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RESEÑA | El Último Duelo: Una lección histórica vigente

Con su más reciente filme, Ridley Scott deja claro que es un director clásico y está es una película clásica. En el sentido de que el cineasta, como su cinta, se adhieren a una tradición

La mañana del 29 de diciembre de 1386 se llevó a cabo un evento dramático, más allá de quienes presenciaron tal suceso o dónde se vivió, fue, de acuerdo a las fuentes históricas, el último duelo a muerte documentado en tierras de Europa, específicamente en un monasterio de París. Un caballero y un escudero se batieron a duelo por la verdad, frente al mismísimo rey de Francia, Carlos VII. ¿La razón? Sir Jean de Carrouges acusó a Jacques Le Gris de abusar sexualmente de su esposa Marguerite, por lo que se solicitó que la justa fuera presenciada por el soberano y que se diera una castigo ejemplar al culpable. Habían dudas sobre la veracidad del abuso señalado por la dama en cuestión, y Carrouges solicitó un duelo a muerte para que Dios demostrara quién decía la verdad.

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Ridley Scott retoma este hecho histórico y elige a Ben Affleck y Matt Damon para escribir el guión, a su vez esto dos trabajan junto con Nicole Holofcener para adaptar el libro de Eric Jager titulado The Last Duel: A True Story of Trial by Combat in Medieval France (2004). En la historia real se cuenta que la violación de Marguerite de Carrouges dio pie a ese duelo que se volvió el más mediático de su época, pero que en realidad los dos combatientes no peleaban por el honor de la mujer, si no por su propio honor, entonces, ¿cuál es la postura de Ridley Scott al abordar este tema en su nueva épica El Último Duelo - 86%?

La historia está contada desde tres perspectivas: La de Jean de Carrouges (Matt Damon), Jacques Le Gris (Adam Driver) y Lady Marguerite (Jodie Comer). Los primeros minutos de la cinta pueden resultar desconcertantes para el espectador, como que ciertas secuencias sean rápidas o parezcan sin contexto, pero es un recurso usado adrede por el director para que la audiencia vaya descubriendo y sacando sus propias conclusiones a partir de las motivaciones de los personajes centrales.

La historia de Jean está marcada por las guerras que tuvo que pelear en nombre del Rey Carlos VII (Alex Lawther), es la vida de un caballero en problemas económicos y por las penurias que soportó para llegar al lugar y estatus en el que se encuentra rumbo al último acto de la cinta. El camino de Jacques está protegido por el Conde Pierre (Ben Affleck), su amigo, y quien funge como juez en el caso, pero con la intención de favorecer a Le Gris.

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La verdad de Lady Marguerite está contada de manera más dinámica, con suficientes flashbacks para comprender el lugar que tiene la figura de la mujer. Se abordan ciertas costumbres y creencias que solían ser comunes en Europa por aquellos años con respecto al papel de la mujer en la sociedad. Por ejemplo, desde los "beneficios" que obtiene un hombre al casarse con la hija de un miembro acomodado, su lugar al atender el hogar cuando su esposo no está y la condescendencia con el mismo en el acto sexual. A pesar de que estas escenas retratan de forma realista esa época, la diferencia es que el personaje de Comer, se atreve a cuestionar esa ideología y decide no callar su tragedia y buscar justicia, a pesar de sí misma. Se plantea que si Jean gana, Jacques es culpable, y si Jacques gana, Marguerite será quemada viva. Es el "juicio de Dios" según la ley de la época. Evidentemente, será necesario esperar hasta el final de la película para asistir a este "último duelo".

El Último Duelo - 86% tiene una narrativa arriesgada al contar la misma historia vista por tres diferentes personajes. Scott juega con la idea de tres versiones y como estas se alteran de acuerdo a cada perspectiva, ¿quién dice la verdad?. Con su más reciente filme, Scott deja claro que es un cineasta clásico y está es una película clásica. En el sentido de que el director, como su cinta, se adhieren a una tradición. Así, El Último Duelo, se apega a la tradición del cine como arte total, donde lo espectacular y la reflexión pueden -y deben- coexistir.

Ridley Scott nos regala pocas escenas de batalla, pero bastante brutales, que nos sumergen en el barro y la sangre, enfatizando movimientos y maniobras tan dignas como las afrentas en los mejores episodios de Game of Thrones - 93%, guiño a la batalla de los bastardos​. En esta cinta el director no apela al heroísmo de sus protagonistas masculinos, tampoco vemos los grandes discursos belicosos de Gladiador - 76%, aquí los caballeros en combate son traicioneros y luchan por su propio honor. "Solo cuenta el poder de los hombres", dice la suegra de Marguerite en una escena.

Jodie Comer y Adam Driver son quienes se roban la película gracias a sus intensa actuaciones. Driver emana un aura de odio y opulencia y reto.

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Jodie Comer tiene un desafío más complejo, pues en los momentos difíciles que atraviesa su personaje a lo largo de la cinta, es capaz de experimentar varios registros: pasa de la vulnerabilidad a la violencia, a la tristeza y la dignidad. Quizás, su momento más alto es durante el juicio, pues a pesar de la fragilidad que experimenta como Margueritte, logra mantenerse en pie. Mención especial a la brutal escena de la violación donde los actores, el director y la edición crean un ambiente asfixiante, muy difícil de soportar a los ojos del espectador. El Último Duelo - 86% bien puede ser un clásico, pero los temas que explora la ubica en el presente, una historia cuyo explosión final de violencia no exorciza nada, ni resuelve nada. Solo queda el poder de los hombres.

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