Tuvimos la fortuna de poder entrevistar al director y co-guionista de la cinta RENE BUENO, y fue una verdadera sorpresa descubrir uno de los mayores aciertos del proyecto: la búsqueda consciente y comprometida del actor ideal para interpretar a Kevin, uno de los protagonistas. Así llegó Sergio, un niño de tan solo ocho años, autista, quien asume el papel principal con una entrega que trasciende la actuación.
Sergio: cuando la verdad no actúa, se vive
Sergio interpreta a Kevin y, al hacerlo, no solo demuestra una capacidad actoral extraordinaria, sino que rompe sus propios miedos y se enfrenta a nuevos retos con una valentía conmovedora. Su participación no solo eleva la película, también pone en alto la mirada hacia los niños autistas del mundo, dignificando su sensibilidad, su talento y su enorme potencial. Debo decirlo: esto me encantó profundamente.
Rodar desde la empatía
En palabras del director René Bueno, trabajar al lado de Sergio fue una experiencia maravillosa. Porque el autismo no es una barrera ni una limitación: es genialidad pura, latente, esperando ser descubierta por quienes tienen la fortuna de cruzarse con estas almas en el camino de la vida. Cuando el pequeño protagonista se cansaba o se sentía abrumado, bastaban la conversación, la calma y un entorno de tranquilidad para que el rodaje continuara de forma natural y armónica. Cine hecho desde la empatía, el respeto y el amor.

Tomás: un padre sostenido por un gran actor
El personaje de Tomás cobra una fuerza particular gracias a la interpretación de Jaime Aymerich, actor que ha sido multipremiado como Mejor Actor en diversos festivales internacionales, incluyendo España, Italia y Arizona, entre otros. Reconocimientos que no solo validan su talento, sino que han catapultado su carrera y confirman lo que esta cinta vuelve a demostrar: estamos frente a un gran actor, sólido, sensible y profundamente humano.
Aymerich construye a Tomás desde la contención, el amor y la fragilidad, logrando que cada silencio pese tanto como cada palabra.
El mensaje que sostiene la historia
Tuve la oportunidad de ver esta cinta y quedé absolutamente maravillada. Su mensaje central es claro y poderoso: el amor. El amor que no se equivoca, el amor que todo lo puede, el amor como la fuerza máxima del universo.
Lágrimas que valen la pena
Confieso que lloré como una niña al terminar la película. De esas lágrimas honestas que nacen cuando una historia toca fibras profundas. Sin duda, esta cinta estará en el top de varias plataformas. Actualmente se encuentran decidiendo con cuál se quedarán, pero sea cual sea, estoy convencida de que “Lo que dice el corazón…” será y seguirá siendo un parteaguas por la profundidad de su contenido.
Una historia con giros y alma
La historia nace del genio de las telenovelas Enrique Torres, quien junto al director René Bueno construye una narrativa llena de giros inesperados. La trama sigue a Tomás, un padre soltero que cuida a su hijo Kevin, cuya condición lo hace sentirse apartado del mundo de las relaciones amorosas a largo plazo, llevándolo a contratar cariño de manera ocasional. En ese camino conoce a Marilyn, una joven dulce y aparentemente despreocupada, solo para descubrir que es víctima de trata de blancas.
El amor frente a lo inevitable
En medio de esta realidad dura, Kevin y Marilyn construyen una conexión única y profundamente humana. Con el paso del tiempo, Tomás descubre que padece una enfermedad terminal, lo que lo obliga a enfrentarse a la pregunta más dolorosa: ¿qué será del futuro de Kevin?
Tomatinos, esta no se cuenta… se ve
Lo demás no se los voy a contar, tomatinos, porque quiero que la vean, que la busquen, que la pidan y que descubran las maravillas cinematográficas que se están creando en mi amado Tijuana. No soy de allá, pero muchas de las personas que amo con todo el corazón, creadores, cineastas y empresarios, lo son. Y una vez más queda claro que Tijuana hace las cosas increíblemente bien.
