Humberto Busto atraviesa un momento crucial en su carrera con ‘Tijuana, Todavía‘, proyecto cinematográfico que nace del deseo de contar historias queer complejas y que encuentra en la frontera un territorio donde identidad, exilio y pertenencia se unen en una gran voz coral.
‘Tijuana, Todavía’ se alejará de fórmulas para proponer una mirada íntima sobre personajes que viven en un tránsito constante, a nivel geográfico y emocional. La película se desarrolla dentro del programa College Cinema y entrará en etapa de producción gracias a la beca de 200 mil euros otorgada por la Biennale de Venecia.
En conversación con Tomatazos, el actor de Oso Polar y Amores Perros nos platicó que su película no tiene intención de repetir los relatos que suelen encerrar al cine queer en una sola puerta de entrada. El actor y productor se detuvo en el origen creativo, su preocupación por las realidades queer, la ciudad como experiencia íntima y el impulso de natural de hacer comunidad.
El nacimiento de ‘Tijuana, Todavía’
Esta película cuenta la historia de un encuentro fortuito entre dos seres humanos. Uno de ellos es un joven extranjero que huye de un contexto político que amenaza su existencia, mientras el otro es un hombre gay de mediana edad que aprendió a moverse dentro de un entorno asfixiado por el machismo y las contradicciones del norte del país. Ambos cargan exilios distintos, aunque se manifiesten de maneras parecidas.
La cuna de esta película no está en una ocurrencia suelta. Humberto se propuso crear una estructura que le permitiera trabajar narrativas de diversidad.
“El origen de todo esto tiene mucho que ver con la empresa que abrí hace un par de años, que se llama FOSFO Producciones y que se dedica exclusivamente, o focaliza su trabajo, en narrativas sobre diversidad, específicamente sobre cuestiones de discapacidad y el colectivo LGBTQ+, con la idea de que podamos ser dueños de nuestras propias narrativas.”

El corazón de esa idea es regresarle la voz a los verdaderos amos de las historias: “Si hay una película que va a hablar sobre una persona con discapacidad, sea la persona con discapacidad que cuente su propia historia y la dirija a su modo”, explicó Humberto.
En ese camino conoció a Gabriel Gutiérrez (‘A Certain Kind’), director de ‘Tijuana, Todavía’, en Guanajuato. El encuentro entre ambos fue como un dictado de las fuerzas elementales, pues rápidamente surgió entre ambos un entendimiento sobre sus intereses y objetivos para con el cine queer.
“Empezamos a tener una coincidencia muy natural y muy orgánica de lo que creemos que podemos aportar como artistas queer al cine queer mexicano y latinoamericano”, dijo. También recalcó que muchas historias han insistido en las mismas rutas y han dejado fuera otras contradicciones que cruzan la vida actual en este tipo de historias, como la edad, lo digital, el exilio y el trauma.
“Esa idea de poder crear historias que permitan que un público no queer empiece a entendernos más como seres humanos complejos y no solamente como una cierta entidad que vive cierto tipo de historias, es la perspectiva que nosotros queríamos tomar.”
Tijuana como un lugar que se siente en la piel
En la conversación, Humberto regresó una y otra vez a la ciudad como un estado de ánimo y como una tensión latente que entreteje sus hilos con los de la intimidad y la manera de relacionarse. No quería llegar como productor a “extraer” Tijuana para hablar de otra cosa, y es justo ahí donde la intervención de Gabriel Gutiérrez, y la de todo el crew tijuanene que trabaja en la película, se siente tan auténtica:
“Casi siempre es la mirada del exterior que llega y utiliza Tijuana como escenario para hablar de otras cosas. Gabriel sí es de Tijuana, y aunque estemos construyendo la película entre los dos, su voz viene de ahí. Eso a mí me da mucha alegría, porque cada vez que nos vamos acercando a quienes terminaron siendo nuestro crew, aparece esa sensación de decir: “Esto sí se siente Tijuana,” esta película sí se lee y se siente Tijuana.”

Comunidad, redes y lo que sigue después de Venecia
Humberto no se considera activista, pero sí un aliado de la comunidad disidente que busca armar estructuras para trabajar en colectivos. En su opinión, el cine tiene la llave hacia un tipo de empatía que nace cuando se construyen espacios comunes, “cuando nos damos oportunidad nosotros mismos de unirnos y de crear esos espacios.” Además, reconoce la necesidad de que las personas queer vean sus historias representadas en pantalla:
“Celebramos cada tanto la aparición de una película queer, pero para la cantidad de personas que vivimos en este país, para la cantidad de identidades, de diferencias que tenemos dentro de la comunidad LGBT, es como para que se estuvieran contando un sinfín de historias. Me preocupa, y mi única forma de transformar esa preocupación es accionando, o sea, no puedo irme de este plano hasta crear un espacio de esa colectividad.”
Ese impulso también se extiende a lo que viene después de ‘Tijuana, Todavía’. Humberto Busto continuará con el desarrollo de ‘FOSFO’, documental al que describió como “punk, divertido, queer y pensado para romper ideas preconcebidas sobre discapacidad.” Lo co-dirige junto a Guz Guevara, activista queer mexicano.
‘Tijuana, Todavía’ finalizará su rodaje en agosto y se estrenará en el Festival Internacional de Cine de Venecia en septiembre.
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