Aunque existe mucho debate sobre si la frase “No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas” realmente fue pronunciada alguna vez por el artista Salvador Dalí para explicar lo extravagante que puede llegar a ser México, eso no le resta verdad a las palabras. Nuestro país, como ninguno otro, tiene lugar para que converjan al mismo tiempo distintas ideologías, clases sociales, movimientos culturales, etnias, creencias, costumbres y tradiciones. Así que cuando alguien te diga que Las Vegas es “el lugar donde todo puede pasar”, claramente está mintiendo.
Con la apertura de mente que te da el vivir en un lugar así, en mayor o menor medida colectivamente tenemos aceptada la creencia de lo paranormal en nuestra cultura. Mucho de ello es gracias a nuestras tradiciones, como el Día de Muertos, fecha en la que nos reunimos a rendir culto a la muerte y recordar a las personas que ya no están en nuestro plano. Otro ejemplo, relacionado con las costumbres y que vemos a muy temprana edad, es el bautizo, un ritual en el que al rociar con agua bendita a los recién nacidos simbólicamente se les coloca una protección divina contra demonios, brujas y otras energías negativas.
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Las leyendas también forman parte de nuestra identidad como nación y se han mantenido vivas generación tras generación por el boca. La más famosa de ellas, y a la que muchos afirman haber escuchado en algún punto de su vida o incluso visto en carne propia, es La Llorona, el alma en pena de una mujer que se quitó la vida tras haber ahogado a sus hijos luego de ser abandonada por su amante. Como parte del folclore mexicano también tenemos a el Charro Negro, el espectro de un jinete que se mantiene penando eternamente luego de haber entregado su alma al diablo a cambio de riquezas y ahora cabalga por las zonas rurales del país en búsqueda de viajeros, campesinos o cualquiera que esté dispuesto a hacer el mismo truque maldito que lo condenó en el pasado.
Con el estreno de La Posesión de la Momia de Lee Cronin esta semana en salas nacionales, una película que incorpora varios elementos de nuestro folclore en su narrativa al estar ambientada en Nuevo México, tenemos el pretexto perfecto para sumergirnos en la oscuridad de nuestro país (sin la garantía de salir ilesos) y analizar por qué nuestra relación con lo oculto es tan estrecha.
La época prehispánica
Es imposible hablar de nuestro vínculo con el mundo paranormal sin remontarnos a la época prehispánica, donde grandes civilizaciones como los Aztecas o Mayas ya tenían sus propios mitos relacionados con demonios, los cuales resultan muy similares a “Nasmaranian”, la entidad ficticia que atormenta a los personajes de La Posesión de la Momia y que, de acuerdo con la mitología planteada por Cronin, se encargó de asesinar con crueldad a familias enteras antes de desaparecer en el periodo antes de Cristo.
De origen mexica, las Tzitzimime o “demonios estelares” eran entidades femeninas que se creía aparecían durante eventos cósmicos como los eclipses para sembrar el caos. Si el nombre no te suena familiar, seguramente las has visto alguna vez en forma de alguna ilustración: son figuras esqueléticas o descarnadas, con garras y adornos asociados con la muerte y el inframundo. En la cosmovisión de la cultura mexica, nuestro mundo existía bajo el Quinto Sol y no estaba garantizado que fuera a ser eterno, por lo que había un temor a que este pudiera llegar a apagarse en algún momento y las Tzitzimime fueran a descender para devorar a la humanidad.
Para los mayas, el mal tomaba la forma de un demonio conocido como Kakasbal, el cual era asociado principalmente con la tentación y la corrupción moral. Lo curioso del mito de esta figura es que no dependía de una apariencia blasfema para hacer de las suyas, se trataba más de una presencia que disfrutaba jugando con tu cabeza y que podía tomar la forma de alguien de confianza que poco a poco te empujaba a tomar malas decisiones. Aunque durante la época colonial llego a ser comparado con el diablo por algunos creyentes, en realidad funcionaba más como una advertencia para no pecar, ya que te hacía caer por tu cuenta en lugar de atacarte directamente.
Aunque no son considerados demonios formalmente, algunas partes de la mitología detrás de los nahuales y las brujas se condensan en las Tlahuelpuchis, una entidad de origen nahua que por las noches tiene la capacidad de convertirse en ave o en una bola de fuego. Lo aterrador de todo esto es que de acuerdo con las leyendas, la criatura se desprende de algunas partes de su cuerpo humano para completar su transformación y, por si no fuera suficiente, se suelen alimentar de la sangre de bebés para conservar su vitalidad.
Con el diablo adentro
Aunque la mitología egipcia es una parte importante de la narrativa de La Posesión de la Momia, lo cierto es que su eje central son las posesiones demoníacas. En México no hay un registro oficial de casos de este tipo, y de hecho, en nuestra cultura el tema todavía es tratado con cierto escepticismo ya que en la conversación siempre se pone sobre la mesa el tema de las enfermedades mentales para hallar una explicación lógica al fenómeno.
En nuestro país, la Iglesia católica lleva a cabo la práctica de exorcismos e incluso tiene designados a ciertos sacerdotes especializados para llevarla a cabo, aunque para llegar a ese punto hay varios “pero” de por medio. El primero, y más importante de todos, es que a la persona a la que se le va a practicar el exorcismo se le somete a una larga serie de estudios para descartar primero cualquier posibilidad de trastorno o enfermedad mental, y es justo ahí, en ese filtro, donde muchos casos son descartados.

Y es que al final, es realmente difícil comprobar si realmente se trata de un caso de posesión, ya que muchos de los síntomas asociados a ella pueden atribuirse a otras causas. Por ejemplo, las contorsiones, aunque nunca dejan de ser impresionantes de ver, se suelen atribuir a un ataque de epilepsia, así como escuchar voces o ver cosas que nadie más percibe puede explicarse con un cuadro esquizofrenia. Pero, ¿cómo explicas que alguien de la noche a la mañana pueda hablar o entender lenguas desconocidas? ¿O cómo explicas que alguien de complexión promedio de pronto adquiera una fuerza física fuera de lo normal?
Además, al ser un país donde la brujería, la magia negra y el esoterismo están tan arraigadas no es descabellado pensar que una posesión demoníaca puede llegar a suceder, más teniendo en cuenta que hay mucha gente que se mete con este tipo de energías sin tener la preparación o conocimiento de en lo que se está metiendo. Un ejemplo de esto podrían ser las personas que después de jugar a la Ouija reportan haber sufrido fenómenos inexplicables por no haber llevado a cabo el ritual de una forma en la que se cierre el portal que se abre adecuadamente.
Casos de posesiones en México
Al igual que Katie en La Posesión de la Momia, en México ha habido algunos casos famosos de posesión demoniaca que han hecho a la gente debatir sobre su autenticidad por mucho tiempo. Uno de los más inquietantes fue el caso de una mujer llamada Clarita, madre de un adolescente aparentemente normal de 15 años que después de haber jugado a la Ouija sufrió un drástico cambio de comportamiento. Con la voz temblándole de miedo, llamó al programa de radio La Mano Peluda, cuya temática estaba enfocada en lo paranormal, para contar su historia y pedir la ayuda del locutor Juan Ramón Sáenz, pero el rayo de esperanza para Clarita rápidamente se esfumó cuando a mitad de la llamada su hijo, enfurecido, comenzó a levitar hacia ella y con una voz de ultratumba cortó la llamada. Sea cierto o falso, lo cierto es que es un audio realmente impactante de escuchar, y si te sientes lo suficientemente valiente puedes encontrarlo en la web tecleando simplemente “Caso Clarita – La Mano Peluda”.
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Otro de los casos más sonados (y mediáticos) en el país fue el Caso Cañitas, el cual hasta la fecha ha sido ampliamente cuestionado por la credibilidad de la figura que lo relató, el investigador paranormal Carlos Trejo. Aquí, una vez más todo comenzó por una sesión de Ouija que salió mal y terminó desatando a un demonio que atormento a toda una familia por meses en una casa de la calle Cañitas ubicada en la alcaldía Miguel Hidalgo. Entre apariciones fantasmales, la posesión demoníaca de un miembro de la familia, la supuesta muerte de dos miembros por causas inexplicables y muchas dudas sin responder, el caso es lo más cercano que tenemos en México a tener nuestro propio Amityville.
Tampoco podemos dejar de mencionar el caso de Claudia Mijangos, conocida como “La Hiena de Queretaro, quien en la madrugada del 24 de abril de 1989 apuñaló hasta la muerte a sus tres hijos cuya edad es demasiado triste para escribirla. La particularidad del caso es que en sus declaraciones, Claudia aseguraba no recordar nada de lo que hizo, además de mencionar haberse sentido fuera de sí desde días anteriores, y que llevaba tiempo escuchando las voces de ángeles y demonios que le ordenaban cometer el acto.

Las momias de Guanajuato
Afortunadamente, las momias que hay en México no se parecen en nada a las que vemos en La Posesión de la Momia, o hace mucho tiempo la población del país se hubiera reducido a cero. Pero aunque no tengamos espíritus asesinos cubiertos de vendas soltando maldiciones de un lado para otro, tenemos nuestra propia versión. Las momias de Guanajuato no nacen de una maldición ni de un ritual oscuro, sino de algo que causa mucho terror entre los mexicanos, los impuestos.
Como suele ocurrir en las mejores historias de terror todo comenzó en un panteón, más específicamente el panteón de Santa Paula ubicado Guanajuato; eran mediados del siglo XIX y las autoridades habían comenzado a exhumar cuerpos por falta del pago de mantenimiento, pero en lugar de restos en descomposición encontraron cadáveres que no se habían descompuesto del todo, conservados de una forma casi antinatural.
Con los años, estos cuerpos empezaron a levantar más preguntas que respuestas. Hay quienes aseguran que algunos fueron enterrados antes de tiempo, que sus rostros no muestran descanso, sino algo mucho más perturbador. Otros hablan de fuerzas que no deberían haberse alterado. En la actualidad puedes visitarlas en el Museo de las Momias de Guanajuato, un lugar que muchos aseguran tiene una vibra extraña, como si te estuvieran observando todo el tiempo, y en el que también se han registrado numerosos sucesos paranormales. Pero al final, la verdadera pregunta no es por qué se conservaron los cuerpos, sino si realmente todos estaban listos para ser enterrados cuando eso pasó.
Supongo que hay cosas que es mejor no saber.
La Posesión de la Momia, dirigida por Lee Cronin, ya está disponible en cartelera. ¡No te la pierdas!