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El Último Duelo o cómo defender el honor a punta de espada

La más reciente cinta de Ridley Scott aborda un hecho histórico que todavía resuena en la actualidad. El evento real sigue generando mucha controversia entre historiadores y expertos, y el director la retoma y plantea una historia contada al estilo de la narrativa de Rashōmon de Akira Kurosawa

Ridley Scott es uno de esos directores que puede cruzar la frontera de los géneros cinematográficos sin ningún problema. Desde el terror en Alien - El Octavo Pasajero - 97% o Hannibal - 39% hasta el melodrama en Thelma & Louise: Un Final Inesperado - 83% y el de Todo el Dinero del Mundo - 63%, el creador siempre encuentra un elemento muy humano que guía sus historias. Pero de entre todos los títulos que ha trabajado a lo largo de los años, los dramas históricos son los que parecen llamar más su atención. Por supuesto, hay una razón muy específica para ello. En su búsqueda por capturar las motivaciones y verdades humanas los conflictos históricos son un buen punto de partida. No se trata, entonces, de hacer un documental metódico sobre un evento real, sino de aprovechar los elementos de cierta época para hablar de algo que se mantiene relevante.

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En Gladiador - 76%, por ejemplo, el protagonista es un héroe de guerra que experimenta cómo la lealtad y el honor terminan por usarse en su contra; mientras que en Cruzada - 39% la figura principal pasa por una crisis religiosa provocada por la culpa y el dolor que cree poder expiar en el campo de batalla. Ridley Scott tiene un gran manejo para envolver al espectador en estas realidades históricas, pero los verdaderos pilares son los personajes, y algo que caracteriza al director es lo bien que aprovecha sus figuras femeninas. Incluso si la película pone más énfasis en un hombre, Scott le da profundidad, complejidad y espacio para el desarrollo a las mujeres. La mezcla de todas estas virtudes se puede encontrar de manera definitiva en su más reciente cinta, El Último Duelo - 86%, protagonizada por Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer y Ben Affleck.

El Último Duelo está basada en el libro The Last Duel: A True Story of Trial by Combat in Medieval France, escrito por Eric Jager , crítico literario y especialista en literatura medieval, que cuenta la historia del conflicto entre dos caballeros franceses que llevaron a cabo el último juicio por combate aprobado por el Parlamento de París en 1386. La causa fue la acusación que Marguerite de Carrouges, en la cinta interpretada por Comer, hizo formalmente contra Jacques Le Gris (Driver) por supuestamente haberla violado cuando su esposo, Jean de Carrouges (Damon), se encontraba en París. El Conde Pierre d'Alençon (Affleck) decidió que un duelo era la mejor opción para solucionar la disputa. Para abordar el tema que en verdad le interesaba a Scott, el director decidió retomar elementos de la película Rashomon - 100%, donde se cuentan las distintas “verdades” de los personajes desde su punto de vista y se deja al espectador el poder de decisión.

Él dijo/ Ella dijo

El evento real sigue generando mucha controversia entre historiadores y expertos. Algunos consideran que la acusación de Marguerite fue genuina, pues ninguna mujer se sometería a tal escrutinio y a la posibilidad de morir por encubrir un amorío. Otros creen que el carácter violento de su esposo era suficiente razón para ocultar una relación con su vecino y ex-amigo convertido en rival, Le Gris. Unos más se enfocan en una teoría política y social, donde Carrouges convenció a su esposa de iniciar el proceso con la finalidad de mostrar su superioridad sobre Le Gris, quien era más respetado como guerrero, tenía más dinero y la preferencia de los superiores. Pero en general se considera que ella estaba diciendo la verdad.

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En esos tiempos, la verdad era mucho más complicada de descubrir, y es claro que el director busca retratar lo poco que ha cambiado en la actualidad. La violación de Marguerite no era una afrenta contra una mujer noble, era daño a propiedad privada. La figura de la mujer en ese entonces estaba marcada por la relación que tenía con los hombres en su vida, y era la obligación de su esposo restaurar su honor, no por amor o un sentido de justicia moral, sino porque esta mujer “manchada” le pertenecía.

De hecho, el proceso que se siguió legalmente demuestra que el duelo mismo fue más un combate entre machos que uno para obtener justicia. El propio libro de Eric Jager explica que Jean de Carrouges fue el que propuso primero la idea del juicio por combate, que era ya una tradición perdida para entonces. Pero antes de aceptar esa opción, primero se escucharon las partes como se harían en un juicio oral moderno. Marguerite explicó lo que había sucedido y Le Gris expuso su coartada y sus testigos. Al final del día no existían pruebas físicas, en buena parte porque el cuerpo femenino era muy poco estudiado y entendido. Por ejemplo, para cuando Marguerite se presentó a la audiencia estaba visiblemente embarazada, pero en ese entonces nadie pensó que pudiera ser producto de la violación porque se creía que el cuerpo femenino no era capaz de embarazarse durante un ataque de esa naturaleza.

En una entrevista para el podcast Medievalists, Eric Jager explica:

La violación era vista como un crimen muy serio y tenía una pena capital, pero todo dependía de la identidad de los dos involucrados [si eran caballeros, nobles o civiles].
Las mujeres, como hoy en día, tenían muchas razones para no reportar una violación porque usualmente, especialmente en Francia, necesitaban el apoyo de un hombre. El esposo, el padre o el guardián de la mujer, se percibían como las víctimas del crimen en vez de las mujeres.

La verdad no importa, sólo existe el poder del hombre

En su libro, Jager también revela que hubo una disputa entre ambos caballeros mucho antes de la violación, pero no hay registros que expliquen qué fue lo que se dijeron, sólo se sabe que pelearon, y algunos creen que aquí se encuentra el origen del pleito real, siendo la agresión de Marguerite, real o no, una excusa. El duelo mismo se volvió sumamente público, casi como una forma de entretenimiento para dejar en claro al hombre ganador, y esto era lo que Ridley Scott quería criticar por ser un espejo del trato actual a la mujer. Después de todo, no se puede ignorar el hecho de que la tradición dictaba que Dios le daba la victoria al ganador, así que si Jean de Carrouges perdía era prueba de que Marguerite había mentido y eso se castigaba con la muerte, específicamente la hoguera…incluso si estaba embarazada.

En una reciente entrevista para el podcast de Simon Mayo, el director explica por qué esta “vieja” historia merece contarse en la actualidad:

Siento que mucho de la historia todavía existe. Creo que las cosas, cuando las observas a fondo piensas: “¡Cristo!, las cosas no han cambiado mucho.” Creo que repetimos una y otra y otra vez las clases de historia y no aprendemos un carajo, ¿cierto? Seguimos repitiendo los errores de nuestros fundadores, que pueden ser muy recientes. Escucha, la Segunda Guerra Mundial ya se está olvidando como si fuera napoleónica, ¿cierto? Entonces, creo que depende de nosotros recordar.

El también productor de Raised by Wolves - 86% lo ve como una responsabilidad social:

Me veo como director y me parece un desperdicio si no tienes algún tipo de información que acompañe tu material que mejore la información que le llega a la audiencia.

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Dando voz a una víctima olvidada por la historia

Hablar de mujeres fuertes no es raro para Scott, mientras otros directores se enfocan en los clichés para presentar a sus protagonistas, el creador siempre le ha dado prioridad a la experiencia femenina real. Por desgracia, buena parte de esa experiencia está directamente asociada con la violencia sexual y la misoginia en general. Thelma & Louise es el claro ejemplo de ello: dos mujeres que encuentran en la muerte la única forma de ser libres de las ataduras masculinas que tratan de definirlas, limitarlas y atacarlas si se salen de su línea.

Además de su obvia empatía al respecto y de su ya reconocida actitud perfeccionista, lo que Scott hace es confiar plenamente en las mujeres que contrata. En la misma entrevista, Ridley Scott pide que Jodie Comer sea quien explique más del personaje porque es la figura central de El Último Duelo y la actriz expresó:

Lo que en verdad me atrajo y emocionó fue la oportunidad de poder darle una voz. El corazón de esta historia es, finalmente, sobre una joven mujer que testifica que fue violada por el amigo de su esposo y ella se defiende y habla públicamente y lucha por obtener justicia.

Jodie Comer también compartió que le pareció muy interesante descubrir que todos los documentos y libros que hablan sobre este hecho tienen muy poca información sobre Marguerite:

Hay muy poca información sobre ella. Sabemos que hablaba varios idiomas. Sabemos que era muy culta. Algo que realmente se quedó conmigo cuando hice mi investigación y leí el libro fue que existía una única pintura de ella que se borró totalmente con el paso del tiempo.

La protagonista de Killing Eve - 97% sabe que el terrible suceso es más actual de lo parece a primera vista:

Existen muchas mujeres que se podrán sentir identificadas con Marguerite y su experiencia, y tienes una obligación real de cuidar eso. Hemos mejorado en muchas cosas, pero en varios sentidos no, ¿sabes? Las mujeres todavía tienen que luchar por la autonomía de su cuerpo en la actualidad.

Matt Damon y Ben Affleck ganaron el Oscar a Mejor Guión por Mente Indomable - 97% y querían trabajar juntos en este proyecto, con Ridley Scott como director por su trabajo en Los duelistas - 91% y por su forma de abordar a las mujeres. Pero para lograr hacerle justicia a la verdad real, los actores sabían que no podían escribir el guión sin ayuda y unieron fuerzas con Nicole Holofcener, más conocida por ¿Podrás Perdonarme? - 98%, para tener una perspectiva genuina de Marguerite.

Al final, el guión se repartió en tres historias o “verdades”, y la más importante, representada por la perspectiva de Marguerite, llega al último para que el espectador pase de la duda al golpe bajo, a ver la realidad aunque no quiera. En una entrevista para el podcast Sky News´ Backstage, Ridley Scott reveló que fue justamente eso lo que hizo que aceptara el trabajo:

Siempre sentí que lo más fascinante de esta gran idea era que era un evento contado desde tres puntos de vista diferentes. Y eso, para mí, era el corazón de este asunto, porque pone sobre la mesa la discusión: “¿Fue cómplice?, ¿fue violencia?, ¿fue una violación?, ¿y qué pasaba por la mente del marido?” Así que, para mí, es una de las razones por las que hice la película; no lo visual, no la imagen, no la mierda medieval, en realidad tiene que ver con cuál es la historia.

Ridley Scott espera que la audiencia comprenda mejor la situación por la que pasa una mujer agredida y lo fácil que es que los hombres ignoren un suceso así para ponerse al frente de la historia. Tal y cómo el director lo explica, no hay espacio para la interpretación o la duda. Parafraseando a Scott, si al finalizar El Último Duelo - 86% no sabes y aceptas cuál es la verdad, eres un tonto en negación.

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