BOB ESPONJA EN BUSCA DE LOS PANTALONES CUADRADOS: Cuando el 3D crece… pero el alma se queda flotando en el fondo del mar

BOB ESPONJA EN BUSCA DE LOS PANTALONES CUADRADOS: Cuando el 3D crece… pero el alma se queda flotando en el fondo del mar

Cuando el 3D crece… pero el alma se queda flotando en el fondo del mar

Por Rebecca Zuloaga el 6 febrero, 2026

Yo no llegué como crítica, llegué como fan

Tengo que aceptarlo sin pudor: soy fan. Fan desde que mi hijo era pequeño, fan de este ser esponjoso, cuadrado y ridículamente optimista en el que me reconozco cuando me río de la vida aunque todo esté en ruinas.
Llegué al cine emocionalmente entregada. Tanto, que me compré la caja oficial de palomitas de Bob Esponja. No iba a juzgar. Iba a reencontrarme.

El brillo del 3D no tapa lo que no se dice

La película arranca alegre, luminosa, colorida. Está hecha en 3D y eso se nota. Hemos evolucionado técnicamente, sí. El problema es que mientras la imagen crece, algo esencial se achica. Y esa ausencia no se nombra, pero se siente.

Bob descubre que ahora es más alto. Ese detalle mínimo lo impulsa a querer subirse a una montaña rusa y, al mismo tiempo, enfrentar un miedo que sigue intacto. Buen punto de partida. Pero pronto la historia se va por otro camino: piratas, Don Cangrejo, certificaciones absurdas y una piratización que, honestamente, se siente más como trámite que como aventura.

El Holandés Volador ya no asusta… ni encanta

Aparece el Holandés Volador y cuesta reconocerlo. No solo por el rediseño, sino porque perdió carácter. Está ahí, cumple función, pero no deja huella. Es un síntoma de toda la película: personajes icónicos usados como piezas móviles, no como almas narrativas.

TikTok bajo el mar

La película no confía en su público. Ni siquiera en el infantil. Todo el tiempo bombardea estímulos, chistes, colores, ruidos, movimientos. Como si temiera que alguien parpadeara y se perdiera. El ritmo es tan acelerado que uno tiene que hacer un esfuerzo interno para volver a la historia. Y si yo, que soy dispersa, lo noté, algo no está bien.

¿Dónde está el equipo?

Arenita entra casi por compromiso. Tanto, que la propia película se burla de ello. Y Calamardo, el corazón ácido e inteligente de la serie, queda relegado, gris, decorativo. Para ser una película, hicieron falta. Mucha falta.

¿Y los pantalones?

Para ser honestos: nunca entendí por qué Bob anda buscando sus pantalones cuadrados. El título promete una cosa y la historia va por otra. Eso sí, Patricio se roba escenas enseñando más de lo esperado. Extraño para una película infantil, incómodo por momentos… pero innegablemente chistoso.

Chistes sueltos, nostalgia fragmentada

El final es correcto. Funciona. Pero se siente como un collage de chistes unidos a la fuerza, sin esa magia absurda que hacía que Bob Esponja fuera profundamente simple y profundamente inteligente al mismo tiempo.

Para quién sí… y para quién no

Los niños de hoy la van a amar. Es ruido, velocidad, estímulo constante.
Los que crecimos con Bob, los de la vieja escuela, salimos del cine con una pregunta incómoda, casi existencial:

¿Qué fue lo que me hizo falta… si estaba todo?

Veredicto Tomatazos

80/100

Bob creció. El 3D brilló.
Pero el encanto… se quedó flotando en el mar.

Imperdibles de la semana

Contenido recomendado