¿Demasiado largas para las nuevas generaciones? Estudiantes de cine batallan para ver películas completas, revelan profesores

¿Demasiado largas para las nuevas generaciones? Estudiantes de cine batallan para ver películas completas, revelan profesores

El fenómeno se vincula a los hábitos audiovisuales de las nuevas generaciones

Por Arturo Lopez Gambito el 31 enero, 2026

Durante años, una de las quejas más comunes del público ha sido que algunas películas “duran demasiado”. Ahora, ese malestar parece haberse trasladado a las aulas… ¡de los mismos aspirantes a cineastas!. Un nuevo reportaje de The Atlantic recoge testimonios de profesores de estudios cinematográficos que aseguran que cada vez más estudiantes tienen dificultades para sentarse a ver una película completa, incluso cuando forma parte obligatoria del programa académico.

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El texto, firmado por la periodista Rose Horowitch, se basa en entrevistas con alrededor de 20 docentes universitarios que describen problemas recurrentes de atención: alumnos que revisan el teléfono durante la proyección, que no recuerdan elementos básicos de la trama o que no pueden responder preguntas sencillas tras haber visto el filme. Para algunos profesores, la situación ha llegado al punto de replantear la forma misma en que se enseña cine en el aula.

(Imagen: Getty)
(Imagen: Getty)

¿Qué está ocurriendo en las clases de cine?

Uno de los casos más llamativos citados en el reportaje es el de Jeff Smith, profesor de la University of Wisconsin–Madison. Smith relató que, tras proyectar ‘Jules and Jim‘, de François Truffaut, preguntó a sus alumnos por el final de la historia. Más de la mitad eligió respuestas incorrectas, incluyendo opciones en las que los personajes “se esconden de Nazis” o “se emborrachan con Ernest Hemingway”, elementos que no aparecen en la película, ambientada durante la Primera Guerra Mundial.

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De acuerdo con Horowitch, este tipo de confusiones no son casos aislados. Varios docentes aseguran que sus estudiantes parecen procesar las películas de forma fragmentada, como si se tratara de una sucesión de escenas sueltas y no de un relato continuo. Ante ese panorama, algunos han optado por pedir únicamente fragmentos específicos de los filmes, una práctica que ya se observa desde hace tiempo en clases de literatura, donde se asignan capítulos en lugar de novelas completas.

Fragmentación, pantallas y nuevos hábitos

Aunque para muchos cinéfilos estos relatos resultan alarmantes, el fenómeno no ocurre en el vacío. Las generaciones más jóvenes crecieron consumiendo video a través de plataformas digitales, con narrativas breves, ritmos acelerados y estímulos constantes. En ese contexto, el visionado sostenido de una película de 90 o 120 minutos exige una forma de atención distinta, menos habitual en el consumo cotidiano de contenidos audiovisuales.

Esto no implica, necesariamente, un rechazo al cine como forma cultural. Más bien, sugiere un desajuste entre los formatos tradicionales de enseñanza y los hábitos de consumo que predominan fuera del aula. La dificultad no parece ser la falta total de interés, sino la manera en que se procesa y retiene la información narrativa cuando no hay interrupciones ni recompensas inmediatas.

¿Una generación desconectada del cine?

El propio artículo introduce un matiz importante. A pesar de estos problemas en clase, existen indicios de que muchos jóvenes sí están interesados en el cine y en la cultura cinematográfica. En Hollywood, algunos analistas se refieren a ellos como la “Generación de Letterboxd”, en alusión a la plataforma Letterboxd, donde miles de usuarios jóvenes registran y comentan las películas que ven.

'Jules and Jim' (1962) (imagen: IMDb)
‘Jules and Jim’ (1962) (imagen: IMDb)

La profesora Lynn Spigel, de la Northwestern University, lo resume así en declaraciones a The Atlantic: “Los que realmente se dedican a aprender cine siempre lo han hecho y siguen haciéndolo”. Su observación apunta a una brecha dentro de las propias aulas, entre quienes mantienen un interés profundo por el lenguaje cinematográfico y quienes llegan a estas materias con hábitos formados en otros entornos audiovisuales.

Más que anunciar la desaparición del cine, el diagnóstico de los profesores parece señalar un cambio de fondo: ver una película completa ya no es un acto automático para todos los estudiantes, sino una experiencia que requiere reaprenderse en un ecosistema dominado por la fragmentación y la multitarea.

Con información de The Hollywood Reporter.

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