de cinismo. Loco fin de semana no solo es una de las peores películas del año, fácilmente estamos ante una de las peores de esta década por terminar.

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